Presenta:

"El Bululú, antología endiablada": la obra de Teatro de Osqui Guzmán que se transformó en clásico argentino

Clásico del teatro argentino, El Bululú celebra quince años de vigencia con funciones en Buenos Aires, una gira por España y una historia que ya es de familia.

El Bululú de Osqui Guzmán tendrá sus últimas dos presentaciones en Argentina y parte rumbo a España.

El Bululú de Osqui Guzmán tendrá sus últimas dos presentaciones en Argentina y parte rumbo a España.

Prensa El Bululú

La obra de teatro El Bululú. Antología endiablada, de Osqui Guzmán y Leticia González de Lellis, nace de voces ardientes que emergen de los recuerdos y se transforman en ritmo, para honrar a quienes vuelven a vivir en la memoria cada vez que el escenario se enciende. Inspirada en la obra legendaria de José María Vilches —aquel comediante errante que recorría los pueblos con su repertorio de entremeses y romances—, este unipersonal, a quince años de su estreno en el Teatro Nacional Cervantes, regresa con la fuerza de lo atemporal.

Entre los versos del Siglo de Oro español y los ecos de la cultura boliviana, Guzmán tiende un puente entre el teatro clásico y la memoria viva de su pueblo. En esa fusión resuena también el espíritu de “La Diablada”, la danza de Oruro, de donde son oriundos sus padres, que encarna la lucha eterna entre el bien y el mal. Nacida como homenaje a la Virgen del Socavón y heredera del culto minero al “Tío de la mina” (El diablo), esta tradición llamada así por la careta y el traje de diablo que usan los bailarines, impregna la obra de un pulso ritual donde el actor celebra sus raíces y convierte la escena en un acto de identidad.

Osqui Guzmán urde los textos de López, Calderón y Quevedo con las fibras más íntimas de su propia historia. En su voz, los monólogos se cruzan con anécdotas de su infancia y adolescencia, recuerdos de sus raíces bolivianas y reflexiones sobre la identidad mestiza que lo habita: “El teatro es una máquina de coser memoria”, ha manifestado. Y en El Bululú esa máquina funciona con precisión amorosa: la palabra heredada se funde con la palabra propia. La confusión –esa “fusión con” que define el origen– se transforma en un gesto poético.

En escena, el actor no solo interpreta, se reencuentra con el niño que soñaba con los escenarios mientras escuchaba las cintas de Vilches una y otra vez. Su trabajo físico es de una destreza admirable, Guzmán despliega una técnica precisa, cual maquinaria invisible. En donde el arte y la disciplina laten al mismo compás, cada gesto, cada respiración, está al servicio de un relato que transcurre tanto en el cuerpo como en la palabra. Su fonación, precisa y orgánica, le permite alternar con naturalidad entre el español barroco y los acentos de la América profunda. Hay en su interpretación un virtuosismo que no busca deslumbrar, sino comunicar; una entrega que transforma la actuación en un acto de artesanía corporal. Verlo actuar es asistir a una lección sobre el oficio, sobre el poder del cuerpo como archivo emocional.

Osqui Guzmán El Bululú

El Bululú trasciende el escenario, para ser ya un proyecto familiar, Osqui Guzmán comparte esta aventura con su compañera de vida, Leticia González de Lellis, quien es también la coautora del texto. Desde el detrás de escena, ella acompaña y sostiene: ajusta luces, sonidos y ritmos, anota detalles, cuida los matices, mantiene viva la obra como quien cuida un hogar.

Pensada originalmente para el Teatro Cervantes con el paso de los años, la pieza no para de crecer: “La escribimos entre los dos, la propusimos los dos y viajamos por un montón de lugares del país, por teatros chiquitos y enormes. Amamos llevar El Bululú a todos los rincones.” Afirma Gonzales de Lellis. Ahora junto a ellos se suma su pequeña hija, que hoy los acompaña en las giras, consolidando así un ritual compartido. El Bululú no es solo una obra, es una forma de vida, un viaje en familia por los caminos del teatro popular.

Osqui Guzmán El Bululú

Premiada con los ACE, Estrella de Mar, José María Vilches, Teatro del Mundo y Konex, El Bululú. Antología endiablada, se consagró como un clásico contemporáneo del teatro argentino. Pero más allá de los reconocimientos, su vigencia radica en algo más hondo: en su capacidad de recordar quiénes somos, de celebrar la mezcla que nos conforma. En su última función el actor fue ovacionado de pie por un público variopinto que coreo con pasión un canto típico de las canchas de futbol, poco visto en el teatro: “Olé, olé, olé, olé, Osqui, Osqui…”.

En tiempos de olvido rápido, Osqui Guzmán insiste en la memoria como un acto de amor y resistencia: “¿Por qué regreso? Para reencontrarme. ¿Para qué vuelvo? Para partir. ¿Para qué insisto? Para acordarme de quien soy, de donde vengo y hasta donde fui”.

El Bululú cierra el año en los escenarios argentinos en el Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343, Ciudad de Buenos Aires). Solo quedan dos funciones: el miércoles 5 de noviembre y el miércoles 12 de noviembre, ambas a las 20:00 hs. Las entradas se pueden adquirir en la boletería del teatro o a través de Plateanet. Tras su paso por Buenos Aires, la obra emprenderá una gira internacional por España, con una función en Barcelona, el 5 de diciembre y dos presentaciones en Madrid, el 12 y 13 de diciembre.