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Día Mundial de la Tiroides: los 3 mitos más conocidos que se relacionan con la alimentación

En el Día Mundial de la Tiroides, especialistas advierten sobre restricciones alimentarias sin evidencia y falsas soluciones.


Es el Día Mundial de la Tiroides, por eso aprovechemos para hablar de lo que, de manera recurrente, se escucha en el consultorio: los mitos que rodean a esta glándula y a la alimentación. Mitos que generan dudas, restricciones innecesarias y, muchas veces, alejan a las personas de un tratamiento correcto.

¿Qué es la tiroides y por qué importa tanto?

La tiroides es esa glándula en forma de mariposa que tenemos en el cuello y que, aunque pequeña, tiene un rol enorme: regula nuestro metabolismo, nuestra temperatura corporal, nuestra energía, y hasta el funcionamiento del corazón, los intestinos y el sistema nervioso. Cuando produce menos hormonas de las que el cuerpo necesita, aparece el hipotiroidismo, una condición que puede manifestarse de maneras muy diversas: cansancio, sensación de frío, caída del cabello, piel seca, cambios en el peso.

Frente a un diagnóstico así, es muy humano querer hacer algo, tomar el control, encontrar una solución concreta. En reiteradas ocasiones esa búsqueda, sumada a la cantidad de información que circula en redes sociales, muchas veces sin ningún respaldo científico, nos lleva a creer que ciertos alimentos son la clave. Qué incluir o excluir algo de la dieta puede reemplazar o resolver lo que en realidad es una condición mucho más compleja, que requiere diagnóstico, tratamiento médico y seguimiento. De ahí nacen los mitos que relacionan la tiroides con la alimentación. Y en el hipotiroidismo, hay varios que circulan con mucha fuerza.

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La tiroides es esa glándula en forma de mariposa que tenemos en el cuello y que, aunque pequeña, tiene un rol enorme.

Vamos a repasar los 3 más comunes para aclarar qué dice realmente la evidencia.

“Tengo la tiroides alterada, necesito una dieta especial”

No existe una alimentación específica capaz de “curar” el hipotiroidismo ni de reemplazar el tratamiento médico. Y seguir una dieta estricta no ayuda, sino que puede ser contraproducente: las dietas muchas veces deterioran la relación que tenemos con la comida, y esa relación importa tanto como lo que comemos. Lo que sí existe es una alimentación saludable, que no es lo mismo que una dieta.

Una alimentación saludable tiene que ver con la calidad de los alimentos que elegimos, pero también con el contexto en el que comemos, con cómo nos relacionamos con la comida y con si disfrutamos lo que tenemos en el plato o lo vivimos desde la culpa y la restricción. Comer saludable no es solo qué comemos, sino también cómo, cuándo y desde qué lugar emocional lo hacemos. Esa alimentación saludable, variada y amable con tu cuerpo, es la que acompaña cualquier tratamiento y mejora tu calidad de vida. No una dieta de moda, no un alimento mágico, no una lista de prohibidos.

“Con hipotiroidismo no puedo comer fibra”

Este es uno de los mitos que más dudas genera, especialmente a la hora del desayuno. Vamos a entenderlo bien. Primero: ¿qué es la fibra? Es un componente de los alimentos de origen vegetal que nuestro cuerpo no digiere. La encontramos en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos. Es fundamental para la salud intestinal, y en Argentina consumimos mucho menos de lo recomendado. Por eso, eliminarla de alguna comida del día tiene un impacto real y negativo en nuestra salud. La levotiroxina, la medicación base del hipotiroidismo, necesita ciertas condiciones para absorberse correctamente: estómago vacío, con al menos 4 a 6 horas de ayuno previo, y tomarse con agua. La fibra, si se consume muy cerca de la pastilla, puede dificultar esa absorción. Pero esto no significa eliminarla de tu dieta.

Un estudio argentino presentado en la SAEM en 2013, realizado en el Hospital Carlos G. Durand de Buenos Aires, evaluó exactamente esta pregunta. La respuesta fue clara: consumir hasta 3,5 gramos de fibra en el desayuno, respetando al menos 30 minutos desde la toma de la medicación, no alteró los valores tiroideos de las pacientes estudiadas. La conclusión fue contundente: no se justifica la prohibición sistemática de la fibra en el desayuno. ¿Cuánto son 3,5 gramos de fibra? Para dimensionarlo: una fruta mediana tiene aproximadamente 3 gramos, una rodaja de pan integral entre 2 y 4 gramos. O sea que, con ese tiempo de espera, un desayuno con fruta o pan integral está perfectamente bien. Si el desayuno es particularmente abundante en fibra, puede ser útil dejar pasar algo más de tiempo.

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Una alimentación saludable tiene que ver con la calidad de los alimentos que elegimos, pero también con el contexto en el que comemos.

Una propuesta práctica: no hace falta “meter” todo el desayuno apenas nos levantamos. Durante mucho tiempo nos enseñaron que desayunar inmediatamente era obligatorio, pero también es importante aprender a escuchar las señales del cuerpo y entender que el desayuno puede adaptarse al hambre real de cada persona. Podés tomar la levotiroxina, esperar 30 minutos y, si tenés hambre, empezar con algo, como una fruta. El desayuno más completo, con tostadas integrales, avena o semillas, puede venir un rato después.

“Tengo hipotiroidismo autoinmune, tengo que dejar el gluten”

Este mito se expandió muchísimo en redes y genera restricciones innecesarias, costosas y difíciles de sostener en muchas personas. El gluten se encuentra principalmente en trigo, cebada y centeno. La avena merece una aclaración aparte: puede estar contaminada durante su procesamiento y, en Argentina, forma parte de la referencia práctica del “sin TACC”. En personas sin celiaquía, alergia al trigo u otro trastorno relacionado al gluten, las proteínas que lo componen pasan por el intestino y se eliminan normalmente. No hay evidencia científica suficiente para indicar una alimentación libre de gluten como tratamiento del hipotiroidismo autoinmune.

Ahora bien, la tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad celíaca son ambas enfermedades autoinmunes, y cuando existe una, hay algo más de probabilidad de desarrollar otra. Por eso, si tenés Hashimoto, puede tener sentido que tu médico evalúe si también hay celiaquía. Pero eso es muy diferente a eliminar el gluten por las dudas. Y hay algo más… sacar el gluten antes de tener un diagnóstico correcto puede enmascarar una celiaquía y dificultar que se diagnostique a tiempo. Por eso es tan importante tener cuidado con los mensajes que circulan en redes prometiendo soluciones mágicas. Nadie puede ofrecerte una intervención generalizada sin conocerte, sin saber tu historia. Las recomendaciones individuales se hacen en el consultorio, con un profesional que se base en evidencia y te trate como lo que sos: un caso único.

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La tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad celíaca son ambas enfermedades autoinmunes.

Los mitos sobre tiroides y alimentación no son inofensivos

Generan dudas alrededor de la comida, llevan a restricciones que no tienen ninguna base científica y, lo más importante, pueden alejar a las personas de buscar un diagnóstico y un tratamiento correcto a tiempo. El hipotiroidismo se trata, se controla y permite llevar una buena calidad de vida. El tratamiento no necesita dietas mágicas ni restricciones innecesarias, sino información confiable, acompañamiento profesional y hábitos que puedan sostenerse en el tiempo.

Porque vivir con hipotiroidismo no debería significar vivir con miedo a la comida. Y si bien el diagnóstico no requiere una dieta especial, sí puede ser una oportunidad para repensar nuestra forma de cuidarnos desde una alimentación más consciente, disfrutable y amable con nuestro cuerpo.

* Dra. Virginia Busnelli (MN 110351), médica especialista en nutrición, experta en obesidad y presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición.