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La cruda realidad que afrontan las escuelas de Bahía Blanca a más de una semana de la catástrofe

En medio de la tormenta, cientos de vecinos de la localidad de Ingeniero White se refugiaron en la Escuela Mosconi. Su director, Raúl Contreras, habló con MDZ sobre el posible regreso a clases.
Los vecinos más afectados se refugiaron en el establecimiento a lo largo de toda una semana Foto: Agustina Castro/MDZ
Los vecinos más afectados se refugiaron en el establecimiento a lo largo de toda una semana Foto: Agustina Castro/MDZ

Al ver que todo se inundaba y que sus vidas corrían peligro si se quedaban en sus casas, donde todo se desmoronaba, cientos de vecinos tuvieron el instinto de supervivencia de buscar un lugar seguro para resguardarse. Familias enteras corrieron y, en ocasiones, nadaron hasta llegar a las escuelas que no estaban anegadas, puesto que contaban con niveles más elevados, a los que el agua no llegaba, al menos, durante las primeras horas. Tuvieron que forzar cerraduras para poder ingresar y escapar, por un tiempo, de la tempestad que azotaba a gran parte del partido de Bahía Blanca, en el sur bonaerense.  

“Ese viernes (7 de marzo), los accesos estaban todos inundados, así que ni yo ni ninguno de mis compañeros pudimos acercarnos a la escuela”, recordó Raúl Contreras, Director de la Escuela Secundaria N°1 General Enrique Mosconi, de la localidad bahiense de Ingeniero White, una de las más afectadas por el temporal. “El sábado a la mañana me encontré con que las 20 cuadras de alrededor de la escuela estaban inundadas, así que tuvimos que mojarnos para llegar. Había mucha gente que se había auto evacuado, o sea que habían entrado a la escuela para buscar un hogar, un lugar calentito que también tuviera comida, porque sabían que teníamos el comedor”, aseguró el director, en diálogo con MDZ, al relatar cómo la escuela se convirtió en un centro de evacuados por las inundaciones. 

Exalumnos, alumnos actuales y demás vecinos, con sus familias, de la localidad bahiense de Ingeniero White se fueron alojando en la escuela Mosconi con el fin de protegerse y contenerse ante la catástrofe que los había dejado sin nada. “Cada uno se quedaba en un aula y en otros espacios de la escuela. Se fueron organizando para cocinar, limpiar”, detalló Contreras, sobre cómo fue la semana en la que alrededor de 80 personas se refugiaron en los distintos espacios del establecimiento. 

Mirá la entrevista al director de la escuela de Ingeniero White

Pasaron siete días hasta que los últimos evacuados se retiraron de la institución. “Una vez que bajó el agua, muchas de las familias se fueron acercando a sus domicilios, comenzaron a limpiar y dejaron el establecimiento”, reveló el responsable de la escuela secundaria. 

Sin embargo, no todos pudieron ni quisieron volver a sus casas, donde todo quedó destrozado por el paso del agua. Precisamente, a esos damnificados, como también a quienes tenían necesidades especiales, “porque eran abuelitos o gente que necesitaba medicación, los llevaron al Ejército, a la Municipalidad o a otros lugares donde se pudieran alojar”, señaló Contreras, y agregó: “El viernes se fueron los últimos evacuados, cuando ya pudieron aclimatar sus hogares como para poder habitarlos nuevamente”. 

La escuela funciona como centro de donaciones en Ingeniero White

La ayuda por parte de todo el pueblo argentino comenzó a llegar el lunes después de la tormenta, el 9 de marzo, tanto a los clubes, a los municipios como a las mismas escuelas de cada localidad. “Los primeros días recibimos muchísimas donaciones pero de la gente, de los vecinos de Bahía e inclusive de White. Comida, frazadas; todo lo que podían, traían”, dijo agradecido el superior de la escuela, y sumó que “también se acercaron muchos voluntarios, de diferentes localidades de alrededor, hasta de Tandil, de Puan”. 

Ante la llegada de cientos de bolsones repletos de ropa, lo primero que hicieron los maestros y responsables fue ponerse a organizar y clasificar el material recibido. “Fuimos armando bolsas, llamando a las familias que más lo necesitaban o las mismas personas del barrio se lo iban diciendo a los demás, compartiendo fotos por Facebook”, sostuvo. Finalmente, entre el miércoles y jueves de la semana pasada empezaron a repartir todo. 

Por otro lado, la gente donó muchísima ropa que, en un principio fue de gran ayuda pero que, ahora, abunda. Por esto, Contreras ratificó: “Hay mucha ropa que queremos destinar a otras instituciones y lugares, para ir desocupando la escuela y poder ir arreglándola para el inicio de las clases”. 

“Lo que nos quedó, por ahora, fueron algunos bidones de lavandina y de agua, además de mucha ropa. Necesitamos más alimentos”, recalcó. 

¿Cuándo volverían a tener clases los estudiantes?

La escuela siempre fue considerada como la “segunda casa” de millones de niños, niñas y adolescentes. Por ello, muchos pensaron en refugiarse en las instituciones más cercanas ante un contexto tan desolador. Y, a pesar de que la mayoría de los evacuados ya regresaron a sus viviendas, el vínculo con la escuela no cesa. Ahora, la mayoría de los establecimientos educativos de Bahía Blanca recibe y distribuye donaciones. En ese contexto, los directivos y los mismos docentes intentan reconstruir y limpiar cada escuela para que el regreso de los niños a las aulas sea posible. 

“Todavía no tenemos el tiempo para volver a clases definido porque se nos inundó justo el lugar donde está la cisterna, que es la que nos envía con una bomba el agua al tanque, y no funciona. Las bombas también se rompieron. No contamos con agua ni suministro eléctrico por los primeros cuatro a cinco días tras la tormenta, por lo tanto la gente tenía que ir, cargar agua en baldes y vaciarlos en los baños, hasta que vinieron y llenaron los tanques. Pero bueno, ese agua del tanque se va a acabar y vamos a tener que arreglar la cisterna”, manifestó el director de la Escuela Mosconi, revelando la situación particular de ese establecimiento. 

“Lo mismo con respecto a la caldera; la tienen que arreglar para que cuando comience el frío podamos contar con calefacción en la escuela. Y todavía tenemos un poquito de agua en un aula, que es donde teníamos la parte de tecnología y algunos útiles de los chicos que se nos mojaron, y tampoco pudimos recuperar nada de eso aún”, agregó, enumerando los daños que sufrió la escuela por la inmensa inundación. 

Por otro lado, Contreras se sinceró al decir que están trabajando 12 horas por día para volver a poner el lugar en condiciones con el fin de abrir las puertas a los estudiantes que necesitan contención ante las pérdidas que sufrieron por el temporal. “Más que clases, los chicos van a volver para tener un lugar de contención. Sabemos que a muchos se les murieron sus mascotas; el agua les llevó todo lo que tenían. ¿Cómo les voy a dar clases de matemáticas si su cabeza está en otro lado?”, se planteó con crudeza. 

Los docentes, en medio del trabajo incansable para volver a ver a su colegio en condiciones, también deben prepararse para tener la fuerza y empatía necesaria para poder escuchar a los más chicos. Su trabajo será, principalmente, el de escucharlos y acompañarlos psicológicamente. 

“En un primer momento, lo que me motivaba a seguir era el propio impulso. Ya cuando me fui encontrando con compañeros, hablábamos sobre lo que teníamos que ir haciendo y nos dividíamos las tareas como podíamos. Pero al ver a las familias de nuestros estudiantes y al ver lo que necesitaban, eso te llenaba y te daba el empuje para seguir, porque ellos necesitan muchísima ayuda y ánimo nuestro. Les dábamos la poca comida que teníamos y todo lo que llegaba. Es un cansancio físico, pero sé que todas las familias están muy agradecidas con nosotros”, confesó conmovido el director de la escuela de Ingeniero White. 

A pesar de las toneladas de donaciones que llegan para la comunidad, aún faltan materiales para que los niños puedan regresar a las aulas, con al menos lo básico que se necesita para estar en una clase. “Si la comunidad pudiese colaborar con útiles escolares, sería genial. Es para el regreso de los chicos que perdieron todo, porque a la mayoría de nuestros estudiantes se les inundó toda la casa y obviamente que no cuentan con nada. Lapiceras, carpetas, hojas, lo que sea. Cualquier cosa que puedan enviar es una ayuda muy grande para toda la comunidad”, pronunció Contreras. 

“Para la escuela, ya nos estamos poniendo en campaña para ver cómo podemos reconstruirla. Por ahí hay cerraduras que se rompieron. Si alguien quiere donar computadoras, mouse o cargadores, bienvenido sea. Todo lo que es muebles, algunos se mojaron y se estropearon; otros, por suerte, no, porque estaban en otros lugares. Respecto a todo lo que es mercadería, la Municipalidad es la que se ocupa; ellos nos van a enviar para el comedor en el que 120 estudiantes comen. Nosotros tenemos orientación en educación física y también se nos mojaron todos los artículos. Entonces, necesitamos colchonetas, conos…”, sumó, respecto a las donaciones necesarias para que la escuela vuelva a estar en condiciones para abrir las aulas. 

Foto: Agustina Castro/MDZ

¿Qué más falta en las escuelas afectadas de Bahía Blanca para el inicio de clases?

Por su parte, Walter Trionfetti, efectivo de la Infantería de la Marina Argentina, aseguró que el problema de la Escuela Mosconi se repite en varias instituciones de las localidades más afectadas como General Cerri e Ingeniero White. “El principal problema que están teniendo las escuelas son los sistemas eléctricos, las salas de máquinas donde tienen cisternas porque quedó todo inundado”, aseguró el militar. 

Asimismo, explicó que la mayoría de las escuelas de la zona funcionan con bombeo de agua de las cisternas a los tanques. “Hoy por hoy, hay que repasar todas las bombas de las escuelas que se inundaron. El 90% están inoperativas, se quemaron; les entró agua a los bobinados”, determinó. 

“Hasta el momento tenemos alrededor de 35 bombas ya levantadas. No sabemos de dónde vamos a sacar esa capacidad para reparar o conseguir bombas nuevas. Va a depender mucho de lo que consigamos”, concluyó Trionfetti.