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Hay más agua y Potrerillos se llenó, pero con la abundancia afloran problemas por falta de obras

El dique Potrerillos ha superado el volumen histórico desde 2010, lo que refleja una recuperación hídrica tras años de sequía. Sin embargo, pone en evidencia la falta de infraestructura.
La cantidad de agua del Dique Potrerillos superó la media histórica. Foto: Gobierno
La cantidad de agua del Dique Potrerillos superó la media histórica. Foto: Gobierno

Mendoza atraviesa un escenario inusual: tras años de crisis hídrica, el volumen de agua en los cauces se ha incrementado significativamente y por segunda temporada consecutiva habrá más agua. Según el último Boletín de Información Hidronivometeorológica publicado el 7 de febrero por el Departamento General de Irrigación, el Dique Potrerillos ha alcanzado los 391 hectómetros cúbicos, un 99% de su capacidad total de 395 hectómetros cúbicos. Esto significa que ha superado el volumen acumulado histórico registrado desde 2010, que es de 344 hectómetros cúbicos y el embalse está completo.

En cuanto a los ríos, el Mendoza se encuentra en su promedio histórico con un caudal medio diario de 82 metros cúbicos por segundo, mientras que el histórico es de 83. Lo mismo ocurre en el Tunuyán, donde el caudal actual en el Valle de Uco es de 43 metros cúbicos por segundo, en comparación con el histórico de 46. Esta recuperación hídrica trae consigo múltiples beneficios, principalmente para el sector agrícola y ganadero pero también deja en evidencia problemas de infraestructura que afectan tanto a zonas urbanas como rurales.

La gestión del agua en Mendoza es un desafío constante. La provincia depende principalmente del deshielo de la nieve acumulada en invierno, lo que hace que la disponibilidad de agua varíe estacionalmente. Esta variabilidad exige una infraestructura eficiente para su almacenamiento y distribución.

La crecida del río Mendoza ha generado varios problemas este verano.

Problemas a la vista

Uno de los efectos más notorios ha sido la llegada del agua al secano lavallino, un fenómeno que muchos lugareños, que vivencian la escases de un bien tan básico como el agua desde hace largos años, viven con alegría. Pero esta crecida también ha causado la inundación de caminos, dificultando el tránsito y exponiendo la falta de trabajos aluvionales adecuados que afectan los accesos a San José, Lavalle, exponiendo a la comunidad a situaciones peligrosas.

En redes sociales, vecinos compartieron imágenes de cómo llegaba el agua al secano y las consecuencias casi inmediatas en los caminos. Un usuario de Facebook mostró en sus redes sociales como lucían los caminos El Alpero y Los Huarpes, mientras un colectivo de la línea 300 intentaba atravesarlos. "Pasé despacito, se empezó a meter agua y a hacer ruido la correa", relató el chofer

Por otro lado, la crecida del Río Mendoza también generó situaciones de emergencia este mes. Este lunes se dio un importante movimiento con el rescate de 15 personas atrapadas en la zona de Lunlunta, en un sector del río conocido como "playita". El operativo, realizado por los Bomberos Voluntarios de Maipú y el Cuartel Central, se desplegó el lunes después de las 19.40, cuando el aumento del caudal aisló a un grupo de personas, entre ellas menores de edad. Las tareas de rescate se extendieron por varios minutos, con especial atención a la seguridad de los niños.

Desde que inició febrero han habido 3 rescates en el Río Mendoza.

Contaminación que aflora

El aumento del volumen de agua podría agravar problemas ambientales preexistentes. Las napas en algunos sectores de Mendoza están muy cercanas a la superficie, lo que representa un riesgo ante la contaminación con mercurio detectada en Luján. Hace 14 años el mercurio llegó a las plantas potabilizadoras de Benegas y Alto Godoy por el desecho de residuos tóxicos en un pozo y colector cloacal por parte de la empresa de lavandina Keghart SA.

Aún quedan restos de mercurio.

En la actualidad, en el suelo de lo que era un edificio de dos plantas -ahora en ruinas- todavía se observan rastros de un líquido plateado brillante con características similares a esta sustancia altamente tóxica para la salud. Tras destaparse esta situación, dejada en el olvido por los funcionarios de aquel momento, la Justicia confirmó la contaminación con mercurio y avanzó en las acusaciones a los posibles responsables de la empresa aunque dejó sin resolver algo importante: la negligencia en el control del cumplimiento de las medidas de saneamiento ordenadas entre el 2016 y el 2019.

En la zona de Lunlunta temen que ocurra algo similar por la altura que tienen las napas. Hace tan solo unos meses Irrigación multó a YPF por contaminación de agua y tierra con petróleo. El organismo determinó que las áreas afectadas estaban cerca de cauces naturales y artificiales, por lo que ordenó a la empresa ampliar su investigación para detectar otras posibles situaciones ambientales no declaradas.

En un contexto de cambio climático, Mendoza enfrenta un doble desafío: administrar las crecidas y garantizar el acceso sostenible al agua en los períodos de escasez. La emergencia hídrica es considerada una situación permanente en la provincia, lo que refuerza la necesidad de una planificación más rigurosa. Además, el concepto de “ciclo hidrosocial” señala cómo el agua no solo circula naturalmente, sino que también es afectada por decisiones humanas, como la construcción de obras hidráulicas, la legislación y las prácticas humanas.

La actual disponibilidad de agua en Mendoza es un alivio tras años de sequía, pero también plantea desafíos urgentes. La falta de infraestructura y la vulnerabilidad ambiental exigen soluciones para evitar que lo que hoy es un alivio, mañana se convierta en un problema de largo plazo.