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Museo Nacional de Bellas Artes: una muestra ecléctica que vale la pena ver

“Museo secreto. De la reserva a la sala” que se presenta en nuestro museo mayor reúne unas 300 obras provenientes de las reservas (esto es, que no estaban en exhibición).

Conforme al guion oficial “la muestra ha sido concebida en un esquema no lineal, conectando géneros, estilos y temas con obras distribuidas en grandes núcleos a modo de constelaciones que habilitan diálogos históricos y estéticos, y que, a la vez, ponen en tensión diversas concepciones del arte como herramienta de representación”. Algunas de estas obras no se habían expuesto nunca. Incluye pinturas, dibujos grabados esculturas e instalaciones de unos 250 artistas argentinos y extranjeros desde el siglo XIV hasta la actualidad seleccionadas entre las 13.000 obras que posee el museo. 

Se comparta o no la selección y la distribución en la sala (el Pabellón de exposiciones temporarias, sobre la Av. Figueroa Alcorta) la exposición por la amplitud y calidad de sus individualidades merece ser visitada. Seguramente no todos compartan preferencias pero todos, alguna perla han de encontrar y apuesto a que nadie quedará defraudado. Reseñar la muestra requeriría un libro entero, por lo tanto vamos a nuestra selección que es absolutamente personal. Se ajusta a la línea marítima con sesgo conservacionista que venimos trayendo.  Además, comparte el espíritu curatorial de la exposición: el eclecticismo.

Sorolla, mago de la luz

Joaquín Sorolla y Bastida nació en Valencia el 27 de febrero de 1863. Falleció en 1923. Es el gran iluminista de la pintura española. De él nos hemos ocupado en distintas ocasiones, incluida la última columna cuando lo vinculamos al pintor de las playas marplatenses Julio Vila y Prades.

Joaquín Sorolla y Bastida, “En la costa de Valencia”

La obra ahora expuesta llamada "En la costa de Valencia", óleo de 1898 es una de las varias que tiene el Museo Nacional de Bellas Artes  MNBA y seguramente de las más conocidas ya que, por su belleza, ha sido muy reproducida. 

Collivadino, Pio (1869 - 1945)

Collivadino Pío, “El Riachuelo”

La obra colgada “El Riachuelo” de 1916 es excepcional en varios sentidos. En primer lugar, porque en un lenguaje impresionista acorde a la época es de una belleza extraordinaria. 

Como documento histórico-arquitectónico es fundamental. Tomado, seguramente desde el puente-transbordador Nicolás Avellaneda que había sido construido dos años antes, la vista del Riachuelo, hacia el sur muestra primero el puente ferroviario Barraca Peña (del FC. Sur) y más atrás el Transbordador Justo J. de Urquiza de 1915.  Este, también llamado puente Patricios, unía la capital en la avenida de igual nombre con la calle Deán Funes de Avellaneda. Al fondo, la ciudad todavía sin rascacielos.

Por si fuera poco, el color del río resulta una apelación ecológica avant la lettre.

Spilimbergo, Lino Enea, “Terracita”.

De Lino E. Spilimbergo (1896-1964) no nos hemos ocupado todavía. Reproducimos acá “Terracita” de 1933, a fin de introducir la próxima nota que vendrá a subsanar una omisión grave. Mientras tanto el clima metafísico de la vista frente al mar justifica este adelanto.

Para completar elegimos a dos artistas cuyas obras acertadamente están expuestas juntas en el Museo. Ambas tienen uno claro sentido conservacionista que ha marcado la producción de ambos artistas. 

García Uriburu, Nicolás, “Utopía del sur”.

“Utopía del Sur” de Nicolás García Uriburu es un óleo de gran tamaño (180 x 190 cms) de 1993 del artista que desde su intervención de las aguas de Venecia durante la bienal de 1986 adquirió fama internacional. Aquella fue una denuncia desde el arte de un proceso que lamentablemente lejos de atenuarse, se ha hecho acuciante. En tal sentido la obra de Uriburu fue a la par de profética, iniciática de un modus que ya hoy resulta un tanto trillado.

En la obra expuesta el querido Nicolás retoma un discurso olvidado de Joaquín Torres García. En un mapa atípico coloca arriba el sur de una Sud América verde surcada de sus grandes ríos. Metafóricamente (a mi ver) las Malvinas aparecen entrañablemente próximas al continente.

Benedit, Luis F. “Tursiops Truncatus”.

Para terminar “Tursiops Truncatus” de Luis Fernando Benedit (1937-2011) una escultura de 2008. Está realizada en fibra de vidrio con huesos de delfín y luces de neón. El título copia el nombre científico del cetáceo. El resto del texto (1.000.000 tn- 300.000 tn) alerta sobre el descarte pesquero y la captura incidental. 

Se dice que en el Mar Argentino se pescan en promedio algo más de 1.000.000 toneladas de peces e invertebrados por año. Como consecuencia del descarte pesquero aproximadamente 300.000 toneladas de especies no buscadas se desperdician principalmente por la baja selectividad de los sistemas de pesca. 

La obra de Benedit fue originalmente expuesta en Arteba en 2008 y más tarde en el Ecocentro de Puerto Madryn. La reseña de la exposición no aclara las circunstancias (que desde ya aplaudimos) en que ingresó en los fondos del Museo aparentemente en 2023. 

En suma, una muestra ecléctica para no dejar pasar.

Carlos María Pinasco, consultor de arte.

Carlosmpinasco@gmail.com