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El curioso detalle mitológico de la Vendimia

El origen de la vendimia se remonta a la Edad Antigua. Los egipcios, los griegos y los romanos realizaban rituales para honrar a los dioses que consideraban representantes de la vid.
Dionisio es el Dios del vino y la fertillidad Foto: SHUTERSTOCK
Dionisio es el Dios del vino y la fertillidad Foto: SHUTERSTOCK

Las fiestas relacionadas a la vendimia  se remontan a la Edad Antigua. Los egipcios, los griegos y los romanos realizaban rituales para honrar a los dioses que consideraban representantes de la tan preciada vid. Luego, producto de las numerosas migraciones de los europeos, esas costumbres se extendieron a nivel mundial y persisten hasta hoy.  

La historia de la vendimia comenzó en el antiguo Egipto, allí los faraones realizaban rituales en honor a Osiris, el dios de la resurrección, de la regeneración del Nilo y de la fertilidad. Se lo relacionaba con la vid, de acuerdo con el sitio de vitivinicultura Arlanza, porque “después de recoger la uva, la vid parece muerta, al igual que Osiris que renacía cada año con la inundación del río Nilo para fertilizar la tierra y dar vida”.

Se decía que el agua de la inundación venía de color rojo y coincidía con la llegada de la vendimia. Entonces, se relacionaba al río fertilizante con el vino, por su color.

La celebración de la vendimia originada en Egipto, extendió a Grecia, donde se hacía un ritual por el dios Dionisio (Baco para la mitología romana). Dionisio era hijo de Zeus y Sémele, una amante mortal, pero, tras la muerte de su madre, creció rodeado de ninfas en una gruta con paredes cubiertas de vides . Al crecer, bebió el jugo de las uvas que tenía a su alcance, descubriendo, así, el vino. Experimentó una sensación tan agradable que hizo una fiesta con dioses, ninfas, centauros y sátiros, pisando la uva y produciendo más vino.

Otras versiones aseguran que Dionisio se enamoró del joven Ampelo, que se traduce del griego como “cepa de vid”, a quien le regaló una cepa de vid para llamar su atención. El joven trepó al ver los racimos de la vid, pero se cayó de ella y tuvo el trágico desenlace de la muerte.

En Roma las celebraciones por la creación del vino se replicaron con el nombre de Vinalias, en honor a Baco, Júpiter y Venus.