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El Mundial también se juega en los laboratorios: por qué el fútbol es el deporte más estudiado

Inteligencia artificial, física, psicología y estadística explican por qué el fútbol es hoy el deporte más investigado del planeta.


Mientras millones de personas viven el Mundial 2026 con la misma pasión de siempre, otro partido se juega lejos de los estadios. No hay tribunas repletas, árbitros ni camisetas. En su lugar aparecen laboratorios, computadoras, túneles de viento, algoritmos e investigadores que desde hace décadas intentan responder una pregunta tan simple como compleja: ¿qué hace que un equipo de fútbol gane un partido?

Lo que para los hinchas es emoción, para la comunidad científica se convirtió en uno de los mayores objetos de estudio del deporte moderno. Médicos, físicos, ingenieros, psicólogos, matemáticos y especialistas en inteligencia artificial analizan desde la velocidad de un remate hasta la forma en que un futbolista toma decisiones bajo presión o cómo influye el diseño de una pelota en su trayectoria.

Lejos de ser solo un espectáculo deportivo, el fútbol es hoy un enorme laboratorio donde cada pase, cada carrera y cada penal alimentan investigaciones que buscan comprender mejor el juego y, al mismo tiempo, mejorar el rendimiento de los equipos.

La ciencia del fútbol investiga desde hace décadas cómo mejorar el rendimiento, prevenir lesiones y comprender el juego.

El fútbol, el deporte más popular también es el más estudiado

Durante buena parte del siglo XX predominó la idea de que el fútbol era demasiado impredecible para explicarlo mediante fórmulas o estadísticas. La intuición del entrenador, el talento individual y el azar parecían tener mucho más peso que cualquier cálculo matemático.

Sin embargo, esa percepción comenzó a cambiar con fuerza a partir de la década de 1980. Una revisión realizada por el investigador estadounidense Donald T. Kirkendall, especialista en ciencias del deporte, demuestra que el fútbol no solo es el deporte con mayor cantidad de practicantes en el mundo, sino también el que más interés despierta dentro de la comunidad científica. Según su trabajo, existen cerca de 14.000 investigaciones publicadas en la base de datos biomédica PubMed, una cifra que supera en aproximadamente un 60% al segundo deporte más estudiado: el tenis.

El crecimiento fue tan acelerado que casi el 98% de toda la producción científica relacionada con el fútbol se publicó después de 1980, impulsada por la profesionalización del deporte, el avance tecnológico y la necesidad de obtener ventajas competitivas cada vez más pequeñas.

Hoy prácticamente ningún aspecto del juego queda librado únicamente a la intuición. Existen investigaciones sobre biomecánica, prevención de lesiones, preparación física, nutrición, recuperación muscular, psicología deportiva, comportamiento colectivo, táctica, toma de decisiones y rendimiento cognitivo, entre muchas otras áreas.

La pregunta ya no es si el fútbol puede estudiarse científicamente. El desafío consiste en descubrir hasta dónde puede llegar ese conocimiento sin perder de vista que, afortunadamente para los hinchas, siempre existirá un margen de imprevisibilidad que ningún algoritmo puede anticipar.

La inteligencia artificial ya permite analizar miles de acciones durante un partido del Mundial en cuestión de segundos.

Cuando la inteligencia artificial también entra a la cancha

La revolución tecnológica transformó por completo la manera de analizar un partido. Hasta hace pocos años, las estadísticas se limitaban a contar pases, remates al arco, córners o porcentaje de posesión de la pelota. Hoy, en cambio, la inteligencia artificial permite interpretar millones de datos durante un encuentro y convertirlos en información útil para entrenadores, preparadores físicos y analistas.

Durante una conferencia organizada por la Licenciatura en Estadística y Ciencias de Datos de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), el especialista en análisis de datos deportivos Matías Conde explicó que el fútbol pasó de registrar acciones aisladas a desarrollar modelos capaces de evaluar la calidad de cada decisión tomada dentro de la cancha.

Eso significa que un pase ya no se analiza únicamente porque llegó a destino. Los nuevos modelos permiten determinar si rompió líneas defensivas, si generó una situación de peligro, si aumentó las probabilidades de convertir un gol o si fue la mejor decisión posible en ese contexto del partido.

Los sistemas actuales también reconstruyen los movimientos de los futbolistas incluso cuando las imágenes disponibles son incompletas, calculan velocidades, aceleraciones, recorridos tácticos y posicionamientos colectivos. Todo ese volumen de información ayuda a comprender aspectos del juego que hace apenas una década dependían exclusivamente de la observación humana.

De esa evolución surgieron métricas que hoy forman parte del lenguaje cotidiano del fútbol profesional, como los Expected Goals (xG) o goles esperados, un indicador que estima la probabilidad de que una jugada termine en gol según variables como el ángulo del remate, la distancia al arco, la ubicación de los defensores o la posición del arquero.

Para Conde, la inteligencia artificial no reemplaza la mirada del entrenador. La complementa. Su verdadero aporte consiste en revelar patrones que el ojo humano difícilmente pueda detectar durante los noventa minutos.

El Mundial también genera millones de datos

Cada partido de una Copa del Mundo produce una enorme cantidad de información. Cámaras de alta velocidad, sistemas de seguimiento y herramientas de análisis registran miles de eventos durante cada encuentro. Esa información permite reconstruir con precisión los desplazamientos de los jugadores, medir las distancias recorridas, calcular velocidades máximas e identificar asociaciones tácticas entre futbolistas.

Según explicó Matías Conde durante la actividad organizada por la UNTREF, uno de los cambios más importantes de los últimos años consiste en que las estadísticas dejaron de describir únicamente lo que ocurrió para comenzar a explicar por qué ocurrió. En otras palabras, la ciencia ya no solo cuenta la historia de un partido. También ayuda a entenderla.