ver más

El IPV prepara casas para clase media: cómo será el nuevo plan

El programa prevé casas de 60 metros cuadrados, barrios de baja escala y financiamiento mixto para familias mendocinas con ingresos formales.


Para muchas familias mendocinas, la casa propia quedó en una zona difícil: lejos de los créditos bancarios tradicionales, pero también fuera de los planes sociales más acotados. En ese espacio busca meterse el nuevo programa del Instituto Provincial de la Vivienda, pensado para sectores medios que todavía alquilan o viven con familiares.

La iniciativa ya tiene definidos sus lineamientos principales, aunque la inscripción específica todavía no fue habilitada. Antes, el IPV debe avanzar con la selección de los proyectos que presenten los desarrolladores privados. Recién después de esa etapa se abrirá el camino para que los interesados puedan postularse.

Casas de 60 metros y barrios más chicos

El plan contempla, en una primera etapa, la construcción de unas 350 viviendas en distintos puntos de Mendoza. No se trataría de grandes complejos habitacionales, sino de barrios de menor escala, con desarrollos de entre 5 y 30 unidades. La idea es que las casas se levanten en zonas urbanas, con servicios disponibles y condiciones aptas para vivir de manera permanente.

Cada vivienda deberá tener al menos 60 metros cuadrados cubiertos. El diseño base incluye dos dormitorios, baño, cocina-comedor o living comedor y un espacio exterior, aunque la distribución final dependerá de cada proyecto. También se prevén criterios de eficiencia energética, un punto que el IPV incorporó como parte de las exigencias para los privados que quieran participar.

Quiénes podrán acceder al programa

La línea está orientada a personas solas o grupos familiares con ingresos formales. El requisito económico marca un piso de cinco salarios mínimos, una referencia que hoy ubica el ingreso mensual necesario por encima de $1,8 millones. Además, los postulantes no deberán tener otra propiedad ni haber recibido antes una vivienda del IPV.

La casa adjudicada deberá ser única y de ocupación permanente. Esa condición apunta a cerrar la puerta a usos vinculados con inversión o renta y a concentrar el programa en familias que necesitan resolver su situación habitacional. El organismo también evaluará documentación, ingresos declarados y antecedentes antes de avanzar con una eventual adjudicación.

Cómo será la inscripción

Por ahora, no hay una fecha confirmada para anotarse en esta línea. El paso previo es la aprobación de los proyectos y de los terrenos donde se construirán las viviendas. Una vez cumplida esa instancia, la inscripción se realizará a través del sitio web del IPV, donde los postulantes deberán cargar sus datos y completar los formularios correspondientes.

El esquema financiero combina participación estatal, inversión privada y aporte del adjudicatario. Según las condiciones difundidas, el IPV financiará una parte del valor de la vivienda, el desarrollador asumirá otra porción y la familia deberá realizar un pago inicial para ingresar al plan. Luego, el saldo se devolverá en cuotas de largo plazo, con plazos que podrían llegar hasta los 20 años.

Mientras esa convocatoria termina de tomar forma, el IPV mantiene otras alternativas habitacionales, como Construyo Mi Casa, destinada a quienes ya tienen terreno y buscan financiamiento para edificar. La diferencia es clara: el nuevo programa no parte de un lote propio, sino de proyectos armados por desarrolladores y orientados a familias de ingresos medios que buscan una primera vivienda.