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Un padre contra la impunidad vial: la lucha de Andrés Villouta por conseguir justicia

A 8 años del accidente, Andrés Villouta denuncia la falta de infraestructura segura y la impunidad de los conductores imprudentes. Su historia es un llamado a la acción.
Foto: Rodrigo DAngelo / MDZ
Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

A ocho años del fallecimiento de Alan Villouta, ocurrido el 26 de agosto de 2017, su padre, Andrés Villouta, compartió en MDZ Radio 105.5 FM una serie de reflexiones profundas sobre el hecho que marcó su vida y la de su familia. Este caso no sólo expuso la imprudencia al volante, sino también las graves falencias en la seguridad vial y la infraestructura que persisten en la provincia.

Alan, de 21 años, fue atropellado en el Acceso Sur de Mendoza por Alejandro Verdenelli, quien en 2020 recibió una condena de 3 años de prisión en suspenso, 8 años de inhabilitación para conducir y 3 años de cumplimiento de reglas de conducta por homicidio culposo agravado. Sin embargo, Andrés asegura que hoy "no tiene sentencia. Él puede manejar porque ha apelado, exactamente. Está en suspenso, está en la Corte Suprema de Justicia".

"Lo revivimos a diario, cuando hacemos concientización, cuando hablamos con alguien y le decimos que es tan simple como 'si tomás, no manejes'. Es tan simple, pero es complicado entenderlo", expresó Villouta. "Todos tenemos derecho a volver a nuestra casa. El imprudente al volante a veces se cree tan potente que puede tener poder sobre la vida de los demás", agregó.

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Durante el juicio, se argumentó que Alan había corrido y chocado contra el auto. "Pensé que iba a tener que sacar la billetera y decirle: 'Señor Verdenelli, ¿cuánto se gastó para arreglar la puerta que mi hijo lastimó?'", relató con ironía. "Vivimos en un tiempo donde se ha perdido mucho el respeto a las normas", lamentó.

Villouta destacó que Verdenelli, a pesar de tener 12 faltas gravísimas de tránsito, como cruzar doble línea amarilla y exceso de velocidad, sigue conduciendo. "No tiene sentencia, puede manejar como vos, como yo, como cualquiera. Ha apelado y está en la Corte Suprema de Justicia", explicó.

El padre de Alan también criticó la falta de infraestructura vial segura. "No hay una pasarela en todo el Acceso Sur. Mi hijo fue atropellado a 150 km/h en una zona donde debía transitarse a 20 km/h", recordó. Además, denunció que el guardia de La Barraca Mall robó el teléfono de Alan, que podría haber sido clave para determinar la velocidad del vehículo. "El fiscal allanó la casa, pero el teléfono fue a parar a algún río", dijo.

Andrés y Andrea en homenaje a su hijo Alan en el Acceso Sur, frente a La Barraca, en Guaymallén.

Villouta reflexionó sobre el perdón y la justicia. "Le dije a Verdenelli: 'Yo a usted lo perdono, porque no creo que haya salido a matar'. Pero dos meses después, fue a comer una pizza al lugar donde mató a mi hijo, se rió y ni siquiera pagó él la cuenta", contó. "En este país, la plata mata la justicia. El que tiene plata se cree que tiene poder", afirmó.

A lo largo de estos años, Villouta y su esposa han trabajado en proyectos de concientización y seguridad vial. "Presentamos un proyecto para que los casos de víctimas de tránsito sean tratados por jurados, no por jueces garantistas", explicó. Sin embargo, criticó la falta de acción de las autoridades. "Hace 7 años que presentamos el proyecto de la pasarela y nos llaman ahora para una mesa de trabajo. Es como una sordera, son intereses creados", señaló.

Además, Villouta envió un mensaje a la audiencia: "El día a día es un regalo. No esperen a llegar a ese momento. No salgan de su casa peleados. Con respeto, amor y misericordia, podemos vivir en una sociedad diferente".