Presenta:

El increíble poder de los bebés

El trabajo del bebé es hacer crecer estas conexiones neuronales, generar una red inmensa y prolífica de conexiones a partir de sus experiencias tempranas.
Las neurociencias se constituyeron como una disciplina en sí misma.

Las neurociencias se constituyeron como una disciplina en sí misma.

Archivo MDZ

El III Congreso de Alfabetización Inicial y Comprensión Lectora organizado por Wumbox tendrá a la Dra. Patricia Kuhl como disertante. Ella viene realizando estudios con innovadoras tecnologías no invasivas para analizar lo que pasa en el cerebro de las personas durante los primeros meses de vida. Estos estudios revolucionarios permiten conocer más a fondo cómo se da el proceso de aprendizaje de una lengua, los procesos de comprensión, y cómo se forjan las habilidades precursoras de la lecto escritura.  

Observadora de bebés

Patricia Kuhl es profesora de ciencias del habla y la audición, codirectora del Instituto de Aprendizaje y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Washington. Es especialista en procesos de adquisición del lenguaje, las bases neuronales del lenguaje, y el desarrollo de éste en el autismo. 

Se han realizado estudios en el cerebro de las personas durante los primeros meses de vida.

En 2012 fue convocada como oradora a una charla TED oficial en la que presentó algunos de los estudios científicos que estaba llevando a cabo sobre cómo se desarrolla el cerebro de los bebes en los primeros años de vida en relación a la adquisición del lenguaje y el aprendizaje. Esta charla, que tiene más de 4.5 millones de vistas, generó todo un revuelo en el ámbito de la educación

Charla TED: La genialidad lingüística de los bebés

Una primavera en el cerebro

En una conferencia presentada por la Asociación Alexander Graham Bell para los sordos , Hearing First y el National center for Hearing Assesment and Management, Kuhl hace hincapié en la asombrosa capacidad de desarrollo que tiene el cerebro humano en los primeros años de vida. Cuando nacemos el cerebro tiene el 25% del tamaño que tendrá en la adultez. Lo más llamativo es que el mayor crecimiento se da entre los 0 y el año, cuando el cerebro adquiere el 75% del tamaño que tendrá de adulto. Para cuando los niños comienzan la escuela, su cerebro ya tiene el 92% de su tamaño final. 

Al nacer el cerebro humano tiene todas sus “partes”, el córtex auditivo, el visual, el cerebro social, el cortex pre-frontal, pero éstas no están conectadas. Es como si se tratara de una oficina con muchos despachos, dice la experta, pero sin conexiones de teléfono entre ellas. Las 86 mil millones de neuronas que tenemos al nacer comienzan a hacer sinapsis entre ellas a partir de la experiencia. La mayor cantidad de conexiones neuronales que tendremos en nuestra vida se generan entre los 0 y los 3 años de edad. A partir de los 3 y hasta los 7 años comienza una etapa de “poda” selectiva a partir de la experiencia, a partir de la cual sucede una “especificación” por el fortalecimiento de ciertas conexiones. 

Al nacer el cerebro humano tiene todas sus “partes” no conectadas.

Simultáneamente a estas conexiones, que tienen lugar en la materia gris, se produce el crecimiento de la materia blanca, la mielina que recubre los axones que conectan a las neuronas entre sí y que es lo que conecta las distintas áreas del cerebro. Kuhl dice que este crecimiento de conexiones de la materia blanca es lo que sustenta las ocurrencias de los niños y también su comprensión del complejo mundo con el que tienen que interactuar. “Y podemos decir que esto depende de la estimulación, depende del entorno del niño”, dice Patricia Kuhl y agrega que hay estudios que muestran cómo crecen las conexiones cerebrales vinculadas a la adquisición del lenguaje con la estimulación temprana.

Interactuemos con los bebés

En la conferencia Kuhl se pregunta: “Si fuésemos gobernantes que tenemos que decidir a qué asignar el presupuesto, y sabemos que el cerebro se desarrolla mayormente en la edad temprana, fundamentalmente entre los 0 y los 3 años, ¿a qué lo asignaríamos?”. 

Ella insiste en este punto al mostrar cómo los bebés son “genios del lenguaje” ya que tienen la capacidad de reconocer una enorme multiplicidad de sonidos y podrían adquirir naturalmente un segundo lenguaje hasta los 7 años, después de esa edad empieza a resultar cada vez más difícil. Esto no significa que no se pueda aprender un segundo idioma, sino que se usan otros sistemas cognitivos para hacerlo. Esto es así porque a partir de los 7 años el cerebro empieza a especializarse, a generar redes de conexión específicas para tareas particulares. 

Interactuemos con los bebés.

Esta experta ha llevado a cabo estudios con bebés de varios países que han demostrado que hay una ventana de oportunidad para aprender los sonidos del lenguaje entre los 6 y los 12 meses. Este aprendizaje de la lengua involucra no sólo el córtex auditivo (la parte del cerebro encargada de procesar los sonidos), sino también el córtex prefrontal que se encarga, entre otras cosas, de detectar patrones y es central también para regular la atención. A esta edad tan temprana los bebés no saben palabras, pero pueden reconocer la frecuencia con la que aparecen determinados sonidos. Lo más llamativo resultó ser que los bebés sólo “aprenden” acerca de los sonidos si hay interacción con personas, si este lenguaje está dirigido. De ahí que una de las conclusiones más fuertes de Kuhl y su equipo de investigadores es que la interacción con los cuidadores durante los primeros meses de vida es fundamental. “El cerebro social está encargado de este aprendizaje estadístico, al menos en el periodo más temprano (...) Nuestro aprendizaje se estructura a partir de la relación cara a cara”, dice. Se están desarrollando nuevos experimentos para entender hasta qué punto el contexto social afecta el aprendizaje porque el cerebro de un niño que crece en un contexto social vulnerable no tendrá el mismo desarrollo que otro que crece en una familia donde hay acceso a libros, a una biblioteca barrial, etc. La hipótesis que se corrobora a través de los estudios es que para aprender el cerebro necesita oportunidades, de modo que el grado de desarrollo variará de acuerdo a los estímulos que reciba del entorno. 

Predecir la capacidad de lectura

El equipo de investigación del Instituto que dirige la especialista viene realizando experimentos para entender cómo el desarrollo del cerebro en la primera infancia incide en el aprendizaje de la lectura. Lo que se observó es que según el patrón de crecimiento que presenta el cerebro a los cinco años se puede predecir si un niño está preparado para aprender a leer o no. La estructura que se observa es la del fascículo arqueado (una región del cerebro donde se ubican unas fibras nerviosas que conectan las áreas de Broca y de Wernicke, dos áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje). En un momento determinado (alrededor de los 5 años) esta conexión comienza a crecer de una manera distinta. Cuando el fascículo arqueado presenta este nuevo desarrollo, el niño está listo para empezar a aprender a leer. Si aún no lo está, puede que sea temprano todavía. De manera contraria, si el fascículo arqueado ya está muy desarrollado puede que sea tarde para aprender a leer y que los niños también tengan dificultades en el proceso. “Es posible que podamos determinar cuándo es el momento óptimo para que un niño reciba la enseñanza de la lectura”. Este descubrimiento podría influir enormemente en los procesos de enseñanza, porque a veces no alcanza con el estímulo de la familia, las maestras, la escuela, si no que hay que ir acompañando el desarrollo. 

El instituto que dirige Patricia Kuhl sigue llevando adelante estudios para conocer mejor lo que pasa en el cerebro cuando se aprende, y así encontrar estrategias efectivas para la enseñanza de la lecto escritura en casos normales y también en los distintos trastornos del desarrollo y del lenguaje. 

La Dra. Kuhl profundizará sobre esta temática, presentando las metodologías y resultados de su investigación en el III Congreso de Alfabetización Inicial.

Si te interesan participar podés conocer más e inscribirte haciendo click aquí.

Una primavera en el cerebro