El nuevo homenaje a San Carlo Acutis que se puede visitar en Mendoza: los detalles
La Basílica San Vicente Ferrer de Mendoza tiene durante los próximos días un homenaje al "santo millenial", San Carlo Acutis. Cómo visitarlo.
La provincia de Mendoza ya cuenta con un homenaje a San Carlo Acutis y se puede visitar en la Basílica San Vicente Ferrer. Se trata de una estatua con la figura del joven, que fue reconocido como el "santo millenial" por su edad y su relación con la tecnología.
"La imagen de San Carlo Acutis en la Basílica!!! Vení a visitarla y pedirle a Dios por su intercesión aquello que mas estás necesitando! Estará con nosotros hasta el martes", expresó en las redes sociales el sacerdote Horacio Day.
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La misión nació en la Iglesia Catedral de Chascomús y, ahora, se lleva la imagen del santo a diferentes partes del país. Mendoza fue una de las elegidas y durante los próximos días podrá ser visitada.
Quién fue Carlo Acutis
Carlo Acutis fue canonizado en la Plaza de San Pedro por el papa León XIV en septiembre de 2025 y se convirtió en el primer santo millennial de la Iglesia Católica.
Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres y falleció a los 15 años, en 2006, a raíz de una leucemia. En 2020 había sido beatificado por el papa Francisco, es decir, reconocido por la Iglesia Católica como alguien que vivió de manera ejemplar su fe cristiana y cuya intercesión puede ser invocada por los fieles.
Esta canonización, que estaba prevista para el Jubileo de los Adolescentes, se postergó hasta esta fecha luego de la muerte del Sumo Pontífice argentino, ocurrida el 21 de abril de este año.
Su madre, Antonia Salzano, en una entrevista a Reuters comentó: “Carlo era un niño normal y corriente como los demás. Jugaba, tenía amigos e iba al colegio. Pero su cualidad extraordinaria era que abrió la puerta de su corazón a Jesús y le dio prioridad”.
Uno de los aspectos que lo llevaron a la beatificación fue su compromiso con la comunidad: fue catequista en su parroquia, colaboró en comedores y brindó apoyo a personas en situación de calle. Además, fue bautizado como “influencer de Dios” o “ciberapóstol” tras haber diseñado una exposición digital con más de 100 milagros eucarísticos reconocidos por la Iglesia, que aún sigue disponible en línea.
Tras su fallecimiento, y como parte de las pruebas que lo llevaron a ser considerado santo, el Vaticano le atribuyó la curación de una persona en Brasil y la recuperación de un joven que había sufrido un grave accidente en Costa Rica.


