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Controversia en el British Museum: el Tapiz de Bayeux, mil años de historia bordados en 70 metros

La controvertida prohibición de fotografiar el Tapiz de Bayeux en Londres busca agilizar las visitas y proteger la integridad de la obra milenaria, permitiendo su contemplación hasta 2027.


Desde el 10 de septiembre pasado, el célebre Tapiz de Bayeux se exhibe en el El cometa Halley de Londres, en un préstamo excepcional que lo ha llevado por primera vez a Inglaterra desde el siglo XI. La exposición, que permanecerá abierta hasta julio de 2027, ha despertado una expectativa extraordinaria: las entradas se agotaron con meses de anticipación y el museo espera recibir alrededor de un millón de visitantes,

Pero tal afluencia trajo un problema inesperado y una controversia. Al principio estaba permitido fotografiarlo. Los visitantes, sin embargo, se detenían para registrar con sus teléfonos cada una de las escenas y la circulación se volvió demasiado lenta. Algunos poseedores de entradas llegaron incluso a no poder completar el recorrido. El Museo decidió entonces prohibir las fotografías mientras se avanza frente a la pieza, con el propósito de agilizar la visita. La decisión generó críticas, aunque el museo dispone de una razón adicional: el tiempo durante el cual la frágil pieza puede permanecer expuesta a la luz está estrictamente limitado. Además la totalidad del Tapiz puede contemplarse gratuitamente en internet, en imágenes de altísima resolución proporcionadas por el Museo de Bayeux.

Una obra que no es un tapiz

Pese a su nombre, el Tapiz de Bayeux es en realidad un bordado realizado con hilos de lana sobre un lienzo de lino. Tiene unos 68 metros de longitud y alrededor de 50 centímetros de altura en la superficie bordada, formada por nueve piezas unidas entre sí. Se exhibe en una larguísima vitrina en forma horizontal.

Realizada en el siglo XI, es uno de los testimonios visuales más extraordinarios que se conservan de la Edad Media. En sus casi 70 metros aparecen unos 600 personajes, 200 caballos, centenares de animales, barcos, edificios, armas y escenas de la vida cotidiana, acompañados por inscripciones en latín.

Soldados de Guillermo en la batalla.

Su valor no es solamente artístico

Es también un documento excepcional sobre la sociedad, la indumentaria, la navegación y las técnicas militares de hace casi mil años. La Unesco la incorporó en 2007 al registro Memoria del Mundo. Aunque durante mucho tiempo se la consideró una obra normanda, su origen exacto sigue siendo discutido. Incluso existe una sólida corriente de investigadores que sostiene que pudo haber sido bordada en Inglaterra, probablemente por artesanos anglosajones anónimos. La tradición atribuye el encargo al normando Odo, obispo y hermanastro de Guillermo el Conquistador, probablemente para la catedral de Bayeux, consagrada en 1077.

Guillermo el Conquistador.

La historia bordada

El relato comienza en 1064, cuando Eduardo el Confesor, rey de Inglaterra, envía a su cuñado Harold a Normandía con la misión de encontrar a Guillermo, duque de Normandía. Llevaba la noticia que el monarca lo había elegido como heredero del trono inglés. Harold habría prestado un juramento de respetar la decisión. Pero cuando Eduardo muere en enero de 1066 Harold traiciona, maquina, y es coronado rey. Guillermo considera que se ha violado el compromiso y prepara una invasión. El Tapiz muestra entonces la construcción de los barcos, el embarque de soldados y caballos y el cruce del Canal de la Mancha.

El cometa Halley.

El ejército normando desembarca en Inglaterra y avanza hacia Hastings. Allí, el 14 de octubre de 1066, se produce la batalla decisiva. Las imágenes adquieren entonces una extraordinaria fuerza dramática. Los arqueros normandos disparan contra los anglosajones, la caballería ataca, caen los caballos y los soldados mueren. Los ingleses resisten detrás de una muralla de escudos.

Finalmente aparece una de las imágenes más famosas de toda la obra: Harold es alcanzado por una flecha en el ojo. Poco después es representado muerto. La resistencia inglesa se derrumba y los normandos obtienen la victoria. Dos meses después, el día de Navidad de 1066, Guillermo fue coronado rey de Inglaterra. El relato se interrumpe, sin embargo, antes de llegar a ese momento. La parte final se ha perdido.

El Tapiz tiene una importancia que supera ampliamente su condición de obra medieval. Es prácticamente una película bordada de 1066, realizada por quienes vivieron muy cerca de los acontecimientos que relata. Pero también es propaganda: presenta la legitimidad de Guillermo y la falta cometida por Harold en forma accesible a una población que mayoritariamente no sabía leer.

La batalla de Hastings.

Mil años después

El Tapiz sobrevivió a guerras, revoluciones y cambios políticos. Napoleón lo llevó a París en 1804 para exhibirlo como símbolo de la conquista que él mismo proyectaba al otro lado del Canal. Durante la Segunda Guerra Mundial volvió a ser trasladado y finalmente regresó a Bayeux. Ahora vuelve a cruzar el Canal, pero en sentido inverso. El motivo inmediato es práctico: el Museo de Bayeux permanece cerrado por una profunda renovación que concluirá en 2027. El préstamo ha permitido que una obra demasiado frágil para viajar habitualmente pueda ser contemplada, excepcionalmente, en Londres. El éxito abrumador de la muestra puede tal vez explicarse por referirse a un episodio fundamental en la historia británica.

La batalla de Hastings no fue simplemente el reemplazo de un monarca por otro. La conquista normanda produjo una profunda transformación de Inglaterra. Cambió su aristocracia, su organización política, su arquitectura y, con el tiempo, incluso su lengua: el francés normando pasó a ser la lengua de la corte y de las elites, mientras el inglés continuó siendo hablado por la población.

Pero el Tapiz de Bayeux debe considerase una obra universal que merece ser visto, aunque no pueda fotografiarse.

* Carlos María Pinasco es consultor de arte.

carlosmpinasco@gmail.com