Peligro en las playas chilenas: capitalinos apurados y manejando como locos
A pesar que en un principio se apuntó a la conducción bajo la influencia del alcohol como responsable de la tragedia de una familia mendocina en la comuna de Zapallar, finalmente la justicia dijo que se generó por una maniobra errada. Sin embargo, eso no quita que esta ruta se transforme durante el verano en un camino especialmente peligroso.
Manejar por la ruta costera chilena es un verdadero placer en algunos momentos del año, pero justamente el verano no es uno de ellos. El cambio entre esta temporada y el resto del año, hablando las cosas claras, se debe a los locos apurados al volante, los santiaguinos que llegan "a disfrutar" pero sin bajar un cambio respecto al ritmo que viven la capital trasandina y no frenan en su afán de llevarse el mundo por delante. Abundan en el verano en las rutas costeras y también durante los fines de semana, cuando escapan de Santiago hacia la playa.
La forma en que conducen en la ruta E-30F, que va desde Viña hasta Papudo, es simplemente estresante y peligrosa, una cuestión que se ve favorecida por el cambio que tuvo Chile tras el estallido social. Entre sus consecuencias negativas que dejó está la menor presencia de personal de Carabineros en las calles y, por ende, la ausencia de controles viales que antes eran constantes.
Ruta peligrosa y capitalinos temerarios
El tramo entre Ventana (Puchuncaví) y Papudo, pasando por Maitencillo, la Laguna de Zapallar y Cachagua, en un 80% del recorrido tiene sólo un vía en cada sentido, por lo que necesariamente se requiere de precaución y atención. Si a eso le sumamos que el trayecto está marcado por barrancos y un camino sinuoso con curvas cerradas, cae de maduro que hay que intentar conducir a una velocidad prudente. Sin embargo, es permanente la presencia de autos -principalmente de alta gama- que circulan a altísima velocidad, adelantando en lugares no permitidos o haciéndote sentir el acelerador casi pegados a tu vehículo.
Se trata en la mayoría de los casos de capitalinos, santiaguinos, que trasladan el apuro con el que viven dentro de la Región Metropolitana a los balnearios. Se puede hacer esa afirmación, porque cuando circulas fuera de temporada o en días de semana durante el resto del año, el tránsito es diametralmente distinto. Además, por cuestiones familiares me tocó conocer de cerca el avance de la autopista Nogales Puchuncaví, la cual -y hablando las cosas claras- tiene como objetivo permitir un acceso más directo desde Santiago hasta los balnearios mencionados. Es cosa de detenerse algunos minutos al costado del camino para ver la velocidad a la que viajan, el apuro que tienen para llegar primero a la playa, trasladando esa velocidad de la carretera a los caminos menores, haciendo riesgoso el tránsito hacia las playas chilenas.
De hecho, en MDZ hace un mes (haciendo recomendaciones respecto a la seguridad), hicimos hincapié en la necesidad de estar alerta por la velocidad a la que viajan los conductores chilenos en rutas que no están preparadas para ello. No estamos hablando de autopistas concesionadas en condiciones ideales, sino de caminos casi vecinales en los que ponen al límite los implementos de seguridad de sus autos, casi apostando a que son indestructibles.
El peligro de la velocidad de conducción en Chile
Quienes circulamos en varias ocasiones durante el año por el lugar, siempre nos quedamos pensando cuándo va a ocurrir una tragedia. La forma en la que se maneja y el apuro que muestran algunos trasandinos por llegar a quién sabe dónde, indica que siempre será una cuestión de tiempo.
Además, tenemos que sumar que en todo el trayecto hay barrios privados, o condominios como los llaman en Chile, los que conectan con esta ruta en lugares que muchas veces son insólitos y son un peligro, tanto para que el se tiene que sumar a la ruta, como para los que están transitando.

Lo peor de todo, es que mientras leemos estos párrafos hay decenas de locos al volante circulando por los caminos y las rutas de la costa chilena. En las mismas rutas que miles de argentinos y mendocinos se mueven para hacer sus compras o disfrutar de sus vacaciones. Claramente la irresponsabilidad al volante no es algo de nacionalidad, pero lamentablemente -y como chileno- debo confirmar que la mala conducción aumentó de manera importante en Chile por la falta de controles, como si cada ruta fuera tierra de nadie.
Como ya repetimos en otras notas, el vecino país ya no es lo mismo y en medio del menosprecio de la clase política, Carabineros se ve cada vez menos en las calles. Incluso, con menor presencia en algo tan cotidiano como eran los controles viales. Cada uno hace lo que quiere y el desorden que llevó a un aumento de la inseguridad, también se traslado a lo vial, una cuestión a la que deben estar atentos todos los que crucen la cordillera. Hay que manejar a la defensiva y más alerta que nunca, porque las condiciones actuales en los caminos del vecino país no son las ideales por todos los factores mencionados.



