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Compró un auto en Kavak, le dieron de baja la operación y nunca le devolvieron el dinero

El abogado Mariano Casares relató a MDZ Ciudadano cómo una operación para cambiar su auto en Kavak terminó en una cadena de recargos, cancelaciones y demoras que aún no se resuelven.

Al día de hoy, Mariano Casares no solo que no tiene el auto, sino que tampoco tiene el dinero que pagó. Imagen ilustrativa.

Al día de hoy, Mariano Casares no solo que no tiene el auto, sino que tampoco tiene el dinero que pagó. Imagen ilustrativa.

Lo que comenzó como un trámite habitual para renovar el auto terminó convertido en una experiencia desgastante. El abogado Mariano Casares decidió cambiar su Volkswagen Suran y optó por realizar una permuta a través de Kavak, una reconocida plataforma de compra y venta de vehículos.

La propuesta parecía simple: entregar el usado, pagar una diferencia y retirar el nuevo en pocos días. Sin embargo, el proceso se transformó en un laberinto administrativo que todavía no encuentra salida.

“Nosotros queríamos cambiar el auto y vimos la posibilidad de entregar la Suran como parte de pago”, contó Mariano Casares a MDZ Ciudadano. Primero llevaron el vehículo para su evaluación. La tasación inicial superaba los siete millones de pesos. Con ese dato, reservaron tres autos que les interesaban y viajaron desde San Antonio de Areco hasta la sucursal de Tigre para verlos. Pero el primero ya se había vendido cuando llegaron. “Teníamos turno para verlo y lo seguían ofreciendo. Fue desconcertante”, recordó.

De la reserva a la ansiedad

El segundo auto tampoco estaba en el lugar indicado. Les informaron que se encontraba en otra sucursal. La misma se encontraba en CABA, mientras que ellos lo habían agendado en Tigre. "La sucursal de CABA era un loquero de gente. Empezamos a sentir que todo se nos escapaba. Veíamos cómo la gente compraba los autos”, explicó. En medio de esa presión, encontraron un Nissan Versa que estaba en Pilar. Lo reservaron con 150 mil pesos y fueron a verlo.

auto kavak
El auto Nissan Versa que Mariano Casares reservó con Kavak.

El auto Nissan Versa que Mariano Casares reservó con Kavak.

Mariano Casares admite que el cansancio y la ansiedad jugaron su papel. “Después de tanto viaje y tanta gente comprando, cuando me mostraron el Versa, dije ‘sí, lo compramos’, casi sin mirarlo”, relató. El vehículo estaba en buen estado, pero lo que vino después fue lo que encendió las alarmas.

Los números que cambiaron sobre la marcha

En el sector administrativo les informaron que al valor inicial de la Suran debían descontarle multas y otros conceptos. La cotización bajó a poco más de seis millones. Además, se sumó un 12% por gastos administrativos. Por lo tanto, el precio final del Nissan al cual quiso acceder Mariano ascendió a unos 19 millones de pesos.

El acuerdo contemplaba la entrega del usado, un pago de 8.626.000 pesos y el financiamiento del saldo restante. “Nos dijeron que en siete días después del pago entregaban el auto. Confiamos”, señaló el abogado. El 29 de enero realizaron la transferencia del dinero.

Las complicaciones surgieron con las multas pendientes. Mariano Casares decidió pagarlas por su cuenta para acceder a descuentos. “Nunca escondimos que existían. Siempre las referimos”, aclaró. Tras cancelarlas, enviaron los comprobantes. Sin embargo, el 20 de febrero recibieron un mensaje informando que la operación quedaba anulada porque no habían acreditado el pago en tiempo y forma. "Nosotros lo acreditamos, solo que 3 multas no se dieron de baja del portal de infracciones gov.ar de la provincia de Buenos Aires".

“Si bien la causa alegada por Kavak es falsa, por otro lado nunca nos dijeron que si no mandábamos los comprobantes en determinado momento, se caía el plan”, sostuvo. Lo más grave, según su relato, fue que la empresa aseguró que devolvería el dinero, algo que nunca ocurrió. “Dijeron que reintegraban el monto, pero eso quedó en palabras. El dinero no volvió”, afirmó.

Reventa del auto y nuevos cargos

Mientras intentaban resolver la situación, el vehículo volvió a publicarse en venta. Para evitar perderlo, realizaron otra reserva. También repitieron la inspección de la Suran, cuya tasación volvió a bajar en unos 100 mil pesos pese a no haber cambiado su estado.

“Cada vez que avanzábamos aparecían nuevos cargos. Patentes que ya estaban pagadas, gastos administrativos sin detalle y hasta una supuesta baja municipal que averigüé y no tiene costo”, explicó Mariano Casares. Según su visión, la información se suministraba de manera fragmentada. “Es como que te van pasando datos a cuenta gotas y cuando querés cerrar, te agregan nuevos microcostos”, describió.

El abogado fue contundente al analizar el mecanismo: “En frío uno piensa que no tiene por qué pagar todo lo que le exigen”. También cuestionó la retención del dinero durante semanas. “Mientras tanto, ellos tienen millones en su poder. Eso también es parte del problema”, agregó.

Hoy la operación continúa sin resolución. Las multas están pagadas, aunque aún aparecen en el sistema provincial por demoras administrativas ajenas a nosotros. La entrega del auto sigue pendiente y el dinero transferido no fue reintegrado. “Si dicen que dan de baja la operación y devuelven el dinero, pero eso no pasa, es una ficción”, concluyó Mariano Casares.

Lo que iba a ser un simple cambio de vehículo se convirtió en una experiencia marcada por incertidumbre y reclamos. Un caso que expone las tensiones entre plataformas digitales y consumidores, y que todavía espera una respuesta definitiva.

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