Criar en tribu: una mirada necesaria en tiempos digitales
La serie" Adolescencia" de Netflix ha capturado la atención de jóvenes y adultos por igual, ofreciendo una mirada reflexiva sobre los desafíos y complejidades que enfrentan los adolescentes en sus relaciones entre pares y dentro de sus familias. La serie aborda temas cruciales como la violencia, el acoso y el abuso en las redes sociales, además de retratar a padres que desconocen lo que está sucediendo con sus hijos, quienes permanecen aislados tras puertas cerradas, inmersos en el mundo digital. Esta situación resalta la importancia de la presencia activa de la familia y la creciente relevancia de las redes sociales y la tecnología en la vida cotidiana de nuestros hijos.
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Recientemente, en una entrevista, Stephen Graham, la mente brillante detrás de la serie, expresó: “Se necesita un pueblo para criar a un niño”. Esta afirmación resalta la importancia de la responsabilidad compartida en la educación de los jóvenes. Instantáneamente, pensé en la idea de “criar en tribu”, un concepto que propone involucrar a un círculo más amplio de personas en la crianza: familiares, amigos, vecinos y miembros de la comunidad. Este enfoque no solo brinda a los niños y adolescentes un entorno más rico y diverso, sino que también les permite aprender de múltiples modelos a seguir y desarrollar habilidades sociales de manera natural.
Criar en tribu significa que la comunidad debe involucrarse en la educación y el cuidado de los jóvenes, ofreciendo un entorno diverso y enriquecedor. En este sentido, la participación en espacios comunitarios como centros deportivos o religiosos cobra un papel fundamental. La influencia de los adultos en el desarrollo de los adolescentes es clave, ya que padres, entrenadores y líderes comunitarios funcionan como ejemplos de comportamiento y desempeñan un rol decisivo en las elecciones que los jóvenes enfrentan.
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La adolescencia es una etapa crítica en la que los jóvenes deben tomar decisiones sobre su identidad y futuro. La intervención de la familia es indispensable para ofrecer dirección y apoyo. En la serie, se presentan padres que, a pesar de criar en solitario y con dificultades, intentan estar presentes en la vida de sus hijos. Es crucial que los hogares sean espacios donde los adolescentes se sientan seguros para expresar sus pensamientos y emociones, fortaleciendo la confianza y el desarrollo emocional. Un ejemplo de esto se da en la serie cuando los padres consideran mudarse para solucionar sus problemas, pero su hija, con su propia perspectiva, los convence de lo contrario.
Otro aspecto central es el impacto de la tecnología y las redes sociales. Muchos padres desconocen cómo abordar estos temas y, aunque el entorno digital es inevitable, son ellos quienes deben guiar a sus hijos en su uso responsable. Establecer límites saludables y fomentar el equilibrio entre la vida en línea y la vida real es fundamental. Las plataformas digitales pueden ser espacios de aprendizaje si se utilizan correctamente. Los padres pueden aprovechar estas herramientas para estimular la curiosidad y el interés por el conocimiento, ayudando a sus hijos a explorar distintos contenidos de manera segura.
La serie "Adolescencia" refleja estos dilemas de manera contundente, mostrando cómo las decisiones de los padres afectan a sus hijos y cómo los jóvenes navegan sin brújula en un mundo digitalizado. Las interacciones en línea de los personajes reflejan tanto la presión social como las oportunidades para construir relaciones significativas.
Más allá de ser un retrato de los desafíos de la adolescencia, la serie subraya la necesidad de la presencia activa de la familia y el apoyo comunitario en la crianza. Criar en tribu implica que cada adulto asuma un rol en el bienestar de los jóvenes, mientras que los padres deben ser un pilar de apoyo y orientación. En un mundo donde la tecnología juega un papel central, es imprescindible que las familias se comprometan con la educación digital de sus hijos, preparándolos para afrontar los retos del futuro con criterio y seguridad.
* María del Pilar Espinosa. Profesora del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral.

