El día que la bandera volvió a flamear en Malvinas después de la guerra
Catorce años después, el recuerdo de una maratón que permitió volver a ver la bandera argentina flamear en Malvinas y la emoción de haber estado allí.
Luis Escudero, maratonista que ganó la carrera de Malvinas en 2012, visitando el Cementerio de Darwin.
Alejandro Spivak/MDZPareciera que fue ayer, pero sin embargo pasaron 14 años desde la última vez que la bandera argentina flameó en el mástil ubicado en la plaza principal de las Islas Malvinas.
Fue en 2012 cuando el maratonista cordobés Luis Escudero, veterano de guerra, ganó la carrera de la amistad por postas que se desarrolló en las Islas. Yo estuve allí. La profesión de periodista quedó a un lado. La emoción me embargó todo el cuerpo.
Recuerdo que cuando le hice un reportaje, el veterano Luis Escudero me respondió: “Tenía que sacar fuerzas de donde fuera y ganar la carrera de postas. No podía volver a ver arreada nuestra bandera. No importaba que muchos de los maratonistas fueran ‘profesionales’, nosotros teníamos que vencerlos y lo logramos. La bandera argentina está flameando nuevamente en Malvinas”, me dijo en aquel momento, con lágrimas en los ojos.
El sentimiento le ganó al periodista que había ido con el objeto de graficar la presencia de los veteranos de guerra de Malvinas que visitaban las Islas tras 30 años de la guerra.
Recuerdo como si fuera hoy cuando el entonces gobernador de las Islas les entregó a los ganadores de la maratón las medallas y la copa, y cuando, bajo el Himno Nacional Argentino, se izó el Pabellón Nacional frente al mar argentino.
Sí, se debe reconocer que el entonces gobernador de las Islas permitió el izamiento del Pabellón Nacional y la entonación del Himno argentino.
Era un domingo en horas de la tarde, cuando el día comenzaba a darle lugar a la noche. Ciudadanos malvinenses y veteranos de guerra ingleses, formados en fila, escucharon con mucho respeto el Himno Nacional. Con el mismo respeto también observaron, en lo más alto del mástil, flamear la bandera argentina.
Es cierto que una maratón no cura ni mucho menos borra las heridas de una guerra. Pero, aunque más no sea, permitió que la bandera argentina volviera a flamear tras tres décadas de haber sido arreada.
La maratón tuvo una extensión de 30 kilómetros. Participaron, además de veteranos argentinos e ingleses, maratonistas de todo el mundo.
Malvinas es un sentimiento. Debo confesar que recién en 2012, cuando la profesión de periodista me dio la oportunidad de llegar a las Islas Malvinas, sentí el valor emocional que tiene ese pedazo de tierra usurpado en 1833.
La profesión de periodista me dio la oportunidad de realizar entrevistas e informes en distintas partes del mundo. Inclusive, me dio el honor de entrevistar al Papa Francisco en dos oportunidades, pero nada iguala el sentimiento y la emoción que sentí al haber convivido, hace 14 años, durante una semana con un grupo de veteranos de guerra que ofrecieron su vida en el intento de recuperación de esos kilómetros de tierra usurpados por los ingleses.
Le doy gracias a la vida y a la profesión de periodista por haber podido llegar a las Islas Malvinas y haber podido ver flamear, en lo más alto de un mástil, la bandera argentina.

