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A un año de la muerte del Papa Francisco: el testimonio íntimo de su chofer y amigo

A un año de su muerte, José Mario Medina contó cómo era Jorge Bergoglio antes de ser Papa Francisco, entre humildad, fe y cercanía.

El chofer y amigo de Jorge Bergoglio cuenta su historia más cercana y humilde antes de convertirse en el Papa Francisco.

El chofer y amigo de Jorge Bergoglio cuenta su historia más cercana y humilde antes de convertirse en el Papa Francisco.

A un año de la muerte del Papa Francisco, el recuerdo íntimo reaparece en la voz de quien lo acompañó durante más de una década en Buenos Aires. José Mario Medina, su chofer entre 2000 y 2013 y luego amigo personal, evocó en MDZ Radio una relación atravesada por la cercanía, la fe y la cotidianeidad.

Escuchá la entrevista completa en MDZ Radio:

21-04-2026 - DT - MARIO MEDINA - AMIGO Y CHOFER DE BERGOGLIO - PAPA FRANCISCO

El vínculo que nació en el Arzobispado

“Hay una melancolía, hay un poco de tristeza, porque uno extraña al amigo. El amigo es como más que a veces un hermano”, aseguró Medina y agregó: “Era amigo, no fue mi jefe. Mi jefe era cuando había gente, pero cuando estábamos solos éramos amigos”. Medina recordó que el entonces arzobispo “venía a mi casa, estaba con mi familia, con mis hijos, almorzaba con nosotros, casi dos veces por mes”. Sobre ese lazo, agregó: “me brindó su amistad, 'sos mi amigo, sos mi hermano, sos de confianza'”.

Medina subrayó que su relación con Bergoglio tuvo un rasgo singular: “yo soy pastor evangélico”, explicó, y relató que en el primer encuentro le propuso “hacer una oración”. A partir de allí, indicó, la fe fue un eje compartido: “de lunes a viernes… me llamaba… para leer juntos la Biblia”, lo que “nos unió en confianza, en amistad”.

El origen del vínculo se remonta a los primeros días de Jorge Mario Bergoglio en el Arzobispado porteño: “cuando llegó, iba por las oficinas a saludar a los empleados… y a mí me llamó a la oficina de él”. A partir de ese encuentro, relató, comenzaron a compartir espacios cotidianos que consolidaron la cercanía.

Medina también describió el impacto personal que le generó esa relación: “aprendí mucho de él. La humildad, el tener consideración con la gente carenciada, necesitada, él se ocupaba mucho, mucho de eso”.

Traslados, gestos y la vida fuera de escena

Durante los años en que fue su chofer, Medina acompañó a Bergoglio en múltiples recorridos: “a veces a La Plata… a Pilar… íbamos a todo lado que tenía que ir… a la iglesia, a la provincia… o al médico, al dentista”. En esos trayectos, destacó una constante: “el gesto de él era un gesto de ocupación, de mirar la necesidad”.

También recordó el clima de esos viajes: “en el viaje hablábamos de la palabra, hablábamos de la gente. A veces me contaba cuentos, chistes”. Incluso reveló un costado poco conocido: “en lo íntimo… hasta cuentos verdes me contó”.

La relación se mantuvo con el paso del tiempo, incluso durante el papado: “lo llamaba una vez por mes, o él me llamaba…”. Sin embargo, lo que más perdura es la dimensión humana del vínculo. “Lo recuerdo como una buena persona”, sintetizó y aportó una escena: “él salía en la noche con un bolsito con sanguchitos y se iba a la plaza para darle a la gente que dormía en la calle… mucha gente no sabía cuánto hacía para los pobres”.

“Ya pasó un año hoy, pasó volando”, concluyó, con la nostalgia de quien no solo perdió a una figura pública, sino a “un amigo” cercano.