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Adolescentes y salud mental: el impacto de las redes sociales y una preocupante alerta

En 2025 se notificaron 787 intentos de suicidio en Mendoza, con los adolescentes entre los grupos más afectados. Especialistas advierten sobre los riesgos del uso problemático de las redes sociales, pero explican por qué prohibir no es la solución.


En Argentina, el 18% de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años presentó en 2025 síntomas frecuentes de tristeza o ansiedad, según datos recolectados por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (OSDA-UCA).

La situación adquiere una dimensión aún más preocupante al mirar los datos de intentos de suicidio en Mendoza. Durante el año pasado se notificaron en total 787 intentos de suicidio en la provincia. El grupo etario con mayor incidencia fue el de 15 a 19 años, que concentró el 24% del total de los casos. Le siguió la franja de 25 a 34 años, con el 19,69% de los casos, mientras que en tercer lugar se ubicaron los chicos de 10 a 14 años, que representaron el 18,29%. Los registros también contabilizaron cinco intentos de suicidio entre niños de 5 a 9 años.

Entre los múltiples factores que pueden intervenir en la salud mental de niños y adolescentes, las redes sociales ocupan un lugar cada vez más discutido. Una investigación internacional publicada por JAMA Pediatrics constató una asociación entre un mayor tiempo en plataformas digitales y un incremento en los riesgos de depresión, ansiedad y autolesiones.

En paralelo, el impacto de estas plataformas sobre los menores quedó también en el centro de una disputa judicial en Estados Unidos. Meta acordó pagar una millonaria suma de dinero para cerrar una demanda vinculada con la protección de niños y adolescentes en Facebook e Instagram.

Según los argumentos expuestos en el proceso, Meta diseñó Facebook e Instagram para que resulten adictivos para los niños y adolescentes, con funciones en las aplicaciones creadas para mantenerlos en ellas el mayor tiempo posible.

Salud mental en los adolescentes

Las problemáticas de salud mental en adolescentes van en aumento. Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) exponen que, en todo el mundo, 1 de cada 7 jóvenes de entre 10 y 19 años padece algún trastorno mental. Además, el suicidio es la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años.

"Cuando un trastorno de salud mental de un adolescente no se trata, sus consecuencias se extienden a la edad adulta, perjudican la salud física y mental de la persona y limitan sus posibilidades de llevar una vida plena en el futuro", resalta la OMS.

En diálogo con MDZ, la psicóloga Pilar Bahamonde (Mat. 6004) expresó que la salud mental de los adolescentes es un tema que "preocupa a todos y del que se habla cada vez más", y detalló cuáles son las problemáticas más frecuentes y sus causas.

En el mundo, 1 de cada 7 jóvenes de entre 10 y 19 años padece algún trastorno mental.

"Si bien organismos como la OMS marcan que alrededor de 1 de cada 7 jóvenes de entre 10 y 19 años padece un trastorno mental diagnosticado, siendo la ansiedad y la depresión los más frecuentes, esto depende de múltiples factores", inició.

"El bienestar emocional de los chicos depende de un conjunto de cosas, cómo están las cosas en la casa, la presión de la escuela, el acoso escolar, si duermen bien o si tienen a quién acudir cuando la están pasando mal. La adolescencia es una etapa de muchísimos cambios emocionales, por lo que para entender qué les pasa hay que mirar su día a día de una manera integral", agregó.

En tanto, el impacto de los factores mencionados puede verse incrementado por el uso de las redes sociales, que actualmente tienen una fuerte influencia en su salud mental, en la construcción de su identidad y en sus habilidades de socialización.

En una encuesta realizada por Pew Research Center, la mayoría de los adolescentes reconocieron que las redes sociales les permiten sentirse más conectados con sus amigos. Sin embargo, aproximadamente 1 de cada 5 afirmó que las redes sociales perjudican sus salud mental.

Uso de redes sociales, ¿sí o no?

Bahamonde planteó una diferencia clave a la hora de pensar en el uso de redes sociales en adolescentes.

"No es lo mismo usar las redes que tener un uso problemático de ellas. Los estudios muestran que la cantidad de horas frente a la pantalla no define por sí sola si un chico va a estar bien o mal. Lo que sí genera malestar es cuando aparece esa sensación de no poder soltar el teléfono, la necesidad constante de aprobación, la comparación con los demás o el no poder dormir por estar conectados. Eso se nota mucho en las mujeres, que suelen estar más expuestas a esa presión social. Más que obsesionarnos con cuántas horas pasan con el celular, los adultos deberíamos preguntarnos cómo se sienten cuando lo están usando y qué lugar le están dando a las redes en su vida", explicó.

En esta línea, señaló que prohibir el uso de las redes sociales no es la solución, ya que la "ciencia muestra que prohibir de golpe no funciona y muchas veces termina siendo peor". Sin embargo, también indicó que resulta imprescindible acompañarlos y establecer límites.

"Prohibir genera más aislamiento, los distancia de los adultos y los deja sin defensas para el mundo digital en el que igual van a tener que vivir. Tampoco se trata de dejarlos solos y no hacer nada", dijo.

"Poner límites no es lo mismo que prohibir sin explicaciones. Funciona mucho mejor enseñarles a usar las redes de forma saludable y acompañarlos. Además, las redes también tienen un lado positivo: para muchos chicos son un espacio clave para hablar con sus amigos, no sentirse solos y encontrar lugares donde expresarse. El objetivo no es lograr que se desconecten para siempre, sino que aprendan a darse cuenta cuando algo les hace mal y sepan pedir ayuda", agregó la especialista.

La especialista señaló que prohibir el uso de redes sociales no es la solución, pero sí es importante conocer para qué las utilizan los jóvenes.

Entre sus recomendaciones, la psicóloga planteó cambiar el foco: dejar de contar las horas de pantalla y empezar a observar para qué las usan y qué les pasa con eso. No es lo mismo un chico que utiliza el celular para hablar con sus compañeros de colegio o aprender algo que le gusta, que otro que se angustia si no junta "me gusta" o que deja de comer, estudiar o salir con amigos por quedarse pegado a la pantalla, ejemplificó.

"Tampoco hay que caer en los extremos: no demonizar la tecnología, pero bajo ningún punto de vista hacernos los distraídos con los riesgos. Necesitamos la presencia adulta y límites claros según la edad. En definitiva, hay que enseñarles a desenvolverse en el mundo virtual sin descuidar su vida fuera de él", cerró.

Además, impulsó el uso de controles parentales y el desarrollo de actividades sociales y deportivas fuera del ámbito virtual como otra forma de conexión con pares. Según explicó, estas alternativas deben promocionarse y fomentarse para lograr mayor variabilidad en el repertorio conductual y emocional de niños, niñas y adolescentes.

Meta, en el centro del debate

Meta aceptó pagar una cifra récord en el mundo tecnológico como parte de un acuerdo judicial, tras ser acusada de violar leyes de protección a menores de edad a través de sus plataformas de redes sociales.

La compañía que maneja Facebook e Instagram rechazó las acusaciones, pero aceptó pagar hasta 18.000 millones de dólares por la demanda colectiva impulsada contra Meta por 29 estados de Estados Unidos.

Los estados alegaron que Meta diseñó Facebook e Instagram para que resultaran adictivos para niños y adolescentes, con funciones creadas para mantenerlos en las redes durante el mayor tiempo posible. También acusaron a la compañía de recopilar y utilizar indebidamente datos personales de menores mientras utilizaban las plataformas.

Según la acusación, estas prácticas constituyen una violación de las leyes federales y estatales de protección de la privacidad de los menores de edad.

Meta fue demandado por 29 estados de Estados Unidos y deberá pagar una multa millonaria.

Tras el acuerdo, el fiscal general de Washington DC, Brian Schwalb, dijo que el acuerdo representa "una victoria monumental para la salud pública de los jóvenes".

"Meta explotó intencionadamente a los niños con fines de lucro y luego mintió al respecto, afirmando que sus productos eran seguros cuando sus propias investigaciones internas confirmaban que las plataformas eran adictivas y dañinas", declaró Schwalb.

Además del pago a los demandantes, Meta deberá implementar una serie de medidas para evitar que los menores de edad pasen demasiado tiempo en sus plataformas. El acuerdo incluye:

  • Un límite de tiempo diario predeterminado de dos horas para los usuarios menores de 18 años, que solo podrá ser desactivado por uno de los padres o tutores legales.
  • Un bloqueo nocturno predeterminado entre la medianoche y las 06:00 para los usuarios menores de 18 años, que solo podrá ser desactivado por los tutores.
  • Bloqueos predeterminados de notificaciones para los usuarios menores de 18 años de 22:00 a 07:00 y durante la jornada escolar.
  • Un mecanismo mejorado para que los adolescentes denuncien contenido potencialmente dañino y la obligación de que Meta responda al 90% de esas denuncias en un plazo de seis horas.
  • La prohibición de mostrar el número de "me gusta" o reacciones a los usuarios menores de 18 años.
  • La prohibición de utilizar filtros de imagen relacionados con procedimientos cosméticos para usuarios menores de 18 años.