El año de la inteligencia artificial: oportunidades y desafíos según los expertos
Tras un año de promesas, 2026 marca el salto real de la Inteligencia Artificial, que empieza a integrarse al trabajo, la economía y los procesos productivos.
Durante los últimos 12 meses, la inteligencia artificial (IA) concentró inversiones millonarias y anuncios de alto impacto, aunque muchos de ellos quedaron en el terreno de las promesas. Sin embargo, el consenso dentro del sector tecnológico y financiero indica que 2026 marcará el verdadero punto de inflexión.
El momento clave se dará este año cuando esta tecnología pase a integrarse de manera masiva en los procesos productivos, más allá de las advertencias sobre una posible burbuja.
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El foco ya no está puesto únicamente en la innovación, sino en cómo la IA puede incorporarse al trabajo cotidiano para aumentar la productividad y mejorar el desempeño de las personas. Si bien parte de las tareas se automatizarán, los especialistas sostienen que esto permitirá liberar tiempo para funciones de mayor valor agregado y para una mejor organización del tiempo personal.
De los asistentes a los sistemas integrados
En esa línea, Google Cloud señaló recientemente que 2026 estará marcado por una adopción a gran escala de la IA en las empresas, superando el modelo de asistentes básicos para dar paso a sistemas integrados que colaboren con los equipos humanos y optimicen los procesos.
Desde el sector privado, Rafael Ibáñez, CEO de la empresa argentina SkyOnline, especializada en infraestructura y datacenters para soluciones de IA, explicó que muchas tareas repetitivas y propensas al error ya pueden ser absorbidas por la tecnología, lo que impacta tanto en la eficiencia como en la calidad de vida de los trabajadores.
Impacto económico global
El efecto de la Inteligencia Artificial también comienza a medirse en términos macroeconómicos. BlackRock destacó que, durante los últimos 150 años, el crecimiento de la economía de Estados Unidos se mantuvo cerca del 2% anual, pero consideró posible que la IA impulse esa cifra por encima de esa tendencia histórica.
En paralelo, la consultora Oxford Economics proyectó que la inversión en esta tecnología se mantendrá en máximos históricos y podría incluso superar las expectativas actuales.
Para los analistas, este año también funcionará como una etapa de depuración del mercado, en la que se definirá qué desarrollos logran consolidarse y cuáles quedarán en el camino. Germano Couy, copresidente de la región Panamericana de Acer, sintetizó este proceso al afirmar que el impacto más profundo de la IA no será tecnológico, sino humano, en una etapa donde el hardware y el software se adaptan a las personas.
Argentina y el boom de la economía del conocimiento
Dentro de este escenario, Argentina también aparece como uno de los países beneficiados por el crecimiento de la Inteligencia Artificial. Según datos de Argencon, el sector de servicios basados en infraestructura digital registró un crecimiento interanual del 20,8% en exportaciones, alcanzando un récord de US$ 9.700 millones.
La entidad proyecta que, en el mediano plazo, ese volumen podría escalar hasta los US$ 30.000 millones.
Desde SkyOnline remarcan que la IA está impulsando la economía del conocimiento y que el país cuenta con un capital humano competitivo y una fuerte presencia en tecnologías descentralizadas. Además, el ritmo de renovación tecnológica se aceleró: lo que antes se actualizaba cada cinco o diez años ahora se reduce prácticamente a la mitad, lo que genera un fuerte movimiento de inversiones.
En ese marco, cada megavatio de capacidad instalada implica desembolsos cercanos a los 10 millones de dólares.
Los riesgos detrás del avance tecnológico
No obstante, el avance de la Inteligencia Artificial también expone desafíos crecientes. Uno de los principales es la capacidad de los Estados para acompañar la innovación con marcos regulatorios adecuados, especialmente en áreas sensibles como la ciberseguridad y la responsabilidad social. La falta de regulación efectiva deja espacio para estafas, suplantación de identidad y la circulación de contenidos falsos generados con IA.
El impacto económico de estos delitos ya es significativo. Según un informe de EY España, la ciberdelincuencia tuvo en 2025 un costo global estimado en 10,5 billones de dólares. Frente a este escenario, los especialistas subrayan la necesidad de implementar sistemas de monitoreo permanente y protocolos de respuesta rápida para mitigar riesgos y evitar que los ataques se conviertan en problemas de mayor escala.
Con oportunidades y amenazas en juego, 2026 aparece así como el año en el que la Inteligencia Artificial dejará de ser una promesa para convertirse en un factor determinante de la economía y del mundo del trabajo.





