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Cómo el primer papa jesuita redefinió el catolicismo moderno según la Compañía de Jesús

Jesuitas revelan por qué el mensaje de inclusión de Francisco "llegó para quedarse". Leonardo Amaro, jesuita uruguayo, analiza en MDZ Radio el impacto del "pontificado más disruptivo en décadas".
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La muerte del papa Francisco ha desatado reflexiones sobre su legado. Leonardo Amaro, jesuita y rector del Templo del Sagrado Corazón, lo definió como "el Papa que nos ayudó a introducirnos en el siglo XXI con una renovación fundamental en el espíritu de Jesús", durante una entrevista en MDZ Radio 105.5 FM.  

Amaro integrante de la provincia jesuita argentino-uruguaya destacó que Francisco representó "un aire nuevo, un aire refrescante para la Iglesia", alejado de dogmatismos y centrado en la misericordia. "Nos mostró el camino de mirar nuevamente a los excluidos, los pobres, los que quedan afuera", afirmó, resaltando su estilo de "sencillez, humildad y puentes tendidos".  

Como primer papa de la Compañía de Jesús, Francisco sorprendió incluso a su propia orden. "San Ignacio nos enseñó a renunciar a dignidades eclesiásticas; nunca esperamos un papa jesuita", confesó Amaro. Sin embargo, valoró que "dejó bien parados a argentinos y jesuitas con su talante humanísimo".  

Frente al inevitable cambio que se avecina, el sacerdote expresó esperanza: "Lo que Francisco impulsó es el Evangelio puro. Tengo certeza de que las ventanas que abrió no se cerrarán". En palabras de Amaro, Francisco "supo ser 'reflejo de Jesús' para un mundo herido", dejando una Iglesia más cercana a los márgenes y más consciente de su rol en el siglo XXI.

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