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Femicidio y homicidio vinculado: el horror de la violencia extrema en Mendoza

El femicidio no es un hecho aislado: es un síntoma de un sistema que falla en proteger a las mujeres y a su entorno.
Si no se implementan medidas urgentes y especializadas, las estadísticas seguirán aumentando, dejando tras de sí un dolor que las cifras no logran dimensionar.  Foto: Archivo MDZ
Si no se implementan medidas urgentes y especializadas, las estadísticas seguirán aumentando, dejando tras de sí un dolor que las cifras no logran dimensionar.  Foto: Archivo MDZ

La violencia de género sacudió a Mendoza con un crimen devastador. En el barrio San Martín, Rolando Celedón Tello, de 52 años y exmiembro de la policía, provocó un incendio intencional en la casa de su ex pareja, Verónica Magallanes, asesinándola a ella y al hijo de ambos, Mariano Celedón. El ataque ocurrió durante la madrugada y fue claramente premeditado. Las llamas envolvieron la vivienda sin dar oportunidad de escape. 

Verónica falleció el martes por las graves quemaduras sufridas, mientras que su hijo Mariano, de 32 años, murió al día siguiente, con el 90% de su cuerpo afectado por el fuego, al intentar salvar a su madre. El agresor está detenido y enfrenta cargos por femicidio y homicidio vinculado, dos de las tipificaciones penales más severas del Código Penal argentino.

El fuego como herramienta criminal: violencia de género y destrucción total

En los crímenes de violencia de género, el fuego no solo es un arma letal, sino un símbolo devastador de destrucción total. Desde el análisis criminológico, su uso es un acto de terrorismo íntimo: el agresor no solo busca matar, sino borrar la existencia misma de la víctima.

El fuego como herramienta criminal: violencia de género y destrucción total.

El fuego opera en tres niveles:

  • Físico: elimina pruebas y evidencia del delito.
  • Psicológico: deja una huella traumática en la comunidad.
  • Simbólico: intenta despojar a la víctima de su dignidad, incluso después de la muerte.

Además, el incendio de una vivienda representa el intento del agresor de arrasar con todo aquello que representa la vida de la víctima: su hogar, sus recuerdos y sus vínculos afectivos. 

Perfiles de riesgo: cuando la formación en seguridad aumenta la peligrosidad

Sin estigmatizar a quienes provienen de fuerzas armadas o de seguridad, es fundamental destacar que, desde la criminología, la formación militar o policial puede constituir un indicador de riesgo, en determinados casos de violencia de género. El conocimiento de tácticas operativas, la capacidad de planificación y la familiaridad con los límites de los sistemas de protección, convierten a estos agresores en perfiles de alto riesgo, que desafían las estrategias tradicionales de prevención.

El contexto de la separación: el momento más crítico para la víctima

La separación reciente es uno de los momentos de mayor vulnerabilidad para las mujeres que atraviesan situaciones de violencia de género. Es en esta etapa cuando muchos agresores perciben la pérdida de control y, en respuesta, recurren a una violencia extrema para intentar restablecer su dominio mediante el terror. 

El contexto de la separación: el momento más crítico para la víctima.

Homicidio vinculado: la violencia que ataca a lo más querido

La muerte de Mariano Celedón no fue una consecuencia accidental. Su asesinato encaja dentro de la figura de homicidio vinculado, una modalidad que busca amplificar el sufrimiento de la víctima directa atacando a lo que más ama: sus hijos, hijas o familiares cercanos. El homicidio vinculado no solo destruye a la persona asesinada, sino que busca aniquilar emocionalmente a la víctima principal. En este caso, el intento de Mariano por salvar a su madre añade una dimensión de heroísmo y dolor a la tragedia, que profundiza aún más la gravedad del crimen.

Un llamado urgente a la acción: visibilizar y prevenir

En un clima social donde ciertos sectores cuestionan o minimizan las políticas de género bajo discursos antiwoke, este crimen en Mendoza refuerza la urgencia de fortalecer las políticas de prevención y protección. La banalización de la violencia de género y la resistencia a implementar medidas específicas generan un terreno fértil para que estas tragedias se repitan. Como señalo en mi libro El género de la muerte, "el femicidio es el resultado de una cadena de omisiones sociales y estatales que permiten que la violencia escale hasta lo irreversible".

Visibilizar un flagelo que arrasa vidas

El femicidio no es un hecho aislado: es un síntoma de un sistema que falla en proteger a las mujeres y a su entorno. Es indispensable visibilizar estos crímenes y asumir la responsabilidad social y política que implican. Los agresores con perfiles de alto riesgo requieren protocolos específicos de prevención y seguimiento.

Si no se implementan medidas urgentes y especializadas, las estadísticas seguirán aumentando, dejando tras de sí un dolor que las cifras no logran dimensionar. 

 Eduardo Muñoz.

* Lic. Eduardo Muñoz. Criminólogo. Divulgador en Medios. Análisis criminológico aplicado a temas sociales de actualidad y seguridad.

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