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Héroes en el caos: la dura realidad de los brigadistas en la Patagonia

Comenzaron a combatir los incendios en un contexto de incertidumbre laboral y con contratos vencidos. Renuncias, falta de presupuesto y reclamos que llevan años sin respuesta.

Superhéroes sin capa. Luchadores incansables que rara vez ocupan las primeras planas de los diarios mientras funcionarios tuitean desde un helicóptero para cumplir y regresar a Buenos Aires. Héroes en el caos. Así podría definirse a los brigadistas que en estos momentos combaten los incendios en la Patagonia argentina.

El desastre en el sur alcanzó notoriedad en las últimas dos semanas, aunque el fuego comenzó a devorar bosque nativo en diciembre de 2024. A más de un mes y medio del inicio de los incendios, la cantidad de hectáreas arrasadas supera las 20 mil, un número que equivale a la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Durante ese periodo, el ministro de Defensa Luis Petri y la ministra de Seguridad –encargada del manejo del fuego- viajaron hasta el sur en una sola ocasión. Tampoco existió una cadena nacional por parte del presidente Javier Milei para explicar cuál es el plan de acción que tiene la Nación para contrarrestar lo que ya es una catástrofe.

En ese contexto, y como ocurre desde hace años, los brigadistas se calzaron el traje de héroes. Cuando la Patagonia comenzó a incendiarse en diciembre surgieron dos noticias indignantes: el director de Parques Nacionales, Cristian Larsen, viajó a Bariloche y gastó 339.200 pesos en un almuerzo, una suma equivalente a lo percibía el año pasado un brigadista. Además, la Asociación de Trabajadores del Estado –ATE- denunció que muchos trabajadores continuaban trabajando para frenar el fuego a pesar de que sus contratos laborales vencían el 31 de ese mes.

En un contexto de precariedad e incertidumbre laboral, los contratos de los brigadistas y trabajadores de Parques Nacionales fueron extendidos solo por tres meses, curiosamente, cuando los incendios comienzan a ser menos frecuentes. Hoy, un ingresante dispuesto a poner en peligro su vida para cuidar los recursos naturales nacionales percibe aproximadamente 800 mil pesos por mes, una suma irrisoria para los costos de vida que existen en el sur.

Brigadistas: entre el fuego y la incertidumbre laboral

“La situación actual de los contratos es que después de 25 días sin tener certeza de la continuidad, con despidos de 10 brigadistas a fines de diciembre, firmamos contratos por 3 meses. Esto en la actividad es un retroceso de más de 10 años. Lo relevante es que ningún brigadista que depende de Nación, incluidos los 160 del Servicio Nacional y los 400 de Parques Nacionales, formamos parte de la planta permanente del Estado. Todos somos contratados y ahora solo por tres meses”, señaló a MDZ, Hernán Mondino, brigadista de la comarca andina.

Y agregó: “la inestabilidad es crónica y se sostuvo en todos los gobiernos. Hay compañeros contratados de esta manera hace más de 20 años. A la hora de tomar decisiones personales afecta porque por ejemplo da lugar a pensar, que va a suceder cuando termine la temporada a fines de marzo junto con nuestro contrato”.

Una brigada en plena acción
Foto: gentileza Hernán Mondino

Las paupérrimas condiciones que afectan a los trabajadores generó que, en medio de los incendios, cuatro brigadistas con más de 10 años de experiencia decidieran renunciar. “Se vacía el sistema porque concretamente no hay una orientación que permita desarrollarse de manera personal ni profesional”, explica el brigadista.

La Patagonia argentina atesora la tercera reserva de hielo mundial y un ecosistema único e irrepetible. Sin embargo, los encargados de protegerla reciben sueldos irrisorios. Hoy, un brigadista que recién ingresa para desempeñarse en la zona centro del país, donde no se percibe un plus por zona desfavorable, cobra 470 mil pesos en mano. En el sur nacional, la suma asciende 800 mil pesos, un sueldo que hace imposible llegar a fin de mes en la región más cara del país. “Esto hace que el complemento del salario se haga sí o sí con otros trabajos, de ahí que ponemos de relieve la condición de pluriempleo que muchos hacemos”, relata Mondino.

Pocos brigadistas y recursos escasos

Un informe realizado por Parques Nacionales hace algunos años detallaba la necesidad de incorporar 200 brigadistas para alcanzar los 600, un número que también resulta irrisorio si tenemos en cuenta que la Argentina posee la octava superficie más grande del Planeta Tierra. Hoy, la cantidad de trabajadores no supera los 400. Denuncian falta de infraestructura, categorías, incumplimiento del Convenio Colectivo de Trabajo y despidos por emitir opiniones políticas.

El problema no es nuevo. “No veo apoyo de los gobiernos. En la temporada hay una atención particular en los incendios por parte de los gobernantes, pero no hay una política direccionada en resolver problemas estructurales como la precariedad laboral de la actividad, la infraestructura deficiente o mecanismos de prevención a lo largo del tiempo”, sostiene Mondino.

Extenuados.
Foto: gentileza Hernán Mondino

Y agrega: “Hay una accionar en función de la presión de la opinión pública. Por ejemplo, el tema de los medios aéreos se resuelve, pero no es que trayendo el avión cisterna más grande se resuelve, tiene que existir una cuestión más integral que va desde estado de las pistas, las bases operativas, la estabilidad laboral, la prevención, etcétera. De los gobiernos esperamos políticas integrales porque los trabajadores tenemos mucho para aportar”.

“Somos los que terminamos por apagar los incendios y el eslabón más importante de la cadena. Incluso más que cualquiera de los funcionarios de turno que pasan sacándose fotos grandilocuentes con mapas y chaquetas amarillas”, afirma el brigadista. Quizás se refiera a los dirigentes nacionales que, en más de un mes de incendios, visitaron la Patagonia en una sola ocasión. O quizás no, vaya uno a saber. Mientras tanto, continúan combatiendo fuego porque alguien tiene que hacerlo. Eso es lo que hacen los héroes del caos.