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Cómo se gesta un bebé en el laboratorio: inteligencia artificial, incubadoras de embriones y pruebas genéticas

El embriólogo Leonardo Pelletán explicó paso a paso cómo es el proceso de fertilización in vitro para que nazca un bebé. La entrevista completa.


En 1978, en el Reino Unido nació el primer bebé mediante un tratamiento de fertilización in vitro. Actualmente, es el método de reproducción asistida más utilizado en las parejas cuando aparecen problemas de fertilidad o cuando una mujer quiere gestar un hijo en solitario.

En términos sencillos, la fertilización in vitro es la unión de un espermatozoide y un óvulo en el laboratorio, y luego la transferencia del embrión al útero de la paciente. Pero el camino es más largo, plagado de medicamentos, procedimientos médicos, carpetas y autorizaciones.

En el lado B, está lo que pasa en el laboratorio. ¿Cómo dos células se convierten en un bebé? ¿Hasta qué punto hay una selección de embriones? ¿Qué es una incubadora de embriones? ¿Qué lugar ocupan las nuevas tecnologías? ¿Qué rol cumple la inteligencia artificial? Estas preguntas las respondió el doctor en Ciencias Boiológicas, embriólogo y director del Laboratorio del Instituto de Medicina Reproductiva, Leonardo Pelletán.

La entrevista completa con Leonardo Pelletán

Leonardo Pelletán, doctor en biología y embriólogo de IMR

Cómo es el laboratorio dónde se hacen un bebé

-Cuando hablamos de fertilidad, no podemos dejar de hablar del laboratorio y los tratamientos ¿Cómo es el día a día en el laboratorio?

-El embriólogo en general es el que abre el centro, a la mañana prende las luces, llega al laboratorio y empiezan los tratamientos que consisten en aspirar los óvulos de las mujeres. Por otro lado, los señores traen las muestras de semen, hacemos la selección de espermatozoides, de óvulos y llevamos a cabo la fertilización, que es lo que se llama fertilización in vitro.

-Después de la fertilización in vitro, ¿dónde quedan los embriones?

-Tenemos incubadoras en el laboratorio que simulan el útero de una mujer, son úteros artificiales donde hacemos crecer los embriones y los tenemos durante 5 días. Durante ese tiempo hay una selección natural donde vamos viendo y anotando cómo van evolucionando los embriones hasta que llega el día 5 ó 6 de incubación cuando hacemos la selección final, elegimos el embrión que va a ser transferido al útero de la mujer o puede ser criopreservado.

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-¿Cómo se hace la selección de óvulos y espermatozoides?

-En el varón se hacen análisis previos, tenemos un sistema con inteligencia artificial con el que podemos medir la cantidad de espermatozoides que tiene la muestra, la movilidad, también medimos el daño que puede tener el ADN que está en la cabeza del espermatozoide. Previamente hacemos un diagnóstico fuerte que es el espermograma del varón.

-¿Y en la mujer?

En la mujer es más complicado ya que el número de óvulos es limitado y hay que sacarlos para estudiar. Se hace de otra manera y también hay herramientas de inteligencia artificial para esto. Una vez que ya tenemos este campo estudiado, llevamos a cabo la fertilización.

Selección natural

-Después de que el embrión está 5 días en la incubadora, ¿hay una especie de selección natural?

-Vamos haciendo un seguimiento y vamos viendo cómo va creciendo el embrión. Podemos ver que en los primeros días tiene cuatro células, ocho. Entonces se empieza a hacer la mórula que vemos en la escuela, que tiene forma de mora y después, al último, un blastocisto que ya es el embrión que está óptimo para ser transferido. Llegado el día, viene la paciente al instituto y en el laboratorio le damos una foto del embrión que le vamos a transferir y le contamos cómo fue toda la evolución de sus embriones y lo que estamos transfiriendo.

-¿Qué otras posibilidades hay?

-Puede pasar que tengamos muchos embriones y se pueden crioconservar. También puede pasar que los embriones se detengan. Es algo que puede pasar si partimos de espermatozoides u óvulos que no son de buena calidad.

-También puede pasar de que se haga la transferencia al útero y tampoco resulte en un embarazo.

-Uno va viendo cómo va creciendo ese embrión, pero por dentro no sabemos cómo está. Entonces, ahí entra en juego la genética que en el último tiempo ha crecido mucho. Se pueden hacer estudios genéticos de los embriones.

El rol de los estudios genéticos

-¿Durante esos 5 días o una vez implantado?

-Al embrión que está seleccionado y vamos a transferir le tomamos una muestra, una biopsia, lo analizamos y vemos cómo están todos sus cromosomas, o sea, estiramos el ADN que y se puede ver cómo está toda la genética de ese embrión y decirle a la paciente ´Tenemos tres embriones. Este genéticamente está bien, es el que vamos a transferir y los otros no´.

-¿Todo esto se hace dentro del laboratorio del instituto?

-Sí, la parte genética hacemos una parte dentro del laboratorio y otra termina derivándose al exterior porque es un estudio genético muy caro, con un equipamiento costoso que no tenemos. Hace unos años era un mundo hacer todo esto, y ahora los costos han bajado mucho, lo tenemos a mano y lo estamos haciendo y ofreciendo. Nos ha dado buenos resultados y tenemos más conocimiento acerca de estos embriones que vemos que están bien por fuera, los transferimos y dan un embarazo que se detiene o un negativo

-Este tipo de estudio garantiza un paso más hacia el éxito del tratamiento.

-Un mejor estudio del embrión asegura que el embrión está bien, o sea, el óvulo que se seleccionó y el espermatozoide usado estaban bien, dio un buen embrión y después siempre va a quedar el factor del del útero y la implantación que es otro agujero negro dentro de la fertilidad. Pero bueno, ya sabemos con esto del laboratorio que el embrión que estamos dando está garantizado que está bien genéticamente.

-¿Hay algún estudio que se puedan hacer los pacientes para saber la compatibilidad genética entre ellos?

-Hay estudios que se hacen entre pareja. Son enfermedades que cada uno puede portar, vienen de las familias. Se hacen estudios de receptividad entre los dos pacientes y ven que probabilidad tiene de que sean portadores de una enfermedad, los dos la tengan y en el hijo se exprese. No es lo más común de hacer, pero lo hacemos como herramientas y siempre y cuando las familias tengan antecedentes de enfermedades.

Avances de la ciencia

-Vos todas las mañanas trabajás con células y después hay un bebé que muchas veces lográs conocer, tiene toda una magia el laboratorio.

-Sí, eso nos pasa mucho. En la rutina, uno trabaja con células, la pasa de una gotita a la otra, la mira y después cuando vienen las parejas con el bebé nacido es cuando uno cae en la cuenta de lo que está haciendo. Es la recompensa que tiene este trabajo que en el día a día, en la rutina no lo ves.

-Hace muchos años ya que trabajás en fertilidad, en embriología, ¿qué avances importantes has visto en el último tiempo?

-Creo que en el tema genética. Yo hace 12 años que estoy en la parte del laboratorio de embriología y esto de la genética hace 6 ó 7 años que nosotros ya lo usamos, estos test genéticos en embriones, pero esto ha revolucionado todo. En realidad, avanza mucho la tecnología, la genética y el área de la fertilidad lo pasa por completo. La genética siempre es muy importante y la tecnología. Porque también tenemos las incubadoras de embriones que también han ido cambiando mucho con el tiempo, han ido mejorando las condiciones de cultivo, de pH, de temperatura para tener mejores embriones, pero esto de la genética ha sido una revolución muy grande. Y ahora está entrando un poco la nueva era de la inteligencia artificial.

-¿Cómo se utiliza la inteligencia artificial?

Es complementaria a nuestro trabajo diario, al ojo humano. Son herramientas que nos ayudan a seleccionar mejores espermatozoides, glóbulos, el embrión, pero todavía no es una herramienta que se usa 100% independiente de nuestro trabajo.

-Claro, no reemplaza el trabajo humano

-Todavía no