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Cinco imputados por la muerte de Agustín Ramos y una verdad que empieza a salir a la luz

Cinco empleados de Saludarte fueron imputados por homicidio culposo. La causa avanza con nuevas pruebas que contradicen la versión del centro de día sobre la muerte de Agustín.

La investigación por la muerte de Agustín Ramos, un joven de 22 años con discapacidad que asistía al centro de día Saludarte, dio un giro con la imputación de cinco personas por homicidio culposo en grado de coautoridad. La causa, a cargo de la fiscal Andrea Lazo, avanzó luego de que la familia sumara al abogado Cristian Vaira Leyton a su representación legal, quien aportó pruebas clave que pusieron en jaque la versión oficial de la institución.

Los imputados son Julián Carrique, Emilia Luengo, Ezequiel Sánchez, Silvina Escobar y Julia Sassi, todos trabajadores del centro de día. Entre las pruebas presentadas, se destaca la historia clínica del Sanatorio Regional, que confirma que previo a su muerte Agustín ingresó con un cuadro de "ahogamiento por inmersión", y detalla que Agustín tenía el 70% de los pulmones y el estómago con agua.

La defensa de la familia a cargo del Dr. Cristian Vaira Leyton. Foto: Gentileza.

Al momento de su ingreso, el informe médico describía: "Paciente de 22 años con antecedente de displasia cortical, epilepsia. Es traído por servicio ECI por presentar ahogamiento por inmersión. Paciente se encontraba en centro de día en pileta, donde posiblemente podría haber sufrido crisis convulsiva. Paciente pálido, con dificultad respiratoria. Se realiza oxigenoterapia. Solicito TAC cerebral y de tórax. Se decide pase a UTI".

Otra evidencia clave es la denuncia realizada por el propio centro de día ante el seguro, donde se consigna que Agustín estaba "sumergido ahogándose" al momento del incidente. "A las 14:04 horas, los profesores presentes en la pileta advirtieron que Agustín Ramos Scafetti se encontraba debajo del agua. Inmediatamente la referente de sala, Emilia Luengo, lo retiró del agua, asistida por la enfermera Silvina Escobar. Al ser retirado, Agustín estaba consciente, tosía y expulsaba agua por la boca", detalla el documento. 

Contradicciones en la versión del centro de día y otra posible imputación

Las pruebas aportadas por la defensa contradicen el relato brindado a la familia por parte del centro de día. Según consta en el expediente, la directora de Saludarte llamó a la madre de Agustín en el momento del hecho y le informó que su hijo estaba teniendo un episodio de convulsiones, omitiendo la verdadera gravedad de la situación.

Desde el centro de día no llamaron al 911. Foto: Gentileza.

Cuando la madre de Agustín llegó al lugar, 30 o 40 minutos después del episodio, pidió que alguien llamara a una ambulancia, algo que aún no habían solicitado desde Saludarte. No obstante, el centro de día no llamó al 911, sino a una ambulancia privada contratada, la cual se demoró otros 40 minutos en arribar porque la institución no había actualizado su domicilio ante los servicios de emergencia. Un familiar de Agustín tuvo que salir a buscarla para guiarla hasta el sitio.

A la luz de estos hechos, la defensa encabezada por Vaira Leyton también ha solicitado que se impute a la directora del centro de día por "omisión de auxilio", un delito que podría derivar en una pena de hasta un año de prisión o inhabilitación especial.

Irregularidades en la habilitación del centro de día

El centro de día Saludarte contaba con la habilitación municipal y la categorización del Ministerio de Salud de la Nación, pero solo para su sede registrada en la calle Terrada N° 1668 de Perdriel, Luján de Cuyo. Cuando la institución se trasladó al callejón de servidumbre Taguada, no tramitó la nueva habilitación requerida para funcionar legalmente.

El centro de día estaba habilitado en calle Terrada y no en el callejón Taguada.

La única documentación con la que contaba era la aprobación de factibilidad de futuro funcionamiento otorgada por la Subdirección de Fiscalización y Habilitaciones del Ministerio de Salud en agosto, sin haber completado el proceso necesario.

La imputación de los cinco empleados de Saludarte marca un punto de inflexión en la causa y abre el camino para esclarecer lo ocurrido en las últimas horas de vida de Agustín. La familia insiste en que hubo negligencia y ocultamiento de información y espera que se haga justicia.