Aumentos que golpean: los mendocinos ya compran la carne en cuotas
Pasaron dos semanas desde que se conocieron datos que reflejan un cambio histórico en la mesa de los argentinos: por primera vez se consume más pollo que carne. Esa tendencia se refuerza con cada aumento de precios. Esta semana, el incremento en los mostradores fue entre el 5% y el 10%, empujado por la falta de hacienda en el Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG). ¿Cómo se mueve el consumo en Mendoza?
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La situación, según analistas del sector, podría agravarse en los próximos meses. En algunas carnicerías de Mendoza, el aumento de precios ya impacta en la demanda. "Se compra mucho con Plan Z", dijo un vendedor de Carnes Rizzo en referencia al plan de financiación que ofrece la Tarjeta Naranja y que permite elegir el número de cuotas para pagar la compra. En los últimos días "el consumo ha bajado", agregó el vendedor.
Los precios siguen en alza y no se descarta un nuevo aumento antes del fin de semana. En las carnicerías del Mercado Central el vacío pasó de $13.000 a $13.500 el kilo, la punta de espalda subió $500, el asado de carnicero cuesta $9.990 y el asado de segunda $8.690.
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La caída del consumo no solo se mide en kilos vendidos, sino también en el cambio de hábitos. "Siempre en enero baja la venta, pero con estos aumentos está complicado. La gente está comprando cortes más baratos o reduciendo la cantidad", explicó un carnicero del Mercado Central. Según él, muchos recurren a billeteras virtuales o al pago con tarjetas, aunque "la gente trata de no endeudarse".
En una carnicería de calle Patricias y General Paz, la encargada describió la situación con preocupación: "Los precios subieron tan rápido y tantas veces que no sabemos por qué. Siempre en enero baja la demanda, pero ahora se notó mucho más. El consumo se volvió muy selectivo: la gente solo compra lo que está en oferta". Además, explicó que hay un incremento en la compra de achuras, algo poco común en verano, y que muchas personas buscan alternativas más económicas como el asado de cerdo.
El impacto en el bolsillo es evidente. Daniel Goyochea, un jubilado mendocino, relató su realidad: "Pago $110.000 de alquiler y me quedan $150.000 para vivir. ¿Carne? La última vez que comí fue en Navidad, porque me invitaron. Hoy vengo a comprar huesos para hacer sopa".
Otros consumidores intentan mantener el asado en su rutina, pero cada vez con mayor esfuerzo. "El fin de semana pagué $10.900 el kilo de vacío, ahora está a $13.500. Entre la carne y los embutidos, un asado para siete personas me costó casi $80.000", contó un mendocino.
La posibilidad de pagar en cuotas se convierte en una alternativa para no resignar costumbres. Sin embargo, en algunas carnicerías no reciben tarjetas de crédito y las personas optan por pagos en efectivo, con débitos los días que hay reintegro del Banco Nación o con mercado crédito. "La gente pregunta por cuotas, pero nosotros solo aceptamos una. Muchos usan mercado pago y hacen la financiación desde ahí, con mercado crédito", explicó la encargada de la carnicería Mignani.
Con un panorama económico incierto y previsiones de escasez de hacienda para el año, el precio de la carne vacuna seguirá siendo un factor determinante en la alimentación de los mendocinos. Mientras algunos ajustan sus elecciones y otros buscan financiamiento, el asado sigue perdiendo su lugar en la mesa.

