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A 26 años de la muerte de Rodrigo Bueno: la historia del cuartetero cordobés que conquistó al país

Desde su Córdoba natal, Rodrigo Bueno construyó una carrera monumental, llevando el cuarteto a cada rincón del país. A 26 años de su muerte, recordamos la trayectoria y el trágico final del artista.


Este miércoles 24 de junio, en el día considerado como “el más argentino” del calendario, se cumplen 26 años de la muerte de Rodrigo Bueno. El consagrado artista cordobés, que se ganó el corazón de millones de argentinos por llevar el cuarteto a cada rincón del país, falleció un día como hoy, pero del 2000, cuando tenía tan solo 27 años.

Aquella noche de invierno, tras dar un show en el boliche Escándalo de City Bell, Rodrigo viajaba en una camioneta Ford Explorer, a la altura de la ciudad bonaerense de Berazategui, junto a su hijo Ramiro, Patricia Pacheco, la madre del niño, y Fernando Olmedo, hijo del recordado actor Alberto Olmedo.

La camioneta que conducía perdió el control en la autopista. El músico no llevaba el cinturón de seguridad, por lo que fue expulsado del vehículo. Murió en el acto. En el mismo hecho también falleció Fernando Olmedo. Los demás ocupantes sobrevivieron.

Rodrigo Bueno murió a los 27 años.

La muerte ocurrió en el punto más alto de su carrera. Meses antes, Rodrigo había alcanzado una convocatoria inédita para la música argentina: trece funciones consecutivas en el Luna Park, todas con entradas agotadas, desde el 5 de abril de 2000. Ese ciclo siguió a una gira que había comenzado en el Teatro Astral y que consolidó su llegada a públicos fuera del circuito habitual del cuarteto.

En el verano previo a ese episodio fatal, Rodrigo realizó 49 conciertos en nueve días en la Costa Atlántica. Uno de esos shows fue frente a más de cien mil personas en la Playa Las Toscas de Mar del Plata. Su agenda llegó a incluir entre 25 y 30 espectáculos por semana.

La historia de Rodrigo Bueno

Rodrigo Alejandro Bueno nació el 24 de mayo de 1973 en Córdoba. Su familia tenía relación directa con la música: su padre, Eduardo “Pichín” Bueno, era productor musical, y su madre, Beatriz Olave, compositora. Su primera aparición pública ocurrió a los dos años, cuando Juan Carlos “La Mona” Jiménez lo subió al escenario del programa Fiesta del Cuarteto.

Rodrigo Bueno nació el 24 de mayo de 1973.

A los once años, Rodrigo debutó junto a la banda Chébere ante cinco mil personas. A los doce dejó la escuela y se incorporó a Manto Negro, agrupación en la que permaneció hasta los 17. Su etapa solista comenzó después de la decisión de su padre de apostar por el salto a Buenos Aires. Allí publicó su primer disco, La foto de tu cuerpo, con PolyGram Records.

Durante los años siguientes editó distintos trabajos y se afianzó en el circuito de boliches y dancings de la capital. En esa etapa, la llegada al público nacional aún no tenía el alcance que alcanzaría después. El cambio principal llegó en 1996, con el sello Magenta Discos y el álbum Lo mejor del amor. Ese trabajo sonó en radios y le permitió obtener el premio ACE al Mejor Artista Musical.

Ese punto marcó un regreso al cuarteto como eje de su repertorio. Antes había intentado otros caminos musicales con Sony, con acercamientos a la salsa y el merengue. Tras Lo mejor del amor, la secuencia de publicaciones se aceleró. La leyenda continúa recibió certificación de disco de oro por CAPIF. Luego llegó Cuarteteando, que amplió el fenómeno.

El mayor impacto discográfico se produjo en 1999 con A 2000, certificado como cuádruple disco de platino. Ese álbum precedió la gira que terminaría en los trece Luna Park consecutivos. Una de esas noches quedó en el recuerdo familiar de su hijo Ramiro: después del show, volvieron a un departamento recién comprado casi sin muebles y durmieron en un colchón en el piso junto a su madre y Rodrigo.

En pleno ciclo de presentaciones, el 10 de abril de 2000, Rodrigo anunció que pensaba retirarse. “Me retiro con el título en la mano”, dijo. Según el plan previsto, haría una última gira por Uruguay, Venezuela, Colombia, Brasil, Chile, Puerto Rico y Estados Unidos. El cierre estaba proyectado para el 25 de diciembre de 2000 en el estadio de River Plate. Ese espectáculo iba a editarse como álbum de despedida bajo el título Adiós Rodrigo.

El proyecto no llegó a concretarse. El artista también tenía intención de convertirse en productor musical. La decisión de parar se conoció en medio de un presente marcado por shows, ventas y exposición pública. Dos meses después, tras la presentación en City Bell, ocurrió el accidente en la autopista.

El velatorio reunió a miles de personas. Entre quienes asistieron estuvieron Diego Maradona, Susana Giménez, Marcelo Tinelli y La Mona Jiménez. En el lugar del accidente, en Berazategui, se levantó un santuario que todavía recibe flores y velas, de acuerdo con el material citado.

En vida, Rodrigo vendió un millón de discos en una década. Después de su muerte, durante el primer año, se editaron cinco nuevos álbumes que vendieron dos millones de copias en plena recesión económica. También recibió de manera póstuma dos premios Carlos Gardel: Mejor Artista Tropical Masculino por A 2000 y Canción del Año por Soy cordobés.