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Cómo afectará el fenómeno del Niño a las condiciones climáticas de Mendoza

Especialistas anticipan que el fenómeno del Niño podría aumentar las precipitaciones en la cordillera y mejorar la disponibilidad de agua en Mendoza.


El fenómeno de El Niño vuelve a instalarse en la agenda climática mundial y Mendoza ya empieza a mirar con atención sus posibles efectos. Aunque todavía no fue declarado oficialmente, los especialistas coinciden en que las aguas del Océano Pacífico Tropical están atravesando un proceso de calentamiento que podría influir en el clima de la provincia durante los próximos meses.

Según explicó el doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, Juan Rivera, durante una entrevista en MDZ Radio, los modelos climáticos muestran señales cada vez más claras de que se está desarrollando un nuevo episodio de este fenómeno. Algunas simulaciones incluso plantean la posibilidad de que alcance una intensidad similar a la registrada entre 2015 y 2016.

La expectativa se centra especialmente en lo que podría ocurrir durante el invierno y la primavera. De acuerdo con los pronósticos actuales, existe una mayor probabilidad de registrar precipitaciones por encima de lo normal, principalmente en la región cordillerana. Para Mendoza, esto representa una noticia alentadora desde el punto de vista de la agua disponible para los próximos meses.

Más nieve para la cordillera y una temporada invernal extendida

Rivera señaló que una de las consecuencias más probables es una mayor acumulación de nieve en la cordillera. Esto podría beneficiar tanto a las reservas hídricas provinciales como a las actividades vinculadas al turismo de invierno y los centros de esquí.

Además, los modelos climáticos sugieren que las condiciones húmedas podrían mantenerse durante buena parte de la primavera. En otras palabras, la temporada de nevadas podría extenderse más allá de lo habitual, con eventos que incluso alcancen septiembre u octubre.

El especialista explicó que el pico del fenómeno suele producirse entre diciembre y enero, pero sus efectos sobre la cordillera comienzan a sentirse antes. Por eso, este mismo invierno ya podrían observarse condiciones más favorables para la ocurrencia de precipitaciones en alta montaña.

Los riesgos que también pueden aparecer

Sin embargo, el fenómeno no trae solamente beneficios. En un contexto marcado por el cambio climático y la creciente frecuencia de eventos extremos, también existe la posibilidad de que se registren temporales más intensos de lo habitual.

Uno de los escenarios que preocupa a los especialistas es la posibilidad de que algunos sistemas de mal tiempo lleguen acompañados de lluvia en sectores donde normalmente debería nevar. Esto ocurre porque las temperaturas de la atmósfera son más elevadas que décadas atrás y pueden modificar la forma en que precipita el agua.

Cuando la lluvia cae sobre zonas de montaña durante el invierno, aumenta el riesgo de crecidas y deslizamientos. Situaciones similares ya se observaron en años recientes y provocaron complicaciones importantes en distintos sectores de la provincia. Por eso, los especialistas recomiendan seguir de cerca los informes oficiales y la evolución de cada evento meteorológico.

El paso a Chile podría sufrir más interrupciones

Foto ilustrativa Foto: Los Libertadores
Foto ilustrativa Foto: Los Libertadores

Otro de los efectos posibles está relacionado con la conectividad internacional. Rivera advirtió que el corredor internacional hacia Chile podría registrar más episodios de cierres temporales debido al ingreso de sistemas de mal tiempo más frecuentes o intensos.

En algunos casos, estas interrupciones podrían extenderse durante varios días consecutivos. Todo dependerá de la magnitud de cada temporal y de las condiciones que se registren en la alta montaña durante el invierno.

De todos modos, el especialista aclaró que aún quedan varios meses para observar cómo evoluciona el fenómeno. Aunque los pronósticos muestran una tendencia favorable a mayores precipitaciones, cada tormenta deberá analizarse de manera particular y con los informes actualizados del Servicio Meteorológico Nacional. La buena noticia es que Mendoza podría recibir más nieve y más reservas de agua; el desafío será convivir con los riesgos que también pueden acompañar a esos beneficios.