Día del Niño: cuáles son las claves para un buen regalo y evitar las pantallas en la infancia
Con la pantalla como una gran tentación, una especialista explicó las claves para el mejor regalo en el Día del Niño
Los juguetes pueden ser una clave para aprovechar el Día del Niño y regalar lo mejor a los más chicos.
ShutterstockEl Día del Niño es una celebración que, aunque meramente comercial, presenta la opción para las familias de poner el rol de niño en el foco, porque más allá del regalo que reciba un niño en este día, es de vital importancia entender el rol que puede cumplir ese juguete en el sano desarrollo de la infancia de sus hijos.
En diálogo con MDZ, la licenciada Erica Miretti, psicóloga especializada en orientación para padres, sintetiza con muy pocas palabras la importancia del juego en la formación de un niño: "El trabajo de un niño es jugar". Así como los adultos tenemos en el empleo gran parte de nuestro crecimiento personal, para el niño "jugar no es simplemente entretenerse ni ocupar el tiempo libre, es una de las principales maneras que tiene un niño de conocer el mundo, comprenderlo, ensayarlo y también tramitar lo que le pasa".
En este mismo sentido explica que "cuando juegan a ser médico, maestro, mamá, papá, astronauta o vendedor, están haciendo mucho más que representar un personaje, está probando roles, poniendo palabras, imaginando situaciones, resolviendo problemas, negociando y comprendiendo poco a poco cómo funciona el mundo que lo rodea". Para fundar esto rescata la figura de Donald Woods Winnicott, pediatra y psiquiatra que "fue quien puso el juego como un lugar central en el desarrollo psicológico; una especie de territorio intermedio entre el mundo interno y la realidad externa: un espacio en el que puede crear, imaginar, explorar y construir la relación con el mundo, la creatividad y la posibilidad de sentirse auténticamente uno mismo encuentran allí un lugar privilegiado".
El juego y el Día del Niño
Sobre el juego en sí mismo, Miretti remarca que esto "ofrece oportunidades para desarrollar lenguaje, funciones ejecutivas, autorregulación, habilidades sociales, resolución de problemas, flexibilidad cognitiva y capacidad de planificación". En esta misma línea marca que "cuando estamos jugando, el error cambia de significado. No es una sentencia: es información para volver a intentar. Un niño puede arriesgar una hipótesis, cambiar de estrategia, observar qué hizo otro y probar nuevamente. Muchas veces se anima jugando a equivocarse y sin dudas no es así en una evaluación".
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Más técnicamente, "desde la neuropsicoeducación sabemos que aprendemos mejor cuando existen curiosidad, participación activa, vínculos seguros y un ambiente socioemocional que permite explorar sin sentirse permanentemente amenazados. El juego genera precisamente esas condiciones". En este sentido, de cara al Día del Niño, Miretti marca que "el desafío y la propuesta para padres y docentes no debería ser solamente enseñar contenidos, sino también preguntarnos: ¿Cómo podemos crear contextos en los que los chicos tengan ganas de descubrir? Un buen juego puede ser una extraordinaria puerta de entrada al aprendizaje".
La importancia de una infancia saludable
Dejando de lado los juguetes y los regalos, es importante recordar, en el marco del Día del Niño, que muchos niños no pueden disfrutar de una infancia saludable donde puedan desarrollarse con plenitud. Miretti explica que "la infancia es un período extraordinariamente importante porque durante esos años se están construyendo muchas de las bases sobre las cuales después vamos a relacionarnos, aprender, regular nuestras emociones y desenvolvernos en el mundo". y también la defina como "la primavera del cerebro", ya que este cuenta con una enorme plasticidad, condición que colabora con el aprendizaje a través de "las experiencias cotidianas: jugar, conversar, ser cuidado, explorar, frustrarse y volver a intentar, moverse, escuchar un cuento, compartir con otros, son vitales para su desarrollo".
Igualmente, alerta sobre algo fundamental: "Un cerebro infantil no se desarrolla aislado. Se desarrolla en relación con otros". Esto se explica en que "los chicos necesitan adultos disponibles, vínculos suficientemente seguros, oportunidades de exploración, movimiento, conversación, juego y aprendizaje. UNICEF señala justamente que el desarrollo temprano necesita salud y nutrición, protección, seguridad, oportunidades de aprendizaje y cuidado sensible". Igualmente, advierte que "esto no significa construir una infancia sin frustraciones", sino que "los chicos necesitan frustrarse, esperar, perder un juego, negociar, aburrirse, equivocarse y atravesar pequeñas dificultades. Lo importante es que puedan hacerlo dentro de un contexto de seguridad y acompañamiento".
Marca entonces una diferencia entre ambos conceptos y destaca que la clave va a estar "entre atravesar desafíos tolerables y crecer sometido de manera sostenida a situaciones de miedo, negligencia, violencia o estrés intenso sin adultos capaces de proteger y ayudar a regular. La exposición prolongada a lo que la ciencia denomina estrés tóxico puede interferir con sistemas vinculados al desarrollo cerebral y corporal. Por eso defender la infancia no significa evitarle al niño todos los obstáculos. Significa ofrecerle tiempo para ser niño". Cuando señala el "tiempo" como figura clave de la educación de los niños, remarca que es necesario "tiempo para jugar, tiempo para aburrirse, tiempo para inventar, tiempo para moverse y estar al aire libre, tiempo para estar con otros, y, sobre todo, tiempo compartido con adultos que puedan estar verdaderamente presentes".
Qué regalar en el Día del Niño
En tiempos en que un niño está creciendo, los padres a veces buscan un regalo ideal para su crecimiento y desarrollo integral, pero pueden caer en el aburrimiento del chico, por eso es clave encontrar cuál es el equilibrio entre lo netamente lúdico con los educativo. En este sentido, Miretti marca que "antes de preguntarnos qué juguete comprar, podríamos hacernos otra pregunta: ¿qué posibilidades abre este juguete?".
La especialista marca también qué "los mejores juguetes no necesariamente son los más caros, los más tecnológicos ni los que prometen desarrollar diez capacidades diferentes. Muchas veces son justamente los más simples; un bloque puede convertirse en una casa, un barco o un castillo, una caja puede ser un auto, una masa puede convertirse en cualquier cosa, un disfraz permite ser otro durante un rato, un juego de mesa obliga a esperar, planificar, perder, ganar, conversar y mirar a los demás".
"Por eso elegiría los juguetes pensando en las posibilidades que ofrecen para hacer, imaginar, construir, moverse, investigar y compartir", remarca Miretti y explica qué es lo mejor para regalar siguiendo como eje la edad del niño para pensar el regalo:
- En bebés y primeros años, priorizaría objetos seguros que puedan manipular, encastrar, apilar, esconder, sacar y volver a poner; libros de imágenes, elementos musicales y fundamentalmente juegos corporales y de interacción con los adultos. En estas edades jugar también significa mirarse, imitarse, cantar, esconderse y aparecer.
- En edad preescolar, incorporaría bloques, plastilina, pinturas, disfraces, muñecos, cocinitas, herramientas de juego simbólico, rompecabezas, cuentos y materiales abiertos que puedan transformarse una y otra vez.
- Durante la escolaridad primaria, sumaría juegos de mesa, construcciones más complejas, experimentos, lupas, microscopios sencillos, kits científicos, materiales artísticos, instrumentos musicales, propuestas deportivas y juegos que despierten preguntas.
También, agrega que "en los chicos más grandes y adolescentes, el juego cambia pero no desaparece: deportes, desafíos de estrategia, cocina, fotografía, música, construcción, programación, juegos cooperativos o proyectos creativos pueden seguir cumpliendo esa función de exploración". En esta línea, también llama a recuperar el juego en familia: "Volver alguna tarde o algún domingo a sentarnos alrededor de una mesa, sacar un juego, guardar por un rato los teléfonos reírnos. competir, perder y descubrir que uno es tremendamente impaciente y que otro inventa estrategias increíbles, porque jugando también nos conocemos".

