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Hartas: la ira, angustia y culpa que sufren las madres que aún soportan estereotipos

La ambivalencia de la maternidad y la existencia de cargas desiguales, condicionantes sociales, culturales y económicos torno a los cuidados.

"Estoy harta" es una de las frases más frecuentes en las reuniones entre mujeres. Un video viral puso en discusión un contexto que necesariamente debe ser modificado ya que las cargas impuestas desde pequeñas y los mandatos sociales comenzaron a "hacer ruido". Las formas de violencia quedan cada vez más expuestas a medida de que las mujeres comenzamos a tomar conciencia de las cargas emocionales que involucran ser mujer y madre. 

Las redes difunden estereotipos de maternidad idílica que no existe o al menos no es una condición constante pero también se han transformado en espacios de intercambio donde muchas mujeres cuentan las dificultades que tienen a la hora de maternar. Tal es el caso de una usuaria de Tik Tok que realizó un video que se volvió viral y fue comentado por cientos de mujeres. "Estoy harta de no tener plata ni para pagar una niñera capacitada para cuidar a mis hijos. Harta de pedir por favor a mi familia que me cuide a los niños. Harta de levantarme a las 5:30 de la mañana para ir y volver al colegio 5 veces. Harta de que mis hijos más grandes me digan 'no te metás', para qué me anotaste en un curso..." , expresaba. 

Las imágenes de la maternidad "idealizada" dejan de lado muchas cosas. 

Ser madre puede ser un objetivo de vida ligado al disfrute o transformarse en una verdadera pesadilla. En 10 años se redujo 42% la cantidad de nacimientos en Mendoza mientras que la mitad de las mujeres mendocinas en edad fértil no tiene hijos. Las estadísticas son contundentes y los motivos de la baja en los números de natalidad son diversos. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), de las 538.955 mujeres entre 14 y 49 años; 219.160 no tienen hijos, 93.389 mujeres tiene solo un hijo, 108.584 tiene dos y 117.822 tiene tres o más hijos.

Las creencias en torno a la maternidad suelen ser idealizadas pero la cotidianeidad pone a la luz situaciones que atraviesan miles de mujeres. La publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales son las encargadas de construir un ideario que dista mucho de la cotidianidad de las miles de mujeres que hoy se encuentran maternando. Las expectativas por cumplir y la presión social que se ejerce sobre las madres que, en ocasiones, dejan de ser mujeres, trabajadoras, amantes, amigas, compañeras; para transformarse en proveedoras exclusivas de bienestar para sus hijos hoy se pone en discusión bajo una mirada más empática sobre los roles a ejercer.

Madres al borde de un ataque de nervios

"No aguanto más a mi familia, necesito irme a vivir a 1.000 kilómetros de distancia", fue la frase de Marina, una mujer de 50 años que tiene 2 hijos de 15 y 20 años. La catarsis en un café de la Ciudad de Mendoza comenzó a la hora de hablar de las dificultades que se presentan diariamente en torno a la maternidad y la constante necesidad de encajar en un estereotipo de una super mujer/madre perfecta capaz de soportar y relegar absolutamente todos los aspectos de su vida relacionados con su individualidad. En ese combo fatal, las presiones sociales y laborales juegan un rol fundamental ya que las cargas que deben soportar las mujeres no son las mismas que las de los hombres.

"Me siento culpable por no querer estar con mis hijos pero solo pienso en quedarme en un spa durante una semana sin tener ningún tipo de obligación", fue otra de las frases que muestran un aspecto clave que atraviesa a quienes maternan. La culpa constante por no encajar en el modelo de "Susanita" que todo lo puede y disfruta siendo servicial y abnegada. El miedo también toma protagonismo porque no importa la edad ni la condición socioeconómica, los momentos de incertidumbre, de tristeza y de rabia abundan en quienes cumplen el rol de madres. 

Las consignas propuestas por los movimientos feministas van generando espacios de discusión en distintos ámbitos que incluyen una mirada más realista del rol que ocupan las mujeres a la hora de maternar. A pesar de todos esos cambios que podemos generar a nivel personal, es necesario que exista una respuesta por parte de las instituciones y el Estado en torno al tema pero también a nivel familiar debería existir un "despertar de conciencia" sobre las dificultades y sacrificios que hacen las mujeres que maternan. Las exigencias intrafamiliares solamente pueden ser modificadas si culturalmente se generan cambios, la mujer queda reducida a la condición de madre invisibilizando que también tiene otros intereses e inquietudes.  

Cada maternidad es un mundo con momentos buenos y malos, risas y llanto, la maternidad color de rosas no existe como tal. "Sin embargo aún a día de hoy, se sigue asociando maternidad a feminidad, y se impone un determinado ideal de madre, a caballo entre la madre sacrificada de toda la vida y la superwoman", escribió la socióloga y periodista Ester Vivas Esteve y agregó: "Ya va siendo hora de despatriarcalizar la maternidad y reivindicar la experiencia materna como libre elección, en clave feminista, con plenos derechos y como responsabilidad colectiva".

Pensar la maternidad como una práctica individual es erróneo, más allá de la decisión o posibilidad de quien materna, hay una serie de variables que confluyen en que la responsabilidad es colectiva. Desde el acompañamiento de una pareja o un otro/a que posibilite los espacios y tiempos adecuados, hasta las condiciones materiales y culturales en torno a una sociedad que sirvan de facilitadores.

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