Lo lindo, todo; Lo feo, nada
Son postales que suele brindarnos Mendoza en otoño. Las primeras nevadas y la variedad de colores de árboles que están perdiendo sus hojas.
Domingo al mediodía, en Alto Agrelo, en la recta que lleva a los cerrillos rumbo a Tupungato. Trayecto largo por el que se atraviesan varios viñedos y bodegas conocidas.
Previamente, por el Acceso Sur rumbo a Ugarteche, a la derecha del camino se vislumbraba una vista prometedora. La cordillera de los Andes lucía esplendorosa con la nevada del día anterior. Día diáfano, brillante, con cielo celeste, límpido, sin nubes.
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Salido del acceso Sur, a la altura del cruce que lleva al dique Carrizal a la izquierda y a Tupungato a la derecha, el espectáculo visual fue maravilloso.
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La cordillera blanca en su esplendor, con las primeras nevadas, nos mostraba el Cordón del Plata , el volcán Tupungato y la serie de picos nevados, portentosos e impactante.
Otoño en Mendoza, con arboles de hojas amarillas y ocres y de fondo la maravilla blanca.
Para disfrutar, solazando mirada y espíritu; en Mendoza se consigue. Todo lindo, nada feo.
Belleza y placer que nos brinda la naturaleza mendocina. Sin costo alguno, ni esfuerzo. Sólo basta con mirar y embelesarse. Privilegio.







