¿El fin del adoquín? Deterioro y reparaciones dudosas abren el debate sobre su uso
El uso del adoquín vuelve a discutirse ante problemas de mantenimiento y soluciones que no convencen.
La combinación de desgaste y parches con asfalto genera preocupación por la durabilidad del adoquinado en Mendoza.
Alf Ponce Mercado / MDZEn los últimos años, la Ciudad de Mendoza eligió el adoquinado para la remodelación de varias calles importantes del municipio. Hoy su deterioro en distintos puntos abre el debate sobre el posible fin de su utilización.
Uno de los ejemplos más recientes es la renovación de calle Sarmiento, a la que también se suma la calle Pueyrredón, en la Quinta Sección y muchos otros puntos más, donde se avanzó con el mismo tipo de intervención. Sin embargo, esos diferentes puntos de la ciudad muestran un deterioro evidente que pone en discusión su continuidad.
La situación no pasa desapercibida para vecinos y conductores que circulan a diario. El problema no es solo el desgaste, sino también cómo se están haciendo las reparaciones.
Diferentes reparaciones que dejan dudas
En la Avenida Boulogne Sur Mer, en la Sexta Sección, a pocos metros de la calle Fader, el adoquinado presenta roturas importantes. En lugar de reponer las piezas originales, el sector fue emparchado con concreto asfáltico.
Ese cambio no solo altera la estética de la calle, sino también su funcionamiento. Los adoquines retirados quedaron durante un tiempo en la vereda y, según contaron vecinos, terminaron siendo robados.
Una situación similar se observa en calle Cipolletti, también en la Sexta Sección. Allí, tras una reparación de un caño, los adoquines fueron retirados y el pozo quedó cubierto con tierra y piedras, dejando una intervención incompleta.
En esa misma zona aparece una de las situaciones más llamativas. En una intersección, los adoquines fueron retirados, el bache se tapó con asfalto y luego se volvieron a colocar algunas piezas sobre tapas de servicios.
El resultado es una superficie irregular, con adoquines que parecen estar sueltos y sin integración con el resto de la calzada. Este tipo de soluciones improvisadas genera preocupación por la seguridad vehicular.
Los reclamos no apuntan solo al deterioro, sino a la forma en que se resuelven estos problemas. La falta de criterios uniformes deja calles con superficies mixtas y poco estables.
Deterioro en zonas céntricas
El desgaste del adoquinado también se hace visible en zonas de alto tránsito dentro de la Ciudad. En la intersección de Vicente Zapata y San Martín, antes de convertirse en Colón, se observan grietas y huecos en la calzada.
A esto se suma el estado de las rejas de alcantarillas, que acompañan el deterioro general del sector. El paso constante de vehículos agrava una situación que ya muestra signos claros de desgaste.
Algo similar ocurre en la esquina de Las Heras y Chile, también en Ciudad, donde los adoquines dañados fueron reemplazados por parches de concreto asfáltico. Estas intervenciones, en muchos casos, vuelven a ceder con el tiempo.
Un material en discusión
En Boulogne Sur Mer y Arístides, dentro de la Ciudad de Mendoza, también se detectan faltantes de adoquines que generan pequeños baches. Aunque parezcan menores, estos desniveles afectan la continuidad de la calzada.
El debate no es solo visual, sino también técnico. La ingeniera Vanesa Analía Abrego explicó que el concreto asfáltico es un material flexible, que se deforma con las cargas.
En cambio, el hormigón es rígido y resiste por sí mismo, pero no se deforma sin romperse. En el caso del adoquinado, el confinamiento lateral es lo que le da estabilidad al sistema.
Según la especialista, cuando se reemplazan partes del adoquinado con asfalto, se pierde esa estructura que mantiene las piezas en su lugar. Sin ese soporte, todo el sistema deja de funcionar correctamente. “Sin el confinamiento todo pierde la traba y no trabaja bien”, explicó. Esa falta de cohesión puede derivar en nuevos hundimientos o roturas en el mismo sector.
El escenario abre una pregunta que empieza a tomar fuerza en la Ciudad de Mendoza: si el adoquinado sigue siendo una buena opción o si su implementación y mantenimiento necesitan una revisión más profunda.