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El Museo MAR y la "Estética del Glitch" en una performance de Lux Valladolid

Lux Valladolid llevó “AFK” al Museo MAR en Mar del Plata y reavivó la grieta: ¿metáfora de época o banalidad “instagrameable” pagada por el Estado?

La temporada estival en Mar del Plata no solo se mide en términos turísticos.

La temporada estival en Mar del Plata no solo se mide en términos turísticos.

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La temporada estival en Mar del Plata no solo se mide en términos turísticos; su termómetro cultural languidece hoy entre la mediocridad y una controversia que trasciende lo estético. La presencia de la artista Lux Valladolid en el Museo MAR con su propuesta "AFK Away from Keyboard" el jueves pasado da pie a una reflexión sobre el arte contemporáneo y su financiación por parte del estado.

La Estética del Glitch: El error como argumento

Según el libreto para entender la propuesta de la artista es necesario conocer el concepto del Glitch. En informática, un glitch es un error no fatal, una falla en el software que produce imágenes distorsionadas o movimientos erráticos en un videojuego. Valladolid traslada esta patología digital al cuerpo humano. Su performance consiste en habitar el museo como un NPC (Non-Player Character), esos personajes de relleno que, ante un error de código, quedan caminando contra una pared o repitiendo un gesto espasmódico.

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Lux Valladolid en Mar del Plata.

Lux Valladolid en Mar del Plata.

Así su performance consiste en adoptar posturas rígidas, siempre repetidas en diferentes partes del museo. Sin embargo, el interrogante es ineludible: ¿Convertir el error técnico en una disciplina artística constituye un mérito o es simplemente la estetización de la falla? Mientras la artista defiende el "glitch" como una metáfora de la existencia automatizada, sus críticos ven en ello una claudicación del talento: la mimesis de lo defectuoso como refugio ante la incapacidad de crear belleza o sentido.

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Su performance consiste en adoptar posturas rígidas.

Su performance consiste en adoptar posturas rígidas.

De los tajos de Fontana a las posturas hieráticas de Valladolid

La polémica adquiere una dimensión política cuando se analiza el contexto regional. Mientras el Museo MAR, sostenido con fondos públicos y los impuestos de los contribuyentes de la provincia de Buenos Aires apuesta por una performance que en el mejor de los casos calificaría yo de banal, muy cerca, en Uruguay, se presentan ofertas culturales de alto nivel. Recientemente, el Museo MACA en Punta del Este (de carácter privado) inauguró una retrospectiva de Lucio Fontana, el ítalo-argentino que revolucionó el arte mundial con sus tajos en el lienzos. Incluye más de 70 obras originales.Por un lado se exhibe a un maestro consagrado del que hay pocos trabajos en nuestras países y por el el otro una propuesta basada en lo efímero y lo "instagrameable", confundiendo (por enésima vez) la provocación con la relevancia cultural.

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La polémica adquiere una dimensión política cuando se analiza el contexto regional.

La polémica adquiere una dimensión política cuando se analiza el contexto regional.

La convalidación oficial del arte bajo la lupa

¿Por qué la Provincia de Buenos Aires financia lo que muchos consideran una broma? Voces autorizadas en la crítica de arte, alineadas con la visión de la mexicana Avelina Lésper, denuncian que muchas de las instituciones públicas han sido capturadas por una burocracia cultural que teme ser tildada de "conservadora". Para evitarlo, validan cualquier manifestación que se autodenomine disruptiva, sin importar si carece de sustento artístico.

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La artista defiende el

La artista defiende el "glitch" como una metáfora de la existencia automatizada,

Según la pensadora esta política oficial se centra en tres ejes:

  • La subestimación del público, asumiendo que el visitante del museo debe aceptar la "nada" como "todo" simplemente porque está expuesta en una sala blanca.
  • El despilfarro de la legitimidad. Al otorgar el mismo espacio que merecería un gran maestro a alguien que imita a un robot de videojuego, el museo devalúa su propio prestigio.
  • Y la falta de mérito: el arte ya no requiere una habilidad excepcional. A lo que yo agregaría el desprecio de la belleza.

La exitosa serie de Andrés Duprat, protagonizada por Oscar Martínez, no casualmente titulada “Bellas Artes” es, a mi criterio, una perfecta parodia del panorama actual que la performance del MAR ejemplifica bien.

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El arte ya no requiere una habilidad excepcional.

El arte ya no requiere una habilidad excepcional.

La muestra de Valladolid es, también un espejo de la crisis de valores en cierto “arte contemporáneo” Mientras el museo celebra la "ruptura de fronteras", el público se retira con la sensación de haber presenciado una puesta en escena que bien podría haber ocurrido en la calle sin necesidad de presupuesto público.

La polémica queda abierta: ¿Es Lux Valladolid una visionaria que denuncia nuestra robotización cotidiana, o lo suyo es una metáfora ingeniosa (o absurda?) que pretende ser legitimada por el sello oficial?Consciences de que también la prensa al visibilizar legitima y que la historia del arte ha dado cabida muchas veces a absurdos grotescos (Duchamp p. e.) dejamos al lector que asuma su propia postura.

* Carlos María Pinasco es consultor de arte.

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