Presenta:

Un gran descubrimiento sobre cómo leemos

La alfabetización implica el desarrollo de una zona específica en el córtex visual ventral que se especializa en el reconocimiento de palabras.
Desde Wumbox creemos que para mejorar las prácticas de enseñanza y el aprendizaje es necesario intercambiar experiencias. Foto: UBA
Desde Wumbox creemos que para mejorar las prácticas de enseñanza y el aprendizaje es necesario intercambiar experiencias. Foto: UBA

El III Congreso Internacional de Alfabetización Inicial organizado por Wumbox tendrá como expositor al gran Stanislas Dehaene, uno de los más reconocidos neurocientíficos de nuestra época. ¿Cuáles son los últimos avances en el estudio de la lectura y la dislexia? 

Por qué un Congreso

Desde Wumbox creemos que para mejorar las prácticas de enseñanza y el aprendizaje es necesario intercambiar experiencias, formarse con los distintos abordajes existentes y conocer los avances de las investigaciones académicas y científicas que se estén llevando a cabo. Con el objetivo de congregar a docentes, terapeutas, educadores y  cualquier persona involucrada con la tarea de enseñar, para acercar los más innovadores abordajes y dialogar sobre cómo podemos mejorar la educación organizamos este III Congreso de Alfabetización Inicial y Comprensión Lectora, podes inscribirte haciendo click aqui.  

            

Hacia lo profundo del aprendizaje de la lectura: las redes neuronales convolucionales

En 2024 el neurocientífico francés, eminencia en enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura, Stanislas Dehaene junto a Aakash Agrawal, publicó un artículo en PLOS, una revista digital, donde los investigadores resumían su trabajo con redes neurales convolucionales. Las redes neuronales convolucionales (también conocidas como CNN por sus siglas en inglés) son algoritmos diseñados para procesar datos imitando el ojo humano. Estas redes son la tecnología detrás del reconocimiento facial que usamos para acceder al teléfono y a determinadas aplicaciones, o de la función que permite etiquetar personas en las redes sociales a partir del reconocimiento de una imagen. 

El cerebro es experto en distinguir dos objetos similares visualmente

Más allá de variaciones en la ubicación, el tamaño, la iluminación. Esta capacidad es la que se pone en juego cuando leemos fluidamente. “Tres o cuatro veces por segundo los lectores fluidos detienen su atención sobre una palabra y la reconocen precisamente entre miles de otras entradas del léxico mental. Algunas palabras que son similares representan un desafío para el cerebro”, explican los investigadores. Justamente lo que indagan es la arquitectura neurofisiológica que permite este reconocimiento invariante de palabras y lo hacen con la ayuda de una red neuronal convolucional que se comporta como el córtex  visual ventral del cerebro que se encarga de reconocer objetos y formas. 

Existen dos teorías acerca de cómo sucede este proceso de reconocimiento: la de los esquemas contextuales dice que el reconocimiento se da por la relación entre las letras de una palabra basada en sus posiciones, mientras que la de los esquemas posicionales dice que el reconocimiento se da por una codificación de las palabras según el orden relativo de las letras. Durante mucho tiempo se pensó que los pares de letras (bigramas) tenían un rol fundamental en el reconocimiento de las palabras, pero los hallazgos muestran que su importancia es menor de lo que se pensaba, porque a medida que se desarrolla la alfabetización la representación de palabras se vuelve más compleja, y la independencia entre las letras crece.  

A partir del entrenamiento de esta red neuronal convolucional, Dehaene y su equipo profundizaron el conocimiento acerca de cuáles son los mecanismos y circuitos cerebrales involucrados en el reconocimiento invariable de las palabras, que es lo que permite la lectura fluida. Estos avances abren la puerta a la investigación acerca de cuáles son las mejores maneras para enseñar la lectura, así cómo también cuáles son las estrategias más eficientes para abordar casos de dificultades en el aprendizaje de la lectura. 

A cada dislexia su tratamiento

Este entusiasta explorador del cerebro humano también condujo otro estudio científico con el objetivo de desarrollar un test que permitiera precisar los tipos de dislexia que pueden afectar a una persona. La dislexia es una dificultad específica de la lectura con base neurobiológica que tiene una alta prevalencia a nivel mundial, afectando al 10% de la población. 

Dehaene y su equipo buscan ir más allá de la teoría que sostiene que la dislexia se debe a un único déficit cognitivo. Por un lado, ellos avalan la teoría de la “ruta dual de la lectura” según la cual la lectura en voz alta pone en marcha dos procesos cognitivos, el léxico (que permite leer las palabras globalmente, sin necesidad de descomponerla letra por letra) y el fonológico (que lee las palabras identificando cada letra y transformándolas en sonidos). 

Este modelo y la idea de los diferentes tipos de dislexia se retroalimentan. El modelo permite entender qué tipo de circuito está afectado en los distintos tipos de dislexia. A su vez, los distintos tipos de dislexia señalan que hay varias rutas para la lectura que pueden verse afectadas. 

Dehaene describe diez tipos de dislexia (atencional, relacionada con la posición de las letras, con la identificación de las letras, por negligencia, por problemas en el análisis ortográfico-visual, o en la conversión de los grafemas a los fonemas, por problemas en el sistema fonológico, de vocales, superficial y profunda). Cada una de ellas presenta síntomas específicos en la lectura y requiere de intervenciones distintas. Si bien en la actualidad, existen múltiples tests y Screenings que permiten diagnosticar dislexia, estos todavía no son lo suficientemente precisos y pueden arrojar falsos resultados. 

Aquí es donde entran Dehaene, Cassandra Potier Watkins y Naama Friedmann a la cancha con un instrumento de screen (escaneo) innovador: el test Malabi (diseñado para evaluar dislexia en francés) que combina distintos tipos de subtest (palabras sueltas, pseudopalabras y pares de palabras) y permite especificar qué tipo de dislexia presenta una persona. Utilizando esta innovadora herramienta de evaluación los investigadores pudieron diagnosticar tipos de dislexia evolutiva (aquella que aparece con el desarrollo propio de las personas y no por algún traumatismo) que no habían sido diagnosticados antes para el idioma francés y también mostraron que podrían existir “dislexias selectivas”, es decir dislexias que afectan la capacidad de leer ciertas palabras. 

Un gran paso para el aprendizaje

Estas investigaciones representan un enorme avance en los estudios del aprendizaje de la lectura y la escritura. No sólo porque permiten diagnosticar más específicamente los déficits cognitivos y planificar mejor los tratamientos para compensarlos, sino porque demuestran cómo las neurociencias pueden ayudar a mejorar la forma que tenemos de abordar la alfabetización

Stanislas Dehaene va a estar presentando las últimas novedades sobre neurociencia cognitiva y dislexia en el III Congreso Internacional de Alfabetización Inicial organizado por Wumbox, que se llevará a cabo el 4 y 5 de abril online.