En el Museo Nacional de Bellas Artes, la otra final entre Argentina y España
Mientras ambos países disputan la final del Mundial, una muestra del Bellas Artes revive el histórico intercambio artístico que los unió.
Sorolla y Bastida, Joaquín. "Lobo de mar"
MNBA.Mientras este domingo el mundo tendrá los ojos puestos en la final entre Argentina y España, el Museo Nacional de Bellas Artes propone un encuentro entre ambos países que comenzó mucho antes y cuyo resultado fue muy distinto al de cualquier competencia deportiva.
En sus salas no hay vencedores ni vencidos
Hay un diálogo artístico que se prolongó durante décadas y contribuyó a moldear la pintura moderna argentina.
La exposición "Itinerarios. Artistas viajeros entre Argentina y España (1880-1930)" reconstruye ese intenso intercambio mediante pinturas, dibujos, documentos y fotografías. Es una historia de viajes, de formación y de influencias recíprocas que invita a revisar una idea muy instalada: que toda la renovación artística argentina llegó exclusivamente desde París.
París fue, sin duda, el gran centro del arte europeo. Pero para varias generaciones de pintores argentinos, España fue algo más que una escala en el camino. Fue un ámbito de aprendizaje, un espacio de afinidades culturales y, en muchos casos, una segunda casa. Ningún artista resume mejor esa experiencia que Cesáreo Bernaldo de Quirós. En 1899, Quirós, con apenas veinte años, obtuvo el Premio Europa, una beca oficial que le permitió iniciar un largo viaje de perfeccionamiento por Italia, Francia y España. Aquel recorrido terminaría convirtiéndose en uno de los episodios decisivos de la pintura argentina del siglo XX.
Artistas viajeros entre Argentina y España
Entre los lugares que más profundamente lo marcaron estuvo Mallorca. Hoy resulta difícil imaginarlo, pero a comienzos del siglo pasado la isla era uno de los grandes centros artísticos del Mediterráneo. Pintores españoles llegaban atraídos por una luz incomparable, por la serenidad de sus paisajes y por un clima intelectual que favorecía el intercambio. Allí trabajaban, entre otros, Joaquín Mir, Hermen Anglada Camarasa, Eliseo Meifren y Santiago Rusiñol, figuras centrales de la renovación de la pintura española.
Junto a Quirós, otros argentinos que estuvieron en la isla (y ahora se exponen en el MNBA): López Naguil, Roberto Ramaugé, Francisco Bernareggi, Tito Cittadini y Atilio Boveri. El norteamericano John S. Sargent y el uruguayo Pedro Blanes Viale pasaban también largas temporadas en ella.
Quirós encontró en Mallorca mucho más que un paisaje atractivo
Encontró una nueva manera de observar la naturaleza. La intensidad del color, el tratamiento de la luz y una pincelada más libre comenzaron a incorporarse a su lenguaje sin que ello implicara renunciar a su identidad. Esa es, precisamente, una de las ideas más interesantes que plantea la exposición del Bellas Artes. Durante mucho tiempo se habló de "influencias" como si los artistas argentinos hubieran sido simples receptores de modelos europeos. La realidad fue bastante más rica. Lo que existió fue un diálogo permanente. Los pintores argentinos aprendieron en España, pero regresaron para construir una pintura propia, vinculada al paisaje, a las costumbres y a los personajes de nuestro país.
Quirós es un caso paradigmático. Después de su etapa europea volvería a la Argentina y alcanzaría la consagración con La carrera de sortijas, distinguida con el Gran Premio de la Exposición Internacional del Centenario de 1910. Aquellos célebres gauchos entrerrianos que lo hicieron famoso conservaban, sin embargo, muchas de las enseñanzas adquiridas frente a la luz mediterránea.
La muestra permite descubrir que ese itinerario no fue excepcional. Decenas de artistas recorrieron el mismo camino en uno u otro sentido. Españoles que expusieron en Buenos Aires, argentinos que estudiaron en Madrid, Barcelona o Mallorca, coleccionistas que incorporaron pintura española a sus acervos y un Museo Nacional de Bellas Artes que desde sus primeros años entendió que esa tradición debía formar parte de la educación artística del país.También ayuda a comprender un fenómeno mayor: la inmigración española no sólo aportó trabajadores, comerciantes o intelectuales. También trajo artistas, maestros, críticos y coleccionistas que participaron activamente en la construcción de la vida cultural argentina durante el cambio de siglo.
Por eso el título de la exposición resulta especialmente acertado. No habla de escuelas ni de influencias. Habla de itinerarios. De caminos recorridos en ambas direcciones. De un Atlántico que fue más un puente que una frontera. La exposición del MNBA, que permanecerá abierta hasta el 2 de agosto, narra un capítulo del encuentro entre Argentina y España que lleva más de un siglo produciendo un único ganador: el arte.
La coincidencia con la final del Mundial es una feliz casualidad. En la cancha habrá un campeón. El resultado quedará escrito en las estadísticas, seguramente habrá también arte y el ganador será el futbol.
* Carlos María Pinasco es consultor de arte.








