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Asunción de María: una tradición milenaria que atraviesa la historia y la cultura

Cada 15 de agosto, millones de cristianos celebran la Asunción de María, una tradición milenaria que simboliza esperanza y vida después de la muerte.

Cada 15 de agosto, millones de personas en distintas partes del mundo celebran la Asunción de María.

Cada 15 de agosto, millones de personas en distintas partes del mundo celebran la Asunción de María.

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Cada 15 de agosto, millones de personas en distintas partes del mundo celebran la Asunción de María, una de las festividades más importantes del calendario cristiano. La tradición sostiene que María, madre de Jesús, fue llevada al cielo al finalizar su vida terrenal, no solamente en espíritu, sino también con su cuerpo.

Una tradición que nació en los primeros siglos

A diferencia de otros episodios de la vida de María narrados en los Evangelios, la Asunción no aparece relatada de manera explícita en el Nuevo Testamento. Su desarrollo pertenece a la tradición cristiana de los primeros siglos. Ya entre los siglos IV y V comenzaron a circular relatos sobre el final de la vida de María. En Oriente se desarrolló especialmente la fiesta conocida como “Dormición de María”, que expresa la idea de que María “durmió” antes de ser llevada a la gloria.

¿Cuándo se convirtió en un dogma?

Durante siglos, la Asunción fue una creencia dentro del cristianismo, pero recién en el siglo XX recibió una definición dogmática. El 1 de noviembre de 1950, el papa Pío XII proclamó solemnemente el dogma de la Asunción de María donde se establece que María, al finalizar su vida terrenal, fue llevada a la gloria celestial en cuerpo y alma.

Durante siglos, la Asunción fue una creencia dentro del cristianismo, pero recién en el siglo XX recibió una definición dogmática.

Durante siglos, la Asunción fue una creencia dentro del cristianismo, pero recién en el siglo XX recibió una definición dogmática.

¿Por qué no existe una tumba de María?

Existen antiguas tradiciones que sitúan los últimos días de la Virgen en Jerusalén, mientras que otras tradiciones cristianas los ubican en Éfeso, en la actual Turquía. En Jerusalén existe la llamada Tumba de María, en el valle de Cedrón, un lugar de gran importancia para distintas comunidades cristianas. La falta de una evidencia histórica concluyente sobre el lugar de su sepultura contribuyó, con el paso de los siglos, al desarrollo de las diferentes tradiciones relacionadas con su partida.

Una fiesta con diferentes nombres

La celebración posee nombres diferentes según las tradiciones cristianas. En Occidente se la conoce principalmente como Asunción de la Virgen María, mientras que en las Iglesias orientales tiene especial importancia la Dormición de la Madre de Dios.

Una fecha para mirar hacia arriba y hacia adelante

Más allá de las diferencias entre quienes profesan una fe religiosa y quienes observan la celebración desde una perspectiva cultural, la Asunción plantea una pregunta profundamente humana: ¿qué queda de una persona cuando termina su vida? Para los creyentes, la respuesta está relacionada con la esperanza de una vida que continúa más allá de la muerte. Para otros, la figura de María puede ser entendida desde lo histórica y cultural. Más allá de la mirada religiosa, la celebración invita a detenerse frente a una pregunta que sigue siendo actual: ¿qué hacemos con nuestra vida mientras estamos aquí? La historia de María nos permite recapacitar que la vida humana deja huellas, y nuestras decisiones, gestos y vínculos pueden permanecer mucho después de nosotros.

La Asunción plantea una pregunta profundamente humana: ¿qué queda de una persona cuando termina su vida?

La Asunción plantea una pregunta profundamente humana: ¿qué queda de una persona cuando termina su vida?

Tal vez por eso, cada 15 de agosto, la antigua imagen de María elevándose hacia el cielo puede ser contemplada también como un símbolo de esperanza: la invitación a no quedarse únicamente mirando las dificultades del presente, sino a seguir creyendo que siempre es posible caminar hacia algo más grande.

* Fabiana Gómez Sabio, es comunicadora, traductora pública y docente.

IG: @fabianagomezsabio