Tatuarse en Mendoza hoy: cómo viven los tatuadores y cuánto cuesta marcar la piel
Entre máquinas, agujas y diseños que cuentan historias, los tatuadores mendocinos transitan una realidad tan creativa como sus tatuajes. A pesar de las diferentes circunstancias, el tatuaje sigue siendo una elección personal con peso simbólico. Desde MDZ dialogamos con dos artistas locales, Sol Bontorno y Sebastián Nievas, quienes contaron cómo es hoy vivir del tatuaje en Mendoza.
En definitiva, tatuar no es solo marcar la piel: es una forma de vivir, de expresarse y de hacer arte. En Mendoza, como en muchas partes del mundo, los tatuadores se reinventan día a día para sostener su oficio, en un contexto económico que a veces aprieta y otras deja respirar.
Arrancar desde cero, en plena pandemia
Sol Bontorno empezó a tatuar hace cinco años, justo cuando la pandemia puso todo patas para arriba. Pero en vez de frenar, aceleró. “Siempre estuve metida en el arte: cuadros, murales, dibujo. No se me hizo difícil agarrarle la mano a la máquina”, contó. Tomó un curso con otro tatuador a cambio de tatuarse, desde ahí no paró y con mucho esfuerzo hoy tiene su propio estudio.
En referencia a cuánto cuesta equiparse no hay una respuesta única, pero sí una certeza: hacer un buen tatuaje cuesta plata. “Hay que invertir en materiales de calidad. Las tintas, las máquinas, los cartuchos, todo tiene que ser bueno. Vos podés conseguir insumos acá en Mendoza, en Buenos Aires o pedir afuera, pero lo importante es saber elegir. La diferencia de calidad se nota”, explicó Sebastián Nievas.
En esto coincide Sol, armar ese espacio no es fácil: “Los insumos son caros. La máquina, la fuente de energía, los apoyabrazos, la camilla, todo. Y después están los descartables, las tintas, lo de higiene...”, explicó Sol. A eso se le suma la renovación constante. “Al principio usaba una máquina a bobina, después rotativa y ahora una pen, que es más costosa pero más rentable por cómo queda el tatuaje”, resaltó Bontorno.
Los trabajos de Sol y su contacto pueden encontrarse en @suntattoo.inkk
¿La gente se sigue tatuando?
“En mi caso, la demanda bajó un poco porque también hago diseño gráfico y estudio, entonces tatuo menos”, relató Sol. “Pero sí, la gente se sigue tatuando. Es raro que no haya un turno, aunque a veces tengo semanas con uno solo y camino por las paredes”, explicó Sol entre risas. A pesar de los baches, asegura que la actividad es rentable: “Un tatuaje chiquito de unos 6 centímetros en el antebrazo, por ejemplo, puede costar unos 40 mil pesos, y se hace en 10 minutos”.
Sebastián Nievas, es un tatuador con varios años de experiencia y coincide: “Lo que bajó un poco es la frecuencia, hay turnos más espaciados. Pero los que se tatúan, lo siguen haciendo”. Según cuenta, la mayoría de los clientes son reincidentes. “Tengo clientes que vienen hace años y ya saben cómo trabajo. También llegan primerizos, que empiezan con algo chico y después vuelven”, remarcó Sebastián.
Actualmente, Nievas reparte su tiempo entre su proyecto personal y su rol como artista invitado en un estudio local. Esto le permite tener más control sobre su agenda y su forma de trabajar: “Antes me manejaba con la agenda del estudio y la mía, ahora que estoy armando lo mío cambia la dinámica, pero también el vínculo con el cliente”, explicó.

Los trabajos de Sebastián Nievas, junto con su contacto pueden hallarse en @sebastian__art.
A pesar del contexto económico, la clientela no desapareció. Según Bontorno, “la gente se sigue tatuando. Es raro que no haya nadie con un turno”. Aunque también reconoce que el flujo puede bajar y que muchos tatuadores hoy combinan esta actividad con otros trabajos. Ella, por ejemplo, también se dedica al diseño gráfico y estudia.
Consultado sobre el perfil de quienes se tatúan hoy, Sebastián Nievas distingue entre dos tipos de públicos: “En el estudio aparece más el cliente que va por primera vez, que va a experimentar. En cambio, en mi espacio personal me llegan más clientes ya iniciados. Pero también me cae gente nueva: el hermano de un cliente, un amigo del colegio, o alguien que me sigue en Instagram. Siempre hay alguien nuevo”, remarcó.
En este sentido, el boca a boca sigue siendo clave: “La gente necesita una garantía de que el trabajo va a estar bien hecho, y la recomendación de alguien cercano pesa mucho”, detalló Sebastián.
Tatuar por amor al arte (y a la piel)
Tatuar no es solo un trabajo, es una forma de hacer sentir a otro mejor: “Tatuarse es una experiencia hermosa. No es solo marcar la piel por algo importante, también es una forma de dedicarte tiempo a vos mismo. Es personal, es íntimo”, aseguró Sol.
Y para quienes dudan en hacerse su primer tatuaje, lo tiene claro: “Es como ir a la peluquería. Es tiempo para vos, es una marca que te acompaña. Y si elegís bien el diseño y el tatuador, no hay nada que temer”. Y para quienes quieren empezar en el rubro, su consejo es claro: “Mandate. Si lo sentís y lo deseás, esa es la señal”.
¿Cuánto cuesta tatuarse en Mendoza?
(Precios aproximados en mayo de 2025)
- Tatuaje pequeño (5-7 cm): $35.000 a $50.000.
- Tatuaje mediano (15 cm): $80.000 a $130.000.
- Tatuaje grande o sesiones largas: desde $150.000 y puede superar los $300.000.
- Retoques o letras pequeñas: desde $25.000.
El precio final depende del tamaño, los colores, la complejidad del diseño y la zona del cuerpo.
¿Qué hay que saber antes de tatuarse?
- Elegí un tatuador/a con experiencia y trabajos visibles.
- No tomes alcohol ni anticoagulantes antes de tatuarte.
- Asegurate de que el estudio tenga buenas condiciones de higiene.
- Lleva ropa cómoda, especialmente si el tatuaje es en una zona poco accesible.
- ¡No te tatúes por impulso! Esperá unos días con el diseño y pensalo bien.
- Hacé lugar en tu agenda. Los turnos suelen durar entre 1 a 6 horas, dependiendo del trabajo.
Vivir del tatuaje
A pesar de los desafíos, Sebastián no duda cuando se le pregunta si se puede vivir de esta profesión: “Sí, con el tatuaje vivo bien. Desde el momento que decidí dedicarme a pleno a esto no necesité tener otro trabajo. Pero es importante estar siempre invirtiendo y actualizándose. No es solo dibujar bien: tenés que mantener tu espacio, tu agenda, tus materiales. Es un oficio que demanda mucho, pero también da muchas satisfacciones”, concluyó Sebastián.
Cabe destacar que Mendoza tiene artistas como Sol y Sebastián que demuestran que, más allá de las modas, tatuarse sigue siendo una forma única de contar quiénes somos.

