Embarazo tras un tratamiento de fertilidad: qué riesgos existen y por qué cada caso es diferente
La edad, el tratamiento realizado y los antecedentes pueden influir en el embarazo, pero no todos los casos deben considerarse de alto riesgo.
Cada embarazo es único. Cada bebé es valioso.
Freepik.Aventurarse al camino de iniciar tratamientos de fertilidad, marca como recta final la tan ansiada llegada de la beta positiva. Sin embargo, luego de celebrar el inicio del embarazo, es habitual que aparezcan temores y dudas sobre lo que está por venir. Un nuevo horizonte que alcanzar.
Embarazarse a través de tratamientos de fertilidad, ¿es una condición per se de alto riesgo gestacional? Los miedos y temores, ¿son infundados o realmente se deben esperar otros resultados? No todas las personas atraviesan el mismo recorrido reproductivo ni presentan los mismos factores de riesgo. Variables como la edad materna, la causa de infertilidad, el uso de gametas propias o donadas, la presencia de enfermedades asociadas y el tipo de tratamiento realizado pueden influir significativamente en la evolución del embarazo. Es clave, tanto médicos como pacientes, tomar dicha información como punto de partida de todo control prenatal.
Un embarazo, distintos riesgos
Uno de los conceptos centrales que debe tenerse como eje conductor, es la necesidad de evitar una visión homogénea de los embarazos obtenidos mediante tratamientos de fertilidad. Es decir, considerar siempre la heterogeneidad que se presenta como un desafío pasible de habilitar decisiones personalizadas. Asimismo, puede presentarse la dificultad de diferenciar cuánto de los resultados obstétricos observados responde al tratamiento realizado y cuánto se relaciona con las condiciones subyacentes que motivaron la consulta por infertilidad.
- Embarazos gemelares ¿La solución a la planificación familiar o a una complicación?
Históricamente, una de las consecuencias más reconocidas de las técnicas de reproducción asistida son los embarazos múltiples. Si bien la transferencia electiva de un único embrión ha permitido reducir significativamente su incidencia, los embarazos múltiples continúan asociándose a mayor riesgo de: prematurez, restricción del crecimiento fetal, diabetes gestacional, hemorragias postparto, síndrome de dificultad respiratoria neonatal y algunas complicaciones específicas de embarazos monocoriales.
El desafío de los embarazos múltiples
- Trastornos hipertensivos y riesgo cardiovascular
Diversos mecanismos fisiopatológicos se ponen en marcha para producir la remodelación vascular uterina al inicio de la gestación. Durante la ejecución de este complejo mecanismo, se observan diferencias entre transferencias de embriones frescos y congelados, y el impacto de la ovodonación sobre la adaptación inmunológica materna, que pueden tener repercusión en la aparición de trastornos hipertensivos y sus complicaciones. El embarazo y su seguimiento, son un momento clave de inserción al sistema de salud. Es importante la evaluación integral de quienes gestan y su actual y potencial riesgo cardiovascular, para poder ofrecer el seguimiento oportuno e interdisciplinario.
- Alteraciones placentarias y antecedentes reproductivos
Existe creciente evidencia sobre la relación entre determinados antecedentes reproductivos y algunas complicaciones placentarias. Hay factores potencialmente involucrados en la implantación embrionaria, incluyendo procedimientos uterinos previos, características endometriales y el posible papel del microbioma uterino en la invasión trofoblástica y el desarrollo placentario. Deben siempre tenerse en cuenta en el control prenatal patologías como placenta previa, placentación anormal y desprendimiento prematuro de placenta, entre otras.
Riesgos para la madre y la placenta
- Salud mental y percepción del riesgo
Quizás el punto más importante a reflexionar, es sobre el impacto emocional que puede acompañar a los embarazos logrados tras tratamientos de fertilidad. Muchas personas llegan a la consulta obstétrica luego de años de búsqueda, pérdidas gestacionales, procedimientos médicos y una intensa exposición a estudios, circunstancias que pueden favorecer fenómenos de hipervigilancia, ansiedad y temor persistente durante la gestación.
La principal herramienta para abordarlo es contar con la última y mejor evidencia disponible sobre los resultados perinatales de estos embarazos, discernir cómo diferenciar los riesgos obstétricos reales de la percepción de debilidad que muchas veces acompaña a pacientes y equipos de salud luego de largos recorridos de infertilidad, y fundamentalmente, el trato empático, respetuoso, inclusivo con la persona gestante y su entorno, pareja o grupo familiar.
El impacto emocional de la espera
Cada embarazo es único. Cada bebé es valioso. Ofrecer la interdisciplinariedad, individualizar riesgos, optimizar el seguimiento prenatal y acompañar a nuestras pacientes desde una perspectiva integral de salud reproductiva, así como la construcción de vínculos de confianza, de calidad y calidez con nuestras pacientes, son el verdadero nuevo horizonte luego de la beta positiva.
* Dra. Ariana F. Santillán, (MN 161.646) obstetra de Halitus Instituto Médico.