Presenta:

El ABC de la Inteligencia Emocional: una propuesta necesaria para las escuelas de hoy

Aceptar la inteligencia emocional, buscar sentido y sostener la calma: el ABC que propone un cambio cultural hacia escuelas más humanas, seguras y coherentes.

Para evitar los costos monetarios de contingencias e imprevistos, con la vuelta a clases los colegios deben hacer una buena previsión de las coberturas de seguros que deben contratar. 

Para evitar los costos monetarios de contingencias e imprevistos, con la vuelta a clases los colegios deben hacer una buena previsión de las coberturas de seguros que deben contratar. 

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En los colegios estamos llamados ética y moralmente a ampliar la mirada. A dejar de fragmentar lo humano en partes sueltas —conductas, aprendizajes, problemas aislados— y empezar a comprender a cada niño como una totalidad que siente, interpreta, reacciona, aprende y se transforma a partir de lo que vive, de su propia historia.

La educación emocional no es un “complemento”: es el suelo sobre el que se construye todo lo demás. Las caritas tristes y enojadas en las paredes, si son solo eso, son una mentira, un como si… la inteligencia emocional es cultura, se vive, se respira, se contagia… hace de los lugares verdaderos ambientes socioemocionales que cuidan nuestra salud mental y colaboran en nuestro bienestar. Por eso propongo trabajar desde el ABC de la Inteligencia Emocional, una forma simple, profunda y accesible de acompañar a nuestros estudiantes, a las familias y a los equipos docentes.

Trabajemos desde el ABC de la Inteligencia Emocional

Pero implica seriedad en la toma de conciencia y una decisión clara y contundente en nuestra Actitud diaria

ABC

A: aceptar las emociones es el punto de partida de cualquier proceso de bienestar. En las escuelas necesitamos enseñar y modelar que sentir no es un problema, sino un camino. Que las emociones no se discuten: se escuchan.

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La educación emocional no es un “complemento”: es el suelo sobre el que se construye todo lo demás.

La educación emocional no es un “complemento”: es el suelo sobre el que se construye todo lo demás.

Aceptar implica:

  • Autoconocimiento: reconocer lo que siento en el cuerpo.
  • Ponerle nombre con gran granularidad (no es lo mismo estar “mal” que sentir frustración, nostalgia, confusión o inquietud).
  • Permitir que la emoción exista sin juzgarla.

Cuando un niño aprende a nombrar y habitar su mundo interno, gana libertad. Se vuelve dueño de sus herramientas, no rehén de lo que le pasa. Y cuando un docente acepta, valida y habilita este proceso, se vuelve un adulto disponible, no perfecto, pero sí presente, atento y human

B: buscar sentido. Educar también es interpretar.Detrás de cada conducta hay una emoción; detrás de cada emoción hay una necesidad; detrás de cada necesidad, una historia que merece ser leída con sensibilidad , conocimiento y sin prejuicios.

Buscar sentido significa:

  • Mirar las conductas sin etiquetar.
  • Leer los síntomas, las reacciones y los silencios desde una perspectiva cálida y profesional.
  • Usar el bagaje teórico, la capacitación continua y la información institucional para comprender, no para sancionar.

Es esencial contar con profesionales idóneos

Darle un marco de cientificidad y seriedad a nuestras interpretaciones dado que de ahí parten las acciones que tomaremos. Los docentes siempre construimos cerebros y la responsabilidad es enorme. Cuando un equipo docente busca sentido en vez de juzgar, aparece la posibilidad de intervenir con coherencia, profundidad y amorosidad. La escuela se vuelve un espacio que acompaña procesos, trayectorias, no solo contenidos.

C: calma. Si el adulto no está calmo, el niño no aprende.Es así de simple y así de profundo. La calma no es pasividad ni silencio.La calma es autorregulación, es presencia, es capacidad de sostener la emoción del otro sin que eso nos desborde.

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Los docentes siempre construimos cerebros y la responsabilidad es enorme.

Los docentes siempre construimos cerebros y la responsabilidad es enorme.

En la escuela necesitamos desarrollar estrategias de autorregulación que sean:

  • Artesanales.
  • Individuales.
  • Adecuadas a cada niño y cada contexto.

La calma del adulto crea ambientes socioemocionales seguros

Un ambiente seguro es la condición esencial para que el aprendizaje emerja. Debemos hoy más que nunca, ir hacia escuelas emocionalmente inteligentes, y esto es una decisión enorme, que lleva tiempo, compromiso, esfuerzo, inversiones, responsabilidad y convicción. Propongo para las instituciones educativas un cambio cultural: comprender que la inteligencia emocional no es un “tema más”, sino el andamiaje del aprendizaje, de la convivencia y del desarrollo humano.

Necesitamos escuelas donde:

  • Se acepten y respeten las emociones como parte del proceso.
  • Se busque sentido antes que culpables.
  • Se priorice la calma como herramienta educativa.

Porque los chicos aprenden de lo que ven, no de lo que decimos. Y lo que buscamos no son adultos perfectos, sino adultos disponibles, presentes y coherentes. Cuando una institución se organiza desde este ABC, no solo mejora la conducta o el clima escolar: mejora la vida cotidiana de toda la comunidad. Se abre la posibilidad de vínculos más sanos, aprendizajes más profundamente integrados y un bienestar que deja huella.

* Lic. Erica Miretti. Psicóloga , docente Neuropsicoeducadora.