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El sombrío panorama que atraviesan las empresas vinculadas al turismo interno

Si bien el movimiento turístico en el país es importante, los cambios de hábitos de los viajeros, con estadías más cortas y menor gasto en los distintos destinos, está llevando a las empresas del sector a una seria crisis

El turismo interno se está caracterizando por viajeros que gastan menos en sus destinos 

El turismo interno se está caracterizando por viajeros que gastan menos en sus destinos 

Turismo Tucumán

El turismo argentino atraviesa una nueva señal de alerta. Los hoteles y restaurantes se consolidan como el sector con mayor nivel de mora fiscal empresarial, en un escenario marcado por un consumo debilitado, costos en permanente aumento y una creciente tensión en la cadena de pagos.

Así lo asegura un informe publicado por el medio especializado Ladevi Argentina.

Según esta publicación, entidades financieras públicas advierten que el fuerte incremento de los cheques rechazados confirma un quiebre en la cadena de pagos, en un contexto donde las empresas operan con menor liquidez, enfrentan mayores costos y acceden a condiciones de financiamiento cada vez más restrictivas.

Según un relevamiento de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, el rubro de hotelería y gastronomía registra una tasa de irregularidad del 17,2%, la más elevada entre todas las actividades económicas.

El informe revela además que uno de cada ocho préstamos otorgados a empresas presenta algún nivel de incumplimiento, mientras que la mora total del sistema financiero ronda el 12,5%. Si se incorporan los atrasos menores, el ratio asciende al 16,5%, lo que refleja un deterioro generalizado en la capacidad de pago del entramado productivo.

Dentro de ese contexto, el turismo encabeza el ranking de los sectores más comprometidos, superando a actividades como la pesca, con una tasa de irregularidad del 12,7%, o la industria textil y del calzado, con el 12,6%.

Desde la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra) señalaron que la situación responde a un problema estructural. “La actividad logró sostener niveles de ocupación, pero con una caída muy marcada del consumo. Eso impacta directamente en la caja de las empresas”, advirtieron.

El deterioro financiero no se limita únicamente a la mora crediticia. En paralelo, los cheques rechazados por falta de fondos muestran un crecimiento interanual significativo. De acuerdo con datos del Banco Central de la República Argentina y relevamientos privados, la cantidad de cheques rechazados se más que duplicó en los primeros dos meses de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior, mientras que los montos involucrados crecieron aún más en términos nominales.

En términos relativos, el ratio de cheques rechazados sobre el total compensado volvió a niveles similares a los registrados durante la pandemia, lo que encendió nuevas alertas sobre la solidez de la cadena de pagos. Un informe de la central de análisis de riesgo crediticio Fidelitas señaló que los rechazos por falta de fondos retomaron valores comparables a los de 2020, en plena crisis provocada por el Covid-19.

En cifras concretas, durante enero se registraron 89.352 cheques rechazados y en febrero otros 86.350, muy por encima de la media histórica. El promedio mensual habitual de fondos incobrables, que rondaba los 30 millones de dólares, se disparó hasta los 180 millones. Aunque no existe un desglose sectorial oficial, fuentes del mercado consultadas por C5N coinciden en que las pymes de servicios, en particular las vinculadas a la hotelería y la gastronomía, se encuentran entre las más expuestas a este fenómeno..

El cuadro se completa con un factor que el sector viene señalando desde hace meses: la falta de rentabilidad. Si bien algunos destinos lograron mantener niveles de ocupación durante la temporada, el consumo turístico mostró una clara retracción, con estadías más cortas y un menor gasto por visitante. Al mismo tiempo, los costos —especialmente en combustible, salarios y servicios— continúan en ascenso.

En este escenario, numerosas empresas operan con márgenes mínimos o directamente negativos, lo que deriva en atrasos en los pagos, mayor endeudamiento y crecientes dificultades para sostener la actividad diaria. “Cuando no hay rentabilidad, la cadena de pagos se empieza a romper. Y eso es lo que estamos viendo en distintos destinos del país”, sintetizaron desde Fehgra.