Día del niño por nacer: una fecha para reflexionar sobre la dignidad de la vida desde su inicio
Cada 25 de marzo se conmemora una jornada que invita a poner en valor la vida humana desde la concepción.
El concebido es un ser humano en desarrollo.
ArchivoEste 25 de marzo, como todos los años desde 1999 es la celebración del día del niño por nacer. El decreto que lo instituye fue firmado por el presidente Carlos Menem en diciembre de 1998 y la fecha fue elegida porque coincide con la Solemnidad católica de la Anunciación y la Encarnación del Hijo de Dios, nueve meses antes de Navidad.
Es también la celebración más inclusiva
Todos hemos sido niños por nacer, frágiles y necesitados de un útero materno que nos aloje y proteja. “Una vez que yo existo, ya no hay en absoluto un mundo en que yo no existiera” afirmaba Romano Guardini en su libro La aceptación de sí mismo. Desde el momento en que cada uno de nosotros entró en la existencia ese mundo cambió, ya no fue el mismo, de la misma manera que la Gioconda no sería la misma con una pincelada de más o de menos. Es una obviedad, que por tan evidente muchas veces pasa desapercibida.
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Esta fecha nos brinda una ocasión para reflexionar sobre el sentido, valor y dignidad de la vida desde los primeros instantes. El concebido no es un mero proyecto, no es un futuro ser humano, ni puede ser reducido a material biológico. Es un ser humano completo en desarrollo, como todo ser humano vivo en las distintas etapas de su existencia. Es un alguien, no un qué. Por lo tanto, merece respeto y veneración.
A pesar de los avances tecnológicos que pueden mostrarlo hasta en sus mínimos detalles, muchas veces se lo invisibiliza, se lo despersonaliza porque todavía no goza de autonomía. No se puede quejar, ni reclamar por sus derechos. Por eso es tan grave cuando se lo vulnera. Está en absoluta indefensión, en uno de los momentos de su vida en que más inerme y dependiente se encuentra. La protección de cada niño por nacer no incumbe solo a su madre, ni solo a una familia, sino a toda la sociedad.
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El concebido es un ser humano en desarrollo
Por eso no solo se lo cuida con la tibieza materna, sino también con el acompañamiento a la mujer embarazada, con leyes que no lo cosifiquen y educación que promueva la valoración de su vida única e irrepetible.
Decía Jerome Lejeune, el Ilustre médico y genetista francés pionero en el descubrimiento de anomalías cromosómicas, "La calidad de una civilización se mide por el respeto que tiene por los más débiles de sus miembros". ¡Qué razón tenía!
* Myriam Mitrece de Ialorenzi, Dra. en Psicología Social y fue Directora del Instituto para el Matrimonio y la Familia de la Universidad Católica Argentina.