Se pueden prevenir las dificultades de aprendizaje
Quienes tengan niños en edad escolar seguramente hayan escuchado el término “dificultades específicas de aprendizaje”, ya que en los últimos años los avances en los métodos de detección han permitido diagnosticar con mayor precisión casos de dislexia, déficit de atención, discalculia, entre otros. Las dificultades específicas de aprendizaje son problemas específicos que surgen de forma inesperada en la adquisición de la lectura y escritura o en las matemáticas, sin que exista una condición biológica que los provoque y que persisten a pesar de la instrucción adecuada. La dislexia, la discalculia, disgrafía, son solo algunas de estas dificultades específicas que terminan afectando las trayectorias escolares.
Hasta hace poco tiempo el enfoque que se usaba en las escuelas y en el ámbito de la educación en general, esperaba a que la dificultad se hiciera evidente para intervenir, o en otras palabras, recién se intervenía sugiriendo a las familias una consulta con un especialista cuando el niño o niña empezaba a fracasar en el escuela. En los últimos años surgió una nueva manera de abordar las dificultades: antes que esperar a que aparezcan, ahora se propone anticiparlas. Esto es, en parte, lo que propone el Modelo de Respuesta a la Intervención. Juan Jiménez es un especialista español en dificultades de aprendizaje y dice que este modelo permite identificar a aquellos alumnos con más riesgo de presentar dificultades de aprendizaje para darles los apoyos necesarios a tiempo.
La gran diferencia entre el modelo de respuesta a la intervención (RTI por sus siglas en inglés) y el enfoque tradicional es la detección temprana de las dificultades específicas del aprendizaje. Es decir, que este modelo nos permite actuar para prevenir el fracaso escolar y todos los problemas cognitivos y emocionales que trae aparejado.
Ben Clarke, especialista en evaluación e intervención temprana
El doctor Ben Clarke, quien disertará el sábado 17 de mayo en una MasterClass organizada por Wumbox, es experto en el diseño de herramientas para la detección temprana y en intervenciones escolares basadas en el modelo de RTI. Su foco de estudio son las matemáticas, pero sus investigaciones aplican también para la lectura y la escritura. Entre 2016 y 2017, Clarke llevó adelante una investigación innovadora entre niños de primer grado con riesgo de presentar dificultades específicas de aprendizaje en matemáticas. Los resultados de esta investigación mostraron que la intervención temprana y estructurada influye positivamente en la mejora en el rendimiento de estos estudiantes.
Este profesor de psicología escolar, que también es director del Centro de Enseñanza y Aprendizaje de la Universidad de Oregon, señala la importancia que tiene la formación de docentes en el modelo de RIT y su aplicación, porque es lo que permite el agrupamiento y el trabajo singularizado con grupos o individual.

Cómo funciona el modelo de respuesta a la intervención
Este modelo le sirve a los docentes para conocer cómo se están desempeñando los estudiantes, cómo vienen adquiriendo e interiorizando los conocimientos que se están dando en el aula, y simultáneamente detectar casos en los que hay una traba persistente para adquirir los aprendizajes. El enfoque de RTI plantea tres fases: la primera es la de la enseñanza y evaluación del progreso de cada uno de los participantes. La segunda es la agrupación en niveles de esos estudiantes según el criterio de si han consolidado o no los conocimientos; y la tercera fase es la del desarrollo de planes de adecuaciones específicas a los alumnos que a pesar de haber trabajado en agrupamientos aún no logran interiorizar los aprendizajes.
Los cuatro pilares que describen este enfoque son: el sistema multinivel, la evaluación basada en el currículo (que realizan todos los alumnos teniendo en cuenta lo enseñado en clase, más que nada en lectura, escritura y matemáticas), el control del proceso de aprendizaje y la toma de decisiones basada en datos. El “sistema multinivel” consiste en planificar actividades diferenciadas según tres niveles: en el primer nivel las actividades son para todos los alumnos, en el segundo nivel las actividades están pensadas para grupos más reducidos de alumnos que tienen algunas dificultades y el tercer nivel, en el que se trabaja con una intervención específicamente pensada para aquellos alumnos que precisan un acompañamiento más personalizado y una enseñanza más directa.

Decisiones basadas en datos
Una de las principales y más novedosas características de este enfoque es que las estrategias de enseñanza se eligen o diseñan de acuerdo a la evidencia que proveen las evaluaciones. Una maestra puede ir midiendo la eficacia de sus intervenciones e ir diseñando nuevas actividades y apoyos para ayudar a aquellos estudiantes que no están pudiendo avanzar. Así, este enfoque se plantea como una alternativa cuando tenemos que pensar cómo adecuar la educación a los ritmos particulares de cada niño y niña, cómo adecuarnos a la diversidad que puede haber en un aula.
Wumbox es una plataforma de aprendizaje adaptativo con distintos módulos y actividades que potencian el aprendizaje de niños y niñas de 4 a 12 años. Sabemos que para que una herramienta sea útil, tenemos que saber utilizarla. Por eso nos enfocamos también en la capacitación de docentes y profesionales de la salud.
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