Cerca de un millón de fieles veneraron al Gauchito Gil en Corrientes
Miiles de personas hicieron más de 12 horas de fila para llegar al Santuario del Gauchito Gil, situado en la ciudad de Mercedes, a 148 años de su fallecimiento.
Cerca de un millón de personas veneraron a al Gauchito Gil a 148 años de su fallecimiento, acaecido el 8 de enero de 1878 en la ciudad de Mercedes, provincia de Corrientes.
Desde hace unos días los fieles se hicieron presentes en la ruta nacional 119 para llegar al santuario ubicado a unos 8 kilómetros de la ciudad de Mercedes. Las familias debieron hacer fila de hasta doce horas para llegar al santuario
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Pedidos por la salud de familiares y para conseguir empleo, y agradecimientos por el cumplimiento de una demanda anterior estuvieron entre las principales expresiones de los miles de los denominados "promeseros". Para pedirle el milagro, los fieles escribieron en cintas rojas de raso lo que se desean para 2026 y las colocaron junto a una vela el mismo color en el santuario.
Fieles de todo el país, y de países limítrofes como Paraguay y Brasil se acercaron hasta el santuario ubicado en el corazón geográfico de la provincial Corrientes, unos 690 kilómetros al norte de Buenos Aires.
Quién fue el Guachito Gil
Antonio Mamerto Gil Núñez fue un gaucho nacido en Pay Ubre, cerca de Mercedes, alrededor de 1840. Si bien de su vida mucho no se sabe, de acuerdo con la leyenda, el Gauchito Gil era un peón rural que fue perseguido por desertar del Ejército y por ayudar a los más necesitados. Antes de morir, le dijo a su verdugo que rezara por él, ya que su hijo estaba gravemente enfermo.
El coronel Velázquez, contra su voluntad y siguiendo órdenes de un superior, lo degolló. Dicen que su sangre cayó como una catarata que la tierra se bebió de un sorbo. En ese mismo instante nació el mito y su asesino se convirtió en su primer devoto.
Según cuenta la legendaria historia, Gil adoraba a San La Muerte y terminó reclutado por el Partido Autonomista para pelear contra los liberales, pero desertó y fue declarado traidor y delincuente. El 8 de enero de 1878 fue capturado, colgado de su pie en un árbol de espinillo y degollado.
Los historiadores correntinos sostienen que Gil le dijo a su verdugo que debería rezar su nombre por la vida de su hijo, quien estaba muy enfermo; el verdugo así lo hizo y su hijo sanó milagrosamente. En agradecimiento, el verdugo enterró el cuerpo en el lugar donde hoy está el santuario y las personas que se enteraron del "milagro" construyeron un altar, que no paró de crecer y sumar adeptos.
La Iglesia Católica participó de las celebraciones
Si bien la Iglesia Católica no reconoce a Gil como un "santo", desde comienzos de los 2000 admitió el clamor popular que generaba el gaucho y comenzó a formar parte de las celebraciones. Este miércoles se desarrolló una misa como celebración en la Iglesia Nuestra Señora de la Merced,
Luego se desarrolló el traslado de la "Cruz Peregrina de las Catacumbas" hasta esa iglesia, mientras en la Plaza 25 de mayo de Mercedes se concentraban los jinetes que luego custodiaron la cruz en peregrinación hasta el santuario de Gil.
Pañuelos rojos: símbolo clave del Gauchito Gil
Por haber sido liberal, el "Gauchito" es identificado con el rojo y ese color es el que predomina en la celebración, que no sólo se produce en Mercedes, sino también a lo largo y a lo ancho de todo el país.
Como marca la tradición los fieles, llegaron al santuario del Gauchito Gil con pañuelos rojos para cumplir con sus promesas y pedir, en su mayoría, por la salud de familiares enfermos, según informaron desde la organización de la festividad.
No hay certeza sobre los motivos que con llevan a los fieles a presentarse en el santuario con pañuelos rojos. Muchos dicen que sería el color del Partido Autonomista, al que pertenecía Antonio Mamerto Gil Núñez, en oposición al color azul del Partido Liberal. Otros prefieren decir que el color rojo recuerda la sangre del Santo durante su muerte.
Algunos también dicen que el Gauchito Gil lideró durante mucho tiempo a un grupo de matones que robaban a los ricos, convirtiéndolo en una especie de Robin Hood Argentino.
Lo cierto es que hoy es una de las figuras más emblemáticas y populares del país. Este mito, perpetuado por la transmisión oral, no ha terminado de generar pasión y adoración.
Por último, cabe acotar que los viajeros se detienen en santuario para ofrecer vino, cigarrillos, flores o cualquier objeto para saludar la memoria del héroe.


