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Athenas: "El folklore es lo anti inteligencia artificial: es orgánico, vivo, real"

En su nuevo proyecto, la argentina nominada a los Latin Grammy, recorre distintos géneros folklóricos. Un chamamé la llevó a redescubrir sus raíces.


“Lo primero que canté en la vida fue una zamba y un chamamé”, dice Athenas Vénica con la emoción de una niña que descubrió un tesoro y quiere compartirlo con el mundo. Aunque ya grabó cuatro álbumes de estudio y publicó muchísimas producciones más, este disco la atraviesa de manera especial: es un viaje por su propia tierra y el chamamé que lanza hoy, una vuelta inesperada a su infancia.

Athenas tiene 34 años y hace tiempo que su música trascendió las fronteras argentinas. A los 10 debutó en Ktrask, la banda infantil surgida de Cantaniño. Después pasó por el rock, el tango y el folklore hasta descubrir que podía unir sus dos grandes pasiones: la música y la fe. "Tenía la posibilidad de rezar cantando, de invitar y acompañar a otros en su oración a través de una canción", recuerda. Poco después comenzó a subir videos a YouTube. Uno de ellos, Cristo Reina, se viralizó y la llevó a cantar frente a más de dos millones de jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud, en Copacabana. Vivió cinco años en Estados Unidos. A pesar de que disfrutaba del proyecto, extrañaba su país. Quizá esa nostalgia encendió el sueño de explorar el folklore nacional. “Todo empezó cuando escuchamos con Tobías, mi marido, una zamba dedicada al Cura Brochero y me enamoré”, dice Athenas con un gesto que acentúa lo inexplicable de esa conexión.

Esa zamba de Filocalia -un grupo de música religiosa- dedicada al primer santo argentino fue combustible para un sueño que ya venía gestándose en el corazón de Athenas. Siempre con el anhelo de compartir la fe y acompañar a otros en la oración, la cantante exploró en su carrera diversos géneros: pop, rock, salsa y hasta mariachi. Le faltaba recorrer los ritmos del folklore nacional. “Con Tobías le dábamos vueltas al tema, pero nos parecía raro hacerlo en Estados Unidos. Y en noviembre, cuando volvimos al país, nos dimos cuenta de que era el momento de hacer realidad este sueño. “¡Y además coincide con los 10 años de la canonización del Cura Brochero!”, exclama con alegría.

Athenas tiene 34 años y hace tiempo que su música trascendió las fronteras argentinas.

Un retorno inesperado a las raíces

Antes de que el plan saliera a la luz, por casualidad -Athenas prefiere hablar de providencia- recibió una propuesta que confirmó que estaba en el camino indicado y en el momento justo. “Un amigo, Francesco Mazza, nos propuso grabar un chamamé a la Virgen de Itatí. Nos dijo que conocía a un acordeonista, Javier Acevedo, que era un genio”. Sin pensarlo dos veces, Athenas dijo que sí. “Con Tobías nos embarcamos en esta aventura por el Paraná. Estoy disfrutando muchísimo este proyecto: toca una fibra íntima de mi identidad, de mi historia. Cuando era chica iba todos los años al Norte de Santa Fe, así que a pesar de ser porteña una parte de mi corazón está cerquita del Paraná. Volví a cantar chamamé, que fue lo primero que escuché, y también me toca porque, de vuelta en Argentina, tengo la oportunidad de redescubrir nuestra música”, confiesa.

Buscó conocer cada detalle de la Virgen de Itatí. Uno de los “pequeños milagros” en este proceso fue enterarse de que la imagen original está tallada en madera de timbó y nogal. El dato podría haber pasado inadvertido, pero su papá nació en el paraje "El Timbó", una zona rural muy humilde al norte de Santa Fe. Allí vive todavía su abuelo. "Nunca me imaginé que la palabra timbó iba a estar en una de mis canciones. Es un detalle muy dulce de la Virgen", dice con una sonrisa.

Un amigo, Francesco Mazza, nos propuso grabar un chamamé a la Virgen de Itatí.

Athenas escribió la canción

Trabajó, como lo hace habitualmente, con su marido pero decidió incluir también a su papá. “Escribe muy lindo”, acota la artista con total admiración. Y Acevedo, quien trabajó durante muchos años con Jairo, escribió la música. “El chamamé está casi grabado en vivo. De hecho, grabamos los tres instrumentos a la vez, que es algo que nunca había hecho y da un resultado muy genuino, muy auténtico”, comenta y acota: “El folklore es así, tan fresco… Es como lo anti inteligencia artificial, te diría, porque es orgánico, real, vivo”.

Una canción muy argentina

“Este chamamé habla de la fe y de la devoción a María. Pero, más aún, de la familia. Es un hijo hablándole a la Madre, dejando a sus pies una oración comunitaria, porque siempre es en primera persona del plural”, reflexiona Athenas y agrega: “Creo que es algo que nos caracteriza mucho a los argentinos: más allá de nuestras diferencias, somos familia. Soy con mi familia, con mis amigos, con mi comunidad: este chamamé no es una oración de uno solo sino de una familia, de un país, cantándole a ella”.

En un tono que la traslada automáticamente a las peñas que conoció en su infancia y en su juventud, “Aunque es un chamamé más bien tranquilo, buscamos que transmita alegría. Esta es música que da ganas de bailar, de cantar, que te invita a compartir unos mates o un vino… Y también buscamos que transmita belleza y ese orgullo de sentirse argentino y amar a nuestra nación, a nuestra cultura”. Athenas cuenta una anécdota a la que cataloga como otro “pequeño milagro” en esta producción. “Quería que la imagen de la Virgen de Itatí tuviera protagonismo en el videoclip. Pregunté en redes sociales si alguien sabía dónde podía conseguir una y enseguida se acercó Clara, de la comunidad de Don Orione, que nos prestó una imagen gigante en un gesto de total confianza”.

Athenas trabajó, como lo hace habitualmente, con su esposo, Tobías, pero decidió incluir también a su papá.

La artista tiene muchísimas de esas historias

Como la de las chicas de Coronados de Gloria, una marca de ropa de Corrientes. “Me encantan sus diseños. Les escribí para contarles lo que estaba haciendo y me contestaron enseguida: ‘¡Sí! Obvio. Para la Virgen de Itatí. Por supuesto’. Me mandaron un chaleco de lana de oveja, una camisa, todo”, exclama.

Santoral, algoritmo y el sueño de sonar en las peregrinaciones

Athenas piensa el lanzamiento de cada uno de sus temas con cuidado. Jamás lo dejaría librado al azar y, mucho menos, a los mandatos del algoritmo o de la industria. “Siempre tratamos de conectar con el tiempo litúrgico, con las fiestas de la Virgen, con la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, porque nuestro objetivo es hacer un servicio, servir a una necesidad espiritual y acompañar la oración de la gente", justifica. Y la presentación de este chamamé, Reina del Paraná, no podía ser la excepción. Lo presenta este 30 de junio con la ilusión de que esta melodía acompañe toda la novena de preparación a la fiesta de la Virgen de Itatí, que se celebra el 9 de julio.

Aunque la mayoría de sus seguidores están en México y otros países hispanohablantes, hay una ilusión que supera cualquier número de reproducciones. “Mi sueño es que alguien el día de la peregrinación al Santuario de Itatí, ponga esta canción y, aunque sea de fondo, se escuche este chamamé. Ese sería mi gran sueño”, concluye.