Cada vez más jóvenes consultan por cirugía refractiva para dejar de usar anteojos
El aumento de la miopía y los avances tecnológicos impulsan las consultas por cirugía refractiva en pacientes menores de 30 años.
la cirugía, realizamos una serie de estudios específicos que nos permiten analizar el grosor de la córnea y el resto de las estructuras del ojo
Archivo.Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el año 2050, el 50% de la población mundial podría padecer miopía, un trastorno visual que viene creciendo de manera acelerada en las últimas décadas. En este contexto, especialistas en oftalmología observan un aumento en las consultas de jóvenes menores de 30 años interesados por la cirugía refractiva, un procedimiento que permite corregir “vicios de refracción” como la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía para eliminar o reducir la dependencia a los anteojos o lentes de contacto.
Actualmente realizamos un promedio sostenido de más de 50 cirugías refractivas al mes y lo que vemos es que alrededor de la mitad de esos pacientes tienen menos de 30 años, cuando antes la edad en la que llegaban al quirófano era entre los 30 y los 40 años.
-
Te puede interesar
Atención: cortes de luz en un departamento de Mendoza este sábado
¿Qué cambió en los últimos años?
Hasta hace algunos años, la cirugía refractiva solía indicarse en pacientes de entre 30 y 40 años. Históricamente recomendábamos esperar a una etapa más adulta para asegurarnos de que el crecimiento natural del ojo hubiera finalizado y que la graduación permaneciera estable. Hoy este procedimiento dejó de verse como una opción para más adelante y recibimos consultas de pacientes de 23 o 24 años que, por motivos personales o profesionales, no quieren seguir esperando si ya son buenos candidatos para la cirugía. Esta tendencia responde a varios factores: cambios en el estilo de vida de las nuevas generaciones, mayor acceso a la información y avances tecnológicos que facilitan un procedimiento eficaz, de bajo riesgo y con altos niveles de satisfacción para el paciente. Buscan resolver el problema antes porque quieren hacer deporte cómodamente, trabajar o simplemente desarrollar sus actividades cotidianas sin depender de los anteojos. Primero es importante hacer la consulta con un oftalmólogo y los estudios correspondientes, y determinar en base a este análisis si la persona es candidata o no al procedimiento.
¿Cómo saber si una persona es candidata a la cirugía?
Existen criterios específicos de inclusión y exclusión que deben analizarse en cada caso. En términos generales, los mejores candidatos suelen ser personas de 21 a 45 años, con una estabilidad refractiva, que utilizan anteojos o lentes de contacto de forma habitual y quieren dejar de depender de ellos en su vida cotidiana. Antes de indicar la cirugía, realizamos una serie de estudios específicos que nos permiten analizar el grosor de la córnea y el resto de las estructuras del ojo, descartar ojo seco o enfermedades oculares como el queratocono, entre otras cuestiones. Con esto determinamos si reúne o no las condiciones necesarias y cuál es la técnica más adecuada para cada paciente. Aunque los avances tecnológicos ampliaron las posibilidades de tratamiento, también permitieron saber con mayor precisión cuándo no conviene hacerlo. En algunos casos, la opción más segura y responsable es no operar, como por ejemplo en pacientes que usan una mínima graduación de descanso. Por el contrario, en aquellos con graduaciones muy altas donde el láser ya no es una opción, recurrimos a otras técnicas como el lente intraocular.
-
Te puede interesar
Lo que los ovarios callan y la ciencia puede contar
Una cirugía ambulatoria con rápida recuperación
La cirugía refractiva es un procedimiento 100% láser que, según la técnica utilizada, suele durar entre cinco y quince minutos. Al ser una intervención ambulatoria, solo requiere de cuidados sencillos indicados por el profesional y permite una rápida reincorporación a las actividades laborales. Muchos vuelven a trabajar al día siguiente. Lo que más destacan es el cambio que les genera en su vida cotidiana, como manejar con seguridad o practicar deportes con más libertad. Si bien se trata de un procedimiento con altos índices de satisfacción, el especialista insiste en que la decisión debe tomarse siempre después de una evaluación médica completa. No todos los ojos son iguales y tampoco todas las técnicas sirven para todos los pacientes. Lo más importante es consultar con un oftalmólogo y definir cuál es la mejor alternativa para cada caso.
* Dr. Franco Rocco (M.N 168.246), médico oftalmólogo y especialista en cirugía refractiva y cataratas de Charles Centro Oftalmológico.