Atención: la luna llena del 11 de junio traerá un fenómeno único
Este miércoles, la luna llena coincidirá con un raro evento astronómico que no ocurre desde hace casi dos décadas.
Este 11 de junio, la Luna entró en fase llena y hay muchos que realizan rituales para pedir abundancia.
CanvaEl miércoles 11 de junio, la luna llena alcanzará su punto máximo de iluminación y coincidirá con un fenómeno astronómico inusual: el major lunar standstill. Este evento, que no se ha registrado desde hace 18 años y medio, alterará la altura de la Luna en el cielo nocturno, ofreciendo un espectáculo poco frecuente para científicos y observadores del espacio.
Durante esta fase, el satélite natural se encontrará más cerca del hemisferio norte, algo que no sucedía desde 2006. Esto hará que la denominada “luna de fresa”, característica de esta época del año, adopte una ubicación inusual, permaneciendo más baja o más alta de lo habitual durante un tiempo prolongado.
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Qué se espera del cielo en la madrugada del 11 de junio
La particular posición de la Luna estará influida por su coincidencia con el solsticio de junio, que marca el inicio del verano en el hemisferio norte y del invierno en el sur. En ese contexto, la luna llena adoptará una ubicación opuesta al Sol, con la Tierra entre ambos cuerpos celestes, permitiendo que su superficie se vea completamente iluminada.
Según informó la NASA, el fenómeno podrá observarse durante la madrugada del miércoles. En el hemisferio norte, la Luna se verá más cerca del horizonte, mientras que en el hemisferio sur aparecerá más elevada. Esta disposición aumentará el brillo del cielo nocturno en ambas regiones.
Consejos para observar mejor este fenómeno lunar
La agencia espacial recomendó utilizar binoculares o telescopios para apreciar con mayor precisión los detalles del satélite, debido a la intensidad de su iluminación. También advirtió que el desplazamiento de la Luna no será fácilmente perceptible sin un seguimiento previo, por lo que se aconseja observarla durante varias noches.
Además, cuando el satélite se ubique más cerca del horizonte, podrían generarse variaciones en el color del cielo. La refracción de la luz solar y la presencia de aire en las capas bajas de la atmósfera podrían teñir de rojo el entorno cercano a la Luna.


