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En Mendoza levantan el primer templo dedicado a Carlo Acutis

Franco Pérez Magnelli contó en Entrevistas MDZ, como surgió el proyecto, qué falta para terminarlo y por qué ya es lugar de peregrinación.

En Chacras de Coria, Mendoza, comenzó a levantarse un templo dedicado a Carlo Acutis, el joven santo que muchos llaman “el santo de los influencers”. El proyecto nació como respuesta a una necesidad concreta: la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro ya no alcanza para recibir a todos los fieles.

Franco Pérez Magnelli, integrante del equipo de arquitectos de la obra, explicó cómo surgió la iniciativa, qué lugar ocupa la figura de Carlo Acutis en el diseño del templo y por qué, aunque la construcción está frenada por falta de fondos, el lugar ya se convirtió en un punto de peregrinación.

Entrevista Franco Pérez Magnelli

Entrevista Franco Pérez Magnelli

-¿Cómo nació la idea de construir una iglesia dedicada a Carlo Acutis en Mendoza?

-Mirá, te diría que no es común en ninguna parte del mundo arrancar una iglesia desde cero. Es algo que uno asocia más a otras épocas, a templos construidos hace muchos años. Por eso nosotros siempre decimos que no es que nosotros elegimos a Carlo Acutis, sino que Carlo eligió Mendoza. Todo empezó por una necesidad muy concreta de la comunidad de Chacras de Coria. Allí está la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que gracias al cielo está llena y repleta de fieles. El problema es que ya no da abasto. Es una iglesia de dimensiones más bien chicas y muchísimas personas se quedan afuera cuando van a misa o a participar de las actividades de la comunidad. El padre Osvaldo, que es el párroco actual, vio hace ya varios años la necesidad de contar con un nuevo templo para poder albergar a toda esa gente. Entonces, con un grupo de fieles, surgió la posibilidad de donar un terreno ubicado a unos tres kilómetros de la plaza de Chacras de Coria, donde está la actual parroquia. La idea fue aprovechar algo muy valioso: que la gente asiste, que busca a Dios, que tiene necesidad de fe y de comunidad. Cuando una comunidad está viva y quiere acercarse, hay que darle un espacio. De ahí nació este proyecto.

-¿Por qué se decidió que el templo estuviera bajo la advocación de Carlo Acutis?

-El proyecto empezó a tomar forma en diciembre de 2021. En ese momento surgió la posibilidad concreta de contar con el espacio para levantar un templo, aunque todavía no estaba definido del todo qué iba a ser ni cómo se iba a desarrollar. Después, monseñor Marcelo Colombo vio oportuno que este nuevo templo fuera bajo la advocación de Carlo Acutis, que en ese momento todavía era beato. Y la elección tuvo mucho sentido porque Carlo vuelve a traer frescura a la juventud. Es un chico que acerca de una manera más simple, más ordinaria y más cercana la relación con Cristo, con María y con la Eucaristía. Además, esto nació de una comunidad joven, con mucha vida, con muchas personas involucradas y con un fuerte deseo de participar. Entonces la figura de Carlo apareció como una bandera muy natural para este nuevo templo. A título personal, yo no conocía a Carlo. No tenía idea de que existía un beato joven con esa historia. Pero cuando empezamos a estudiarlo, entendimos que había algo muy fuerte en su vida. No era solamente un nombre para ponerle a una iglesia; era una vida que podía iluminar todo el proyecto.

Carlo-Acuttis
San Carlos Acutis.

San Carlos Acutis.

-¿Cómo trabajó el equipo de arquitectos para diseñar una iglesia desde cero?

-Somos cuatro profesionales que arrancamos desde los inicios del proyecto. Al principio, cuando se ofreció donar el terreno, todavía no sabíamos exactamente cómo iba a ser el templo. Sabíamos que iba a ser una obra religiosa, pero no teníamos definido ni el lenguaje arquitectónico ni la forma final. Cuando se decidió la advocación a Carlo Acutis, tuvimos que empezar a estudiarlo realmente. Un templo con una advocación tan fuerte y tan joven no puede diseñarse de cualquier manera. Había que conocer su vida, sus virtudes, su historia, su manera de vivir la fe. Estuvimos casi un año entero de trabajo y estudio pormenorizado. Carlo falleció con apenas 15 años, entonces no tuvo una vida larga como otros santos, pero lo que vivió lo hizo con una intensidad enorme. Había que entender eso para poder traducirlo en arquitectura. También tuvimos la posibilidad de viajar a Asís y conocer más de cerca su historia. El director del proyecto pudo encontrarse con la madre de Carlo. Lo que iba a ser un encuentro de un minuto terminó siendo una conversación de una hora. Fue algo espectacular, muy lindo, y sentimos que la providencia nos fue acompañando y guiando en todo este camino.

Que porcentaje del templo esta construido

Que porcentaje del templo esta construído

-¿Qué fue lo que más los impactó de la vida de Carlo Acutis?

Lo más impresionante de Carlo no es que haya hecho cosas magníficas o magnánimas. Lo más fuerte es que vivió lo ordinario de manera extraordinaria. Esa es la clave de su vida y, para mí, es lo que más conecta con la gente. Carlo muestra que la santidad es para las personas de a pie. No es algo reservado solamente para religiosos, sacerdotes o personas de otra época. Vos podés ser santo haciendo bien tus tareas cotidianas: si estás sirviendo un café en una cafetería, si sos estudiante, si sos una mamá que se levanta a las tres de la mañana para darle de mamar a su bebé, o si sos el CEO de una compañía grande. Cada uno puede ser santo en su cotidianidad. Y eso es lo que expresó Carlo. Era un chico normal: iba al colegio, estaba con sus amigos, jugaba al fútbol, jugaba a los videojuegos, le encantaba filmar. Era un joven como cualquier joven. Lo lindo e interesante es que expresó su fe en ese entorno, de una manera normal y natural. No necesitó alejarse del mundo para vivir su fe. La vivió en su casa, en el colegio, con sus amigos y en las cosas simples de todos los días.

-¿Por qué Carlo Acutis genera tanto fervor, sobre todo entre los jóvenes?

-Creo que lo que está causando tanto fervor, especialmente entre los jóvenes, es que Carlo aparece como alguien cercano. Es un chico de jeans y zapatillas, como cualquiera. Cuando uno lo ve, puede decir: “Che, este podría ser mi hermano, mi primo, un amigo mío”. Yo tuve la suerte de ir a Italia con mis cuatro hijos. Cuando uno visita santos de otras épocas, del 1500 o del medioevo, muchas veces los siente más lejanos. Pero con Carlo pasa algo distinto. Lo ves con buzo, con zapatillas, con jean, y el impacto es enorme porque parece un chico que podría estar sentado al lado tuyo. Eso hace que su figura sea muy fuerte para esta época. No aparece como alguien inalcanzable, sino como un joven contemporáneo, real, que vivió muchas de las cosas que viven los chicos de hoy: el colegio, los amigos, la tecnología, los videojuegos, el fútbol. Y al mismo tiempo, en medio de todo eso, tenía una fe profunda. Por eso conecta tanto. Porque muestra que no hace falta dejar de ser joven para acercarse a Dios. Carlo demuestra que la fe también puede vivirse en el mundo de hoy.

¿Cómo fue el encuentro con la madre de Carlo Acutis y qué les transmitió?

-El encuentro con la madre de Carlo fue una cosa espectacular. Yo no tuve la suerte de estar personalmente con ella, pero Carlos, que es el director del proyecto, sí pudo encontrarse. Al principio iba a ser algo muy breve, de apenas un minuto, pero terminó siendo una conversación de una hora. Lo que más impactó fue su simpleza, su humildad y su tranquilidad. Estamos hablando de una familia muy bien posicionada en Italia, pero realmente no te das cuenta. Y eso es muy lindo, porque Carlo también profesaba esa humildad y esa simpleza en lo cotidiano. Ella nos contó cosas muy fuertes de su vida. Por ejemplo, que Carlo no hacía alarde de nada. Podía tener muchas cosas, pero hasta que no terminaba de gastar sus zapatillas no dejaba que su madre le comprara otras. También ayudaba a personas necesitadas con sus ahorros, sin que sus padres lo supieran y sin mostrarlo. El día de su funeral empezó a llegar gente indigente y nadie entendía por qué. Después supieron que Carlo los ayudaba en silencio: les daba dinero, una campera, una remera, lo que tenía. Eso nos marcó muchísimo, porque muestra que no importa la cantidad que uno da, sino que sea algo significativo para uno. Y hubo una frase de su madre que quedó como bandera del proyecto. Ella dijo que esta iglesia iba a ser “un faro de luz para los jóvenes en la Argentina y en América Latina”. Desde entonces, nosotros usamos esa idea: ser un faro en medio de la oscuridad para que todo el que quiera acercarse encuentre a Cristo y a María.

-¿En qué estado se encuentra hoy la construcción del templo?

-Hoy la obra está aproximadamente en un 17% de avance. La iglesia fue pensada arquitectónicamente para albergar a los fieles y también para recibir especialmente a los jóvenes. Tiene todo un subsuelo con espacios interactivos destinados a las actividades propias de una parroquia: formación de matrimonios, comuniones, confirmaciones, encuentros de jóvenes y distintas tareas comunitarias. Ese subsuelo ya está terminado, junto con la casa de los sacerdotes. Ahora estamos en la planta principal de la iglesia. Ya se puede caminar por el piso del templo y decir: acá está el atrio, acá está el ábside, acá están los laterales. Es decir, ya hay una estructura concreta que permite imaginar cómo va a ser el lugar. Pero actualmente estamos frenados por falta de fondos. El paso siguiente es avanzar con la construcción de las paredes y las columnas. La obra tiene una base muy importante hecha, pero para continuar necesitamos recursos, especialmente para sostener la mano de obra.

Donaciones de familias para terminar el templo

Donaciones de familias para terminar el templo

¿Cómo se financia la obra y de qué manera puede ayudar la gente?

-Hasta el día de hoy, todo se sostuvo en base a donaciones. Eso es una gracia enorme. La gente fue absolutamente generosa y todo lo logrado hasta acá fue donación pura y neta. No tenemos ningún ingreso de otro lado. Nos han donado materiales muy importantes: piedra, hormigón, hierro. Pero lo que nos pasó es que muchas donaciones fueron en materiales y el problema principal empezó a ser la mano de obra. El obrero que está ahí tiene que cobrar su salario, porque es su pan de cada día y tiene que llevar comida a su familia. Muchas veces nos pasó que no llegábamos a pagarles a los obreros y, a fin de mes, aparecía una donación inesperada que nos permitía cumplir. Pero hace un mes y medio tomamos la decisión de frenar la obra porque no podíamos seguir con el agua hasta arriba. Por eso lanzamos un plan de suscripciones mensuales. Necesitamos 8.000 suscriptores en Argentina y en el mundo que puedan donar 10.000 pesos por mes durante 24 meses. Con ese aporte mensual, la obra se puede terminar. Todo se hace a través de la página Capilla Carlo Acutis punto com. Es un sistema sencillo, por Mercado Pago, y el dinero va a una cuenta del Arzobispado, que es quien paga a los proveedores. Esta iglesia es de todos: de la comunidad católica mendocina, argentina y también del mundo. Además, algo muy fuerte es que, aunque la obra está frenada, el lugar ya se transformó en un punto de peregrinación. Todos los días hay gente que va a rezar, se arrodilla, deja flores, encomienda, agradece. Viene gente de Mar del Plata, del sur, de Chubut, de Tucumán, de Salta, de Jujuy. Algunos llegan a Mendoza y lo primero que hacen es ir a Chacras de Coria, al futuro santuario. Eso muestra que el templo ya empezó a cumplir su misión, incluso antes de estar terminado: acercar cada día más almas a Cristo.