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Día del Maestro: el método de Sarmiento que alfabetizó a una nación

En el Día del Maestro, el método de Sarmiento vuelve al debate ante la crisis de comprensión lectora y el desafío de enseñar con evidencia.

La crisis de comprensión lectora puesta de manifiesto por los exámenes PISA ha renovado este debate pedagógico a nivel global.

La crisis de comprensión lectora puesta de manifiesto por los exámenes PISA ha renovado este debate pedagógico a nivel global.

Archivo MDZ

Cada 11 de septiembre la Argentina conmemora el Día del Maestro en homenaje al fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, recordado históricamente como el "Padre del Aula". Sin embargo, más allá del personaje histórico y del impulso a la educación pública, su figura cobra una vigencia urgente cuando se observan las evaluaciones educativas contemporáneas.

En las últimas pruebas PISA, uno de cada dos estudiantes secundarios de la región no logra alcanzar los niveles mínimos de comprensión lectora. Ante este panorama crítico, la pregunta sobre si hay que volver a pensar cómo enseñamos a leer se impone con fuerza. Mirar hacia el pasado permite descubrir que Sarmiento no solo trajo docentes del exterior o fundó escuelas, sino que antes de todo eso ideó una verdadera revolución pedagógica concreta para enseñar a leer con rapidez, lógica y eficacia a varias generaciones.

Cada 11 de septiembre la Argentina conmemora el Día del Maestro en homenaje al fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento.

Cada 11 de septiembre la Argentina conmemora el Día del Maestro en homenaje al fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento.

En 1845, durante su exilio y por encargo de la Universidad de Chile, Sarmiento publicó el “Método de Lectura Gradual”. Hasta ese momento, la enseñanza en Hispanoamérica se basaba en la memorización abstracta y en el tradicional «deletreo», donde el alumno repetía las letras de forma aislada (*e-me* con *a* es *ma*). Este proceso tradicional resultaba sumamente lento, frustrante y dejaba fuera del sistema a gran parte de la población. Sarmiento entendió que para fundar una nación moderna se necesitaba un sistema masivo de alfabetización que funcionara en poco tiempo y con recursos acotados.

La crisis de lectura

El programa sarmientino rompió de forma radical con el deletreo tradicional al priorizar el sonido fónico por sobre el nombre de las letras. En lugar de enseñar los nombres complejos de las consonantes, se enseñaba directamente el sonido que producen al combinarse con las vocales. Además, el método establecía una progresión rigurosa que partía de lo más simple hacia lo complejo: el estudiante comenzaba aprendiendo únicamente las vocales, luego las consonantes de pronunciación continua, pasando después a las oclusivas y finalmente a las sílabas compuestas y las excepciones ortográficas.

Otra de las claves de su método fue la lectura con sentido desde el primer día de clase, rechazando los textos de memorización gramatical abstracta o religiosa. Las palabras que los niños leían pertenecían a su vocabulario cotidiano para vincular de inmediato la forma gráfica con el significado. En la práctica dentro del aula, el sistema combinaba la cartilla de lectura con la pizarra en clases colectivas y dinámicas donde los alumnos articulaban directamente los sonidos silábicos. Con este esquema, mientras el sistema tradicional tardaba más de un año en lograr lectores básicos, el método de Sarmiento lograba formar lectores fluidos en cuestión de meses.

En las últimas pruebas PISA, uno de cada dos estudiantes secundarios de la región no logra alcanzar los niveles mínimos de comprensión lectora.

En las últimas pruebas PISA, uno de cada dos estudiantes secundarios de la región no logra alcanzar los niveles mínimos de comprensión lectora.

El método de Sarmiento

La crisis de comprensión lectora puesta de manifiesto por los exámenes PISA ha renovado este debate pedagógico a nivel global. Durante las últimas décadas se priorizaron enfoques globales o constructivistas en los que se asumía que el niño aprendería a leer de manera «natural» estando expuesto al texto. Sin embargo, los datos actuales y la evidencia científica reciente apuntan a un retorno de la enseñanza estructurada del principio alfabético y la conciencia fonológica, demostrando que el cerebro necesita aprender a descodificar los sonidos de manera sistemática para luego comprender lo que lee.

Revisar la propuesta sarmientina en este Día del Maestro no significa copiar fórmulas del siglo XIX de manera dogmática, sino rescatar su mirada pragmática: buscar herramientas claras, basadas en la evidencia y orientadas a garantizar que cada estudiante domine la lectura como la llave fundamental para el resto de sus aprendizajes.

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.