Día Mundial del Acogimiento Familiar: cuidar también es abrir la puerta de casa
En el Día Mundial del Acogimiento Familiar, especialistas destacan la necesidad de fortalecer esta modalidad de cuidado temporal para las infancias.
Cada 31 de mayo se recuerda el Día Mundial del Acogimiento Familiar.
Archivo.Cada 31 de mayo se recuerda el Día Mundial del Acogimiento Familiar, una fecha que pone en agenda un tema fundamental: ¿qué sucede cuando un niño o una niña no puede vivir con su familia de origen? Frente a esa situación, el acogimiento familiar aparece como una respuesta que prioriza el cuidado en entornos familiares afectivos y busca evitar que las infancias transiten esos momentos en otros ámbitos.
Es una modalidad de cuidado temporal mediante la cual una familia acompaña a un niño, niña o adolescente durante un período determinado, mientras el sistema de protección define cuáles son las medidas más adecuadas para su situación. No se trata de reemplazar vínculos familiares; es una medida excepcional que busca alojar, cuidar, acompañar y brindar estabilidad en un momento especialmente delicado de la vida de un niño o una niña.
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El acogimiento familiar significa el ciudado
En muchos casos, quienes atraviesan medidas excepcionales llegan luego de experiencias marcadas por situaciones de violencia, negligencia, consumos problemáticos o profundas vulneraciones de derechos. En ese contexto, contar con un entorno cotidiano donde encuentren escucha, afecto, rutinas y presencia adulta puede hacer una diferencia en sus historias de vida. Las recomendaciones internacionales son claras respecto a la necesidad de fortalecer modalidades de cuidado basadas en familias y reducir la institucionalización, especialmente en la primera infancia.
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Las Directrices de Naciones Unidas sobre las Modalidades Alternativas de Cuidado de los Niños señalan que el cuidado residencial debería utilizarse únicamente cuando no existan otras alternativas más adecuadas y, particularmente para niños pequeños, por el menor tiempo posible. Sin embargo, en Argentina el acogimiento familiar continúa teniendo un desarrollo desigual y todavía insuficiente. En muchas jurisdicciones existen escasas familias disponibles, dificultades presupuestarias y limitaciones para consolidar equipos especializados que acompañen estos procesos.
Existen escasas familias disponibles
Esto puede generar que una gran cantidad de niños, niñas y adolescentes permanezcan durante largos períodos en dispositivos residenciales, aun cuando podrían beneficiarse de un entorno familiar transitorio. Fortalecer esta modalidad requiere mucho más que convocar familias. Implica construir políticas públicas sostenidas, con acompañamiento técnico, formación, seguimiento y articulación entre organismos de niñez, Poder Judicial, organizaciones sociales y comunidades locales. El acogimiento familiar no puede sostenerse únicamente sobre la voluntad individual de quienes abren su hogar, necesita estructuras institucionales que acompañen y cuiden también a las familias.
Desde Aldeas Infantiles SOS Argentina trabajamos para que cada niño, niña y adolescente pueda crecer en un entorno de cuidado, protección y afecto, rodeado de vínculos que acompañen su desarrollo y bienestar. A través del programa de Familias Solidarias acompañamos experiencias de acogimiento que permiten construir espacios de cuidado más personalizados, humanos y respetuosos de las necesidades de cada niño y niña.También sabemos que el acogimiento familiar implica desafíos emocionales complejos. Requiere preparación, compromiso y acompañamiento profesional.
Quienes participan de estas experiencias brindan algo más que un alojamiento: ofrecen tiempo, escucha, cuidado y acompañamiento. Son adultos que deciden involucrarse de manera solidaria en un momento crucial de la vida de un niño o una niña. En este día, es fundamental reconocer a las familias que forman parte de estos programas, a los equipos técnicos que sostienen cada proceso y a todas las personas e instituciones que trabajan para que el cuidado alternativo sea cada vez más respetuoso de los derechos de las infancias.El derecho a crecer en familia no debería depender del lugar donde nace un niño ni de la situación que atraviesa. Garantizar cuidado, protección y vínculos afectivos también tiene que ser una responsabilidad colectiva.
* Lic. Lucía Buratovich, Directora de Programas de Aldeas Infantiles SOS Argentina




