La discusión entre la ideología de género, la llamada "cultura woke" y la Iglesia
La Iglesia Católica, a lo largo de su historia, ha abordado diversos temas relacionados con la sexualidad humana, el género y la familia. En los últimos años, el debate sobre la ideología de género y la llamada "cultura woke" ha cobrado relevancia, y la Iglesia ha expresado su postura al respecto a través de diversos documentos y declaraciones. La reciente declaración "Dignitas Infinita" del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (2024) ofrece una nueva perspectiva sobre la dignidad humana, que ilumina la comprensión de estos temas.
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La distinción entre sexo y género: una mirada antropológica
La Iglesia reconoce la distinción entre sexo biológico y género como construcción social. En su documento "Varón y mujer los creó" (2019), la Congregación para la Educación Católica señala que "se pueden distinguir, pero no separar" el sexo biológico (sex) y el papel sociocultural del sexo. Esta distinción es fundamental para comprender la visión de la Iglesia sobre la persona humana. El sexo biológico se refiere a las características biológicas y fisiológicas que distinguen a hombres y mujeres. El género, por su parte, se refiere a los roles, comportamientos y expresiones que una sociedad atribuye a hombres y mujeres.
La Iglesia reconoce que los estudios de género pueden ser útiles para analizar cómo se han vivido las diferencias sexuales en diferentes culturas y épocas, y para identificar posibles situaciones de discriminación o injusticia. Sin embargo, advierte sobre el riesgo de que esta perspectiva se convierta en una ideología que niegue la realidad del sexo biológico y la complementariedad entre hombres y mujeres. "Dignitas Infinita" reafirma esta postura al señalar que "la diferencia sexual es la más importante de todas".
Hace unos años el papa Francisco afirmaba: Amoris laetitia 56: "Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo (…) No hay que ignorar que el sexo biológico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir, pero no separar".
La ideología de género: una crítica a sus fundamentos
La Iglesia ha expresado su preocupación por lo que considera una "ideología de género" que, según su visión, promueve la idea de que cada persona puede elegir su propia identidad de género, independientemente de su sexo biológico. En su documento "Dignitas Infinita" (2024), la Congregación para la Doctrina de la Fe afirma que "la teoría de género... es extremadamente peligrosa porque borra las diferencias en su pretensión de igualar a todos".
La Iglesia sostiene que esta visión puede llevar a la confusión y a la negación de la diferencia entre hombres y mujeres, que considera una realidad fundamental creada por Dios. En este sentido, el Papa Francisco ha advertido sobre la "colonización ideológica" de la teoría de género, que considera que "niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer". "Dignitas Infinita" refuerza esta idea al afirmar que "la identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo". La Iglesia critica la idea de que el género es una construcción social completamente independiente de la biología. Afirma que la diferencia sexual entre hombre y mujer es una realidad inscrita en la naturaleza humana y que tiene implicaciones importantes para la identidad personal, las relaciones interpersonales y la familia.
Así lo afirma "Dignitas Infinita": "No hay que ignorar que el sexo biológico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar". Por lo tanto, debe rechazarse todo intento de ocultar la referencia a la evidente diferencia sexual entre hombres y mujeres: "no podemos separar lo que es masculino y femenino de la obra creada por Dios, que es anterior a todas nuestras decisiones y experiencias, donde hay elementos biológicos que es imposible ignorar". Sólo cuando cada persona humana puede reconocer y aceptar esta diferencia en reciprocidad es capaz de descubrirse plenamente a sí misma, su dignidad y su identidad”.
La "cultura woke": una visión del mundo en tela de juicio
En este tiempo muchas voces han expresado su preocupación por la llamada "cultura woke", que considera que promueve una visión del mundo en la que se enfatizan las diferencias y se fomenta la división y el enfrentamiento. En su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2023, el Papa Francisco advirtió sobre los riesgos de "ideologías que dividen y enfrentan a las personas", y llamó a construir una cultura de paz basada en el reconocimiento de la dignidad de cada persona y en la búsqueda del bien común.
"Dignitas Infinita" se alinea con esta visión al señalar que "los intentos que se han producido en las últimas décadas de introducir nuevos derechos, no del todo compatibles respecto a los definidos originalmente y no siempre aceptables, han dado lugar a colonizaciones ideológicas".

La tendencia de la "cultura woke" lleva a dividir a las personas en grupos identitarios y a promover una visión conflictiva de la sociedad. La verdadera justicia social se basa en el reconocimiento de la igual dignidad de todos los seres humanos y en la promoción del bien común, no en el defensa de un colectivo imaginario e informe.
La postura de la Iglesia: dignidad humana y complementariedad
La Iglesia Católica reafirma su postura sobre la complementariedad entre hombres y mujeres, basada en la enseñanza bíblica y en la tradición cristiana. En su documento "Amoris Laetitia" (2016), el papa Francisco señala que "la complementariedad entre el varón y la mujer no debe entenderse como una rígida división de roles, sino como una riqueza que puede manifestarse de diversas maneras".
La Iglesia también destaca la importancia de respetar la dignidad de toda persona, independientemente de su orientación sexual o identidad de género. En su documento "Dignitas Infinita", la Congregación para la Doctrina de la Fe afirma que "toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar todo signo de discriminación injusta". La Iglesia, al mismo tiempo que reafirma la importancia de la diferencia sexual y la complementariedad entre hombre y mujer, se opone a toda forma de discriminación o violencia contra las personas por su orientación sexual o identidad de género.

Un llamado al diálogo y al discernimiento
La visión de la Iglesia Católica sobre género, ideología de género y la llamada "cultura woke" es compleja. La Iglesia reconoce la distinción entre sexo y género, pero advierte sobre los riesgos de una ideología de género que niegue la realidad del sexo biológico y la complementariedad entre hombres y mujeres. Al mismo tiempo, reafirma la importancia de respetar la dignidad de toda persona y de construir una cultura de paz basada en el reconocimiento de la igualdad y la fraternidad.
"Dignitas Infinita" ofrece un marco antropológico sólido para comprender la postura de la Iglesia sobre estos temas, al recordar que "la dignidad de la persona humana es inherente a su ser, desde el momento de la concepción hasta su muerte natural". Esta dignidad, que "es la base de todos los derechos humanos", exige que se reconozca y se proteja la igual dignidad de todo ser humano, sin distinción de sexo, raza, religión u otra condición.
La Iglesia, al abordar estos temas, busca promover una visión integral de la persona humana, que tenga en cuenta tanto su dimensión biológica como su dimensión social y cultural. La Iglesia invita al diálogo y al debate constructivo sobre estas cuestiones, con el objetivo de buscar el bien común y la promoción de la dignidad de toda persona.
* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en Educación.

