ver más

Masacre en Villa Crespo: los riesgos de no internar a pacientes psiquiátricos

El horror se apoderó de la agenda luego de una masacre que quizá se podría haber evitado con otra legislación sobre la internación de pacientes psiquiátricos.

Este miércoles por la tarde, Adrián Seltzer (53), Laura Leguizamón (51) y sus dos hijos, Ian (15) e Ivo (13), fueron hallados muertos en su domicilio, ubicado en el barrio porteño de Villa Crespo, en Aguirre al 200. En un principio, se pensaba que el suceso consistía en un caso de violencia intrafamiliar y que el autor del crimen había sido Seltzer, ya que se lo encontró con un cuchillo cerca de su cadáver.

A pesar de esa primera hipótesis, en las últimas horas trascendió una información clave: Laura, la madre, estaba en tratamiento psiquiátrico hacía dos meses, según confesó su hermana. Asimismo, la empleada doméstica, quien fue la que descubrió la escena del crimen, le dijo a los investigadores que la mujer “hacía unas semanas que estaba distinta” y que "habría dejado de tomar la medicación” psiquiátrica.

Finalmente, los agentes dieron a conocer otro dato: una hoja A4 manchada de sangre que encontraron sobre la mesa del comedor. "Todo mal, fue mucho. Los amo. Mal. Perverso", se leía, entre las cursivas e imprentas pocos legibles. Por otro lado, se halló también la medicación que habría estado tomando la mujer. 

Promulgada en el 2010, la Ley Nacional de Salud Mental Nº26.657 que rige en nuestro país actualmente establece, entre otras cosas, que “el consentimiento informado es requisito indispensable para cualquier tratamiento en salud mental, incluyendo la internación voluntaria". Esto significa que los pacientes psiquiátricos pueden ser internados únicamente si dan su consentimiento. 

La fundamentación se encuentra en el artículo 7 de la ley: "Todas las personas tienen derecho a recibir atención sanitaria y social integral y humanizada, con respeto pleno de los derechos humanos, garantizando el derecho a la libertad, la dignidad y la autodeterminación".

Además, agregó que "toda persona con padecimiento mental debe ser considerada como sujeto de derecho, con capacidad para tomar decisiones en cuanto a su tratamiento, salvo que se demuestre lo contrario mediante evaluación interdisciplinaria.”

El problema frente a esta disposición se encuentra, como explica el médico psiquiatra Santiago Sarrabayrouse en diálogo con MDZ, en el propio cuadro psiquiátrico que posee el paciente: "En principio, él no va a querer internarse. Él piensa que él es el está bien y que todo el resto son los que están mal", indica.

Dentro de la psiquiatría, hay un término llamado insight, que tiene que ver con la noción que tiene el paciente de la enfermedad. "Muchas veces un paciente que está deprimido se da cuenta que está deprimido, un paciente psicótico no. No ve la realidad como la vemos el resto de las personas, se produce un corte con la realidad", explicó Sarrabayrouse. "Al no tener insight, no son conscientes de su enfermedad y nunca van a aceptar una internación. Es muy difícil que un paciente pueda aceptar a acceder a un tratamiento", afirmó el psiquiatra. 

La cuestión del consentimiento no se queda únicamente en el antes de la internación, sino también una vez que se llega a esa instancia. "Si lográs la internación psiquiátrica de un paciente y este se queda, en cualquier momento de esa internación puede pedir irse. Nadie se puede quedar en contra de su voluntad", destacó el psiquiatra. 

"Cuando un paciente se brotó y hace un desastre, ya llegaste tardísimo. No tenés forma de irte para atrás", declaró el especialista. Al mismo tiempo, "cuando hay una buena contención familiar y un buen seguimiento médico, podes llegar a internarlos. Si bien no es totalmente consentida, podes encaminarla", explicó el Sarrabayrouse. 

Por otro lado, la ley establece que se puede realizar una internación involuntaria en casos excepcionales, donde "a criterio del equipo de salud, exista una situación de riesgo cierto e inminente para la persona o para terceros". Las condiciones de la internación, además, deben ser evaluadas obligatoriamente por un juez. Este fue el caso de Felipe Pettinato quien, en mayo de 2022, fue internado debido a que presentaba "riesgo cierto para sí mismo y para otras personas", según evaluaciones médicas.

Por su parte, el juez también puede ordenar por sí mismo una internación involuntaria, siempre y cuando se trate de uno de estos casos excepcionales y si el servicio de salud responsable se niega a realizarlo. 

"A mí lo que más me entristece es que el paciente se pierde de una oportunidad de volver a encarrilar su vida", manifestó Sarrabayrouse y añadió: "porque todos los años en que el paciente permanece en ese estado de ruptura con la realidad son años que pierde de calidad de vida, de progreso personal. Son personas que se quedan estancadas en un delirio que no los deja avanzar. Se pierden de estudiar, de trabajar, de conocer gente y viven con esa angustia".